Fèlix Badia: «El vino permitió a algunas familias de Barcino tener un poder económico, e incluso político, muy importante»

11 enero, 2024
Fèlix Badia - El primer millonario de Barcelona (Barcino) Fèlix Badia, periodista y autor del libro ‘El primer millonario de Barcelona’ | Foto: Xavi Cervera

Fèlix Badia es periodista y siempre se había sentido atraído por la arqueología y la historia. Este interés lo llevó a cursar el máster universitario del Mediterráneo Antiguo (interuniversitario: UOC, UAB, UAH). Ahora, su trabajo final de máster (TFM), dedicado a la estructura social y la demografía de Barcino durante los siglos I y II, se ha convertido en El primer millonario de Barcelona, un libro publicado por la editorial Libros de Vanguardia. En esta entrevista, hablamos sobre la importancia del vino en los orígenes de la ciudad, el papel relevante de los libertos, antiguos esclavos liberados, y también sobre las incógnitas que todavía existen respecto a la vida de las clases bajas y la cantidad de habitantes que vivían en la actual Barcelona durante la época romana.

¿Quién era y a qué se dedicaba el primer millonario de Barcelona?

Fèlix Badia - El primer millonario de Barcelona (Barcino)
El primer millonario de Barcelona (editorial Libros de Vanguardia)

No hay una idea exacta de quién era el primer millonario de Barcelona, pero puedo apuntar algún posible nombre, como Lucio Licinio Segundo, un liberto que acumuló mucho poder e influencia —y seguramente todavía más riqueza— en Barcino. De todas maneras, en realidad, este personaje es solo un ejemplo. El primer millonario quizás no era él, sino que podría tratarse de su patrón, Lucio Licinio Sura, pero lo que es seguro es que este primer millonario pertenecía a alguna de las grandes familias de la ciudad.

Estas grandes familias se lucraron básicamente con el negocio del vino, que se producía en el Vallès, en el Baix Llobregat, en el Maresme o en el Barcelonès, es decir, en la Laietània. Aquella zona tenía una producción muy abundante —aunque no de una calidad precisamente óptima— que llegó a venderse en grandes cantidades a zonas relativamente lejanas del imperio. Este vino, además de otros tipos de comercio, permitió a estas familias tener un poder económico, e incluso político, muy importante.

Barcino tenía un peso político y administrativo proporcionalmente muy superior a su tamaño real

En el trabajo mencionas que Barcino era una «ciudad pequeña, pero al mismo tiempo relevante». ¿Cuántos habitantes se calcula que tenía aproximadamente y de dónde viene esta relevancia?

Hay varias estimaciones, pero todas sitúan la cifra entre 2.000 y 2.500 habitantes; algunas se sitúan en la banda alta, y otras en cambio incluso rebajan un poco la mínima, que creo que es seguramente lo que se acerca más a la realidad. Pero, sea como fuere, nos encontramos ante una ciudad pequeña, incluso para los estándares romanos.

La relevancia proviene básicamente de la potencia económica y comercial de la ciudad, gracias a las exportaciones de vino, pero también de otros productos y materias primas. Sin embargo, por otro lado, Barcino es concebida por los fundadores romanos como un centro político y administrativo para controlar esta parte de la Laietània, puesto que es un núcleo clave para vigilar el territorio y sus recursos. También tiene un peso político, como demuestra el hecho de que se funda como colonia, un estatus que no comparten las ciudades de su entorno y del que, en cambio, sí que goza Tarraco, una urbe mucho más importante en cuanto a dimensiones y trascendencia. En suma, un peso político y administrativo proporcionalmente muy superior a su tamaño real.

La investigación se centra en los primeros dos siglos de la ciudad. ¿Cuál era el origen de estos primeros pobladores? ¿Había también personas de las poblaciones indígenas de la zona?

