Arnau Casanoves: «Lo que nos hace humanos es nuestra percepción del entorno»

9 junio, 2024
Arnau Casanoves - Proyecto de arte sonoro Arnau Casanoves

Arnau Casanoves es artista y autor del trabajo final de grado Camins intangibles (paisatges sonors inaudibles), un proyecto de arte sonoro que pretende yuxtaponer nuestras experiencias sonoras audibles con el paisaje sonoro invisible de nuestro entorno para ampliar nuestros sentidos e invitar al espectador a participar en una escucha activa. El proyecto toma forma de viaje sonoro por un espacio natural, donde se hace audible un mapeo sonoro tanto de los sonidos audibles inherentes al entorno como de las frecuencias electromagnéticas, presentes pero imperceptibles para los humanos. Hablamos con Casanoves, graduado en Artes de la UOC, sobre su propuesta, que se presentó en el marco del V Encuentro de los Estudios de Artes y Humanidades: vidas, iniciativas culturales y voces desde la ruralidad.

¿Qué propone tu trabajo de final de grado Camins intangibles (paisatges sonors inaudibles) y qué querías explorar con esta investigación?

El proyecto se llama Camins intangibles (‘Caminos intangibles’), en contraposición a los caminos tangibles. En este caso la exploración la he realizado entre L’Hospitalet de l’Infant y Vandellòs, en un punto muy concreto que está situado entre varias autopistas. Allí encontramos muchos caminos que se ven a simple vista: desde los que van a la central nuclear de Vandellòs o a la planta térmica instaladas en la zona a los caminos que hay en la misma montaña… Pero después existen otros caminos que no son tangibles; en este caso, inicialmente eran las torres de electricidad, de alta y baja tensión. Las torres marcan el camino que recorre la electricidad de un punto a otro. Me quise preguntar cómo podemos nosotros rastrearlo de una manera que nos sea fructífera. Podía hacerse a través de las frecuencias electromagnéticas, un espectro que nosotros no podemos percibir si no nos implantamos algún sistema con ayuda de la tecnología, en este caso un aparato que amplifica y hace audibles esas ondas.

El artefacto final del proyecto se materializa de dos maneras. En primer lugar, implica el desarrollo de un mapa mediante Google Maps que identifica varios puntos a lo largo del trayecto que conectan con grabaciones tanto de los sonidos audibles como inaudibles en cada emplazamiento concreto. En segundo lugar, se comparte a través de una ruta pública abierta en la que los participantes pueden experimentar audiciones en directo de los sonidos audibles e inaudibles presentes en el entorno.

Conceptualmente, ¿qué es lo que ha motivado este trabajo?

Me interesaba el aceleracionismo, un concepto tanto político como filosófico que habla de llevar todo producto realizado por el capitalismo al extremo hasta que el mismo sistema del capital pierda el control de ese dispositivo. Algunos ejemplos son cosas bastante sórdidas, pero podríamos hablar, por ejemplo, del caso de la web. O, en el caso de la música, podríamos hablar del circuit bending, que consiste en coger juguetes de niños pequeños, tunearlos y hacer que trasciendan sus habilidades.

En esta línea, por ejemplo, los filósofos Gilbert Simondon y Vilém Flusser hablaban del concepto de la caja negra, que consiste en recibir un objeto que nosotros no podemos manipular porque tiene unas funciones limitadas. Otro ejemplo sería una cámara de fotos digital, que nos parece que tiene posibilidades infinitas, pero que en realidad tiene unos parámetros establecidos por el fabricante que la limitan. Si quieres romper la caja negra tienes que abrirla y tunearla o modificarla.

Quería explotar un territorio que, aparentemente, o psicológicamente, era poco humano.

En este caso se trataba de explotar el territorio…

Exacto, quería explotar un territorio que, aparentemente, o psicológicamente, era poco humano, porque se trata de una zona infestada de torres de alta tensión donde hay un montón de carreteras, autopistas, una planta térmica y una nuclear. ¿Cuál era la forma de explotarlo? Pues precisamente recogiendo el residuo que ya producen las torres de alta tensión. Las frecuencias electromagnéticas que quería captar son un desecho que a la industria no le interesa contener porque es caro e innecesario. Es un residuo que no les preocupa. El proyecto consiste, pues, en aprovechar esa caja negra que de alguna manera ya está rota y así aprovecharla para amplificar nuestros sentidos.

