Historia Económica por Jaume Claret

5 enero, 2018

Pocos economistas han disfrutado –y disfrutan— del predicament de John Maynard Keynes. Su pensamiento fue tan decisivo que transformó nuestra concepción de la economía, dio origen a una escuela (lo keynesianisme) y nos ha legado conceptos todavía útil y frases geniales. Una de ellas asegura que “el capitalismo es la creencia sorprendente que el más torpe de los hombres hará las cosas más perversas por el mayor bien de todo el mundo”. Con este sano escepticismo, Historia económica se plantea el análisis del capitalismo, un sistema económico que, bajo diferentes pieles, ha dominado nuestra historia contemporánea. No se trata de imponer una lectura teleológica y acrítica del capitalismo, sino de entender las diferentes fases y dotarnos de los aperos necesarios para analizar las realidades económicas contemporáneas de cualquier país. Esta es la ambición de una asignatura que se ha beneficiado de la implicación activa, como co-responsable de su definición y como consultor de la misma, del economista y especialista en China Carles Brasó Broggi.

Cualquier estudio sobre el capitalismo supone hablar de los inicios o despegue de la economía (take-*off), la consolidación del sistema, la crisis o crisis sucesivas y su superación o no. Pero esta evolución pocas veces es lineal y a menudo presenta adelantos y retrocesos, además de presentar cronologías y gradaciones particulares dependiente del país. Por este motivo, la asignatura parte de una base teórica construida sobre Historia del capitalismo de Jurgen Kocka, lecturas clásicas y no tan clásicas de historia económica (KindlebergerMaddisonPikettyAbramovitz…)una serie de video-conceptos protagonizados por el catedrático Albert Carreras y unos pocos artículos sobre el caso español (del fructífero dúo Carreras & Tafunell y del catedrático Jordi Maluquer de Motes).

Consolidada esta base teórica, cada estudiante trabaja casos concretos: es decir, escoge un país para reseguir las particularidades de su evolución económica. A través del estudio de caso y gracias a los datos macroeconómicos disponibles (del Banco Mundial y del World TopIncome Database, entre otros), se puede llevar a cabo una aplicación práctica de los conocimientos teóricos y, sobre todo, contrastar en primera persona tanto la utilidad de los aperos como el acierto de las teorías y las continuidades y particularidades de cada país. No se trata, por lo tanto, de memorizar o de estudiar acríticamente, sino de ser capaces de cuestionar aquello dado y, hasta allá donde sea posible, encontrar el propio camino. Porque, como dijo el mismo Keynes: “cuando la información cambia, yo modifico mis conclusiones”.

Jaume Claret, profesor de la UdL i UOC de HISTORIA ECONÓMICA del Grado de Historia, Geografía y Historia del arte UdL-UOC

 

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