El trabajo se refiere a la época del Alto Imperio, los siglos I y II, porque era necesario acotar el objeto de estudio y porque me interesaba especialmente el momento fundacional de Barcino. Hay debate sobre la procedencia de los primeros barceloneses. Algunos investigadores dicen que, efectivamente, hubo veteranos del ejército que se asentaron en la ciudad; otros hablan de que ya había romanos que vivían en la zona y que se habrían enriquecido desde tiempo atrás, porque la romanización llevaba dos siglos de trayectoria; también habría personas que habrían llegado desde la península Itálica o desde el sur de la Galia; y, por supuesto, habría también individuos de origen íbero, aunque es complicado seguirles la pista. La respuesta a la pregunta sería posiblemente una amalgama, una mezcla de procedencias de los primeros pobladores de la ciudad.

Nombres como Cornellà, Lliçà, Premià o Vallirana provienen de esta época. ¿Dónde está su origen?

Esta información procede de unos trabajos muy interesantes sobre toponimia realizados por Oriol Olesti, que son muy ilustrativos sobre cómo el legado romano perdura a través del tiempo, mucho más de lo que podríamos sospechar. Por ejemplo, en el caso de Lliçà, es posible que el nombre de la población proceda de una de las haciendas principales, el fundus, de la familia de los Licinio. Podríamos decir lo mismo de Vallirana, cuyo nombre podría venir de un tal Valerio, o del mismo Vallès, que tendría el mismo origen. Creo que esta conexión, a lo largo de 2.000 años, es muy sugerente.

Uno de los aspectos sorprendentes del trabajo es el papel de un grupo de libertos. ¿Nos puedes explicar quiénes eran y por qué fueron importantes?

 Los libertos eran antiguos esclavos que habían sido liberados por sus amos y que, una vez liberados, mantenían una serie de obligaciones respecto a su antiguo patrón. Hay investigadores que han definido Barcino como una ciudad de libertos, porque muchos de los representantes de las grandes familias no vivían en la ciudad, o no lo hacían de forma continuada, sino que vivían en sus pueblos, en Tarraco, o incluso algunos hicieron carrera política en Roma, como Lucio Licinio Sura. Los libertos eran los que gestionaban y administraban los negocios y posesiones —como pasa con Lucio Licinio Segundo, liberto de Sura— de estos potentados, y seguramente lo hicieron muy bien, porque estos patrimonios crecieron e incluso ellos mismos se enriquecieron y adquirieron una gran influencia.

Si nos paramos a pensar, es sorprendente que estas personas que habían nacido esclavas acabaran progresando así por la vía económica, que es la única que tenían para adquirir relevancia social, porque la vía política les estaba vedada. Si querían ascender, tenían que dedicarse a los negocios. Evidentemente, no todos los libertos tuvieron ni la misma suerte, ni la misma vida, ni la misma procedencia; se trata de un colectivo muy heterogéneo.

Algunos libertinos progresaron e, incluso, sus descendientes consiguieron ocupar cargos políticas

¿Qué nos dice la relevancia de este grupo sobre la movilidad social en Barcino?

Hay casos muy interesantes en la epigrafía de Barcino en los que se nos explica que una cantidad nada despreciable de estos personajes, una vez liberados, progresaron, e incluso en algunas ocasiones consiguieron que sus descendientes, que ya no tenían ninguna carga de servidumbre, llegaran a ocupar cargos políticos. Lo que esto nos dice es que el ascensor en el mundo romano funcionaba, lo que pasa es que a veces renqueaba y no iba bien del todo, o que, en todo caso, no era matemático. Igual que ocurre actualmente.

Esta movilidad social es una de las conclusiones que me han sorprendido más, entre otros motivos, porque nos revela una sociedad muy compleja. Aun así, tampoco tenían todos acceso a este ascensor social. No podemos olvidar que tenemos constancia de las personas procedentes de las capas altas, o quizás medias, de la sociedad, pero pocas veces sabemos quiénes eran los individuos de las clases bajas.

Una de las incógnitas que se desprenden del trabajo es dónde vivían las clases bajas. ¿Qué sabemos sobre este tema y por qué es difícil de precisar?