Con ello entramos en el concepto de transhumanismo.

Rosi Braidotti, filósofa en la materia, se pregunta qué es lo que nos hace humanos. Y una de las conclusiones de este trabajo es que lo que nos hace humanos es nuestra percepción del entorno. En este caso amplificamos nuestro entorno, amplificamos los sentidos. Y esta es una visión influenciada por el pensamiento transhumanista. Podemos llegar a sentir una cosa que no percibimos al natural, de forma que se expande nuestra capacidad auditiva hacia un plano no audible.

Además, también hay otro fundamento que se relaciona con el concepto del hombre-máquina. Por ejemplo, cuando aprendes a conducir, aparte de aprender a dirigir un coche, en realidad te estás dedicando a enseñar a una parte de tu cerebro para que en un futuro funcione de manera automática, para que después, cuando conduzcas, no estés pensando en cada gesto que haces, sino que te salga de forma intuitiva. Más adelante lo harás por sistematización. Con la amplificación de estas ondas electromagnéticas tiene lugar un aprendizaje similar. Te pongo un ejemplo: cuando empecé el proyecto y paseaba por la ciudad con uno de esos aparatos que amplifican, todos los sonidos me parecían iguales, sonaban a ruido. Pero con el tiempo aprendí a identificar que, si pasaba por un cableado, o junto a unas casas, allí había una frecuencia concreta. Es como aprender un lenguaje.

¿Y esto cómo nos permite amplificarnos como seres humanos?

Más allá de una anécdota o de algo curioso, si nos planteáramos, de forma tangible y sensorial, de qué manera nos amplifica esto, podríamos demostrar que las personas podemos percibir frecuencias electromagnéticas desde la otra punta de una montaña cuando todavía no hay ninguna civilización a la vista. Y es que las frecuencias electromagnéticas viajan. También atraviesan las montañas; hay cables de electricidad enterrados y se pueden ir siguiendo esos rastros.

Una de las anécdotas más divertidas nos sucedió cuando fuimos a ese territorio a hacer una exploración y utilizamos los aparatos con un grupo de personas. Fuimos a parar a una zona donde antiguamente había habido un castillo medieval y en la que posteriormente se construyeron unos búnkeres en la guerra civil. Nos subimos a los búnkeres y apuntamos con los aparatos al mar esperando no encontrar nada —porque no esperas encontrar nada en el mar—, pero la sorpresa fue que nos llegaban un montón de ondas de radio del Mediterráneo provenientes del Marruecos. Recibíamos a gente hablando en idiomas que no podíamos entender, con músicas y sonidos propios de su radio. En este caso, eso nos ayuda a ampliar nuestros sentidos al situarnos en el mapa de una manera mucho más amplia.

Me interesa el lugar donde situaste el estudio: se trata de un entorno rural, pero muy intervenido por la industrialización. ¿Por qué lo escogiste?

Respecto al lugar, me sucedió una cosa que me parece muy curiosa, y es que yo tenía el prejuicio —generalmente es normal que la gente lo tenga— de que tú vas allí esperando encontrarte un paisaje poco natural de entrada. Y es justo lo contrario. El hecho de que sea un lugar lleno de torres de alta tensión, rodeado de industria, y que haya un búnker en el que de vez en cuando se organizan raves, en realidad hace que sea un lugar tremendamente natural, porque es muy poco atractivo para la gente. La naturaleza allí prolifera totalmente libre, porque nadie va a hacer nada, nadie quiere pasear por debajo de las torres de alta tensión. Y esa era una de las hipótesis que me planteaba inicialmente. ¿Qué pasa en un sitio así? ¿Será un lugar natural o no lo será? Elegí ese lugar precisamente porque Tarragona es el núcleo industrial de Cataluña, y aquel era un punto muy concreto. Todo el mundo conoce las petroquímicas; en cambio, cuando se habla de la nuclear o de la térmica, a pesar de ser conscientes de que también son industria, muchas veces se hace la típica broma de que los mejillones de allí son más grandes y de que la fauna allí crece diferente. Quería indagar un poco en esto.

El sonido lleno es el que percibimos sin una ampliación de los sentidos, mientras que el vacío