En Barcino se han excavado numerosas zonas donde se han encontrado edificios públicos y grandes mansiones, pero no viviendas humildes. Quizás es cuestión de azar, simplemente no se ha excavado en el lugar donde deben de estar enterrados; o bien es posible que estas viviendas no estuvieran construidas con piedra, sino con materiales de los cuales 2.000 años después no quedan restos. Finalmente, también puede pasar que las clases bajas vivieran fuera de las murallas de la ciudad, en la zona del llano de Barcelona, o bien en construcciones débiles casi adosadas a los muros de Barcino. En todo caso, son todo hipótesis.

¿Cómo se convierte este TFM en un libro?

Cuando acabé el TFM pensé que había muchas cosas que se podían explicar al gran público, porque hay muchos barceloneses interesados en la historia de su ciudad, y al margen de estos, en general, hay mucho interés en el mundo romano. Tenía la investigación académica hecha y creía que con la información en mano podía construir un ensayo de divulgación. Propuse el proyecto a la editorial, que enseguida aceptó.

Otra cosa es trasladar el contenido del TFM, con todo su lenguaje académico, a un libro de divulgación, con un estilo, una lógica y una estructura completamente diferentes. Este libro, por ejemplo, no tiene bibliografía al uso ni citaciones; hay algunos aspectos que en el TFM son más prolijos y otros que se desarrollan más en El primer millonario. En pocas palabras, se trata de un ejercicio no tan sencillo como podría parecer, pero que ha sido muy interesante y que espero haber resuelto razonablemente bien.

¿Cómo te ha ayudado la UOC en todo el proceso de investigación? ¿Y en el proceso editorial?

Básicamente me ha ayudado en el proceso de investigación porque, respecto al proceso editorial, en cuanto presenté el TFM, esta idea ya salió del ámbito de la UOC. Ahora bien, en relación con el TFM, evidentemente no habría podido hacer una investigación de este tipo sin la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Creo que el trabajo y la UOC me han aportado varias cosas. Una muy importante es la metodología, porque yo no vengo de este campo académico. En este sentido han sido muy importantes los recursos de aprendizaje, la biblioteca con el acceso a infinidad de información y, evidentemente, los profesores que tuve en las asignaturas. En el proceso del TFM, lógicamente, hubo una aportación muy importante del director del trabajo, Jordi Morera. Creo que sin este contexto no podría haber afrontado un reto de estas características.

Cuando empecé a estudiar el máster lo hice por placer y para profundizar de manera estructurada en un campo de conocimiento que me fascinaba

¿Cuál es tu formación y qué te ha aportado este máster?

Yo soy periodista de formación y de profesión, no he tenido contacto académico con el mundo de la historia y la arqueología, a pesar de que es un tema que me interesa muchísimo. Cuando empecé a cursar el máster universitario del Mediterráneo Antiguo (interuniversitario: UOC, UAB, UAH), lo hice por placer y para profundizar de manera estructurada en un campo de conocimiento que me fascinaba. Es cierto que tenía la posibilidad de haber estudiado esta materia por mis medios, con lecturas, pero el máster me daba la posibilidad de tener una disciplina, una exigencia y, sobre todo, un esquema estructurado de la materia de estudio que han sido muy importantes para mí. Una vez terminado este máster, el balance es muy bueno porque me ha aportado sobre todo una satisfacción personal y cierto poso que en otro caso no tendría.

¿Cuál ha sido tu experiencia estudiando en la UOC?

La respuesta corta es que ha sido muy buena, la respuesta larga es que me ha permitido estudiar una cosa que me entusiasmaba antes de empezar y me continúa entusiasmando una vez terminado el máster. A pesar de que, como es lógico, siempre puede haber cosas por mejorar, no ha decepcionado en absoluto mis expectativas. El método me ha ido muy bien porque me ha permitido hacer estudios a una velocidad que se adaptaba a mi ritmo de vida personal y a las exigencias del trabajo. He hecho pocas asignaturas simultáneamente y, como estudiaba por placer, este ritmo me ha permitido degustarlas.

 

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Autor / Autora
Periodista colaborador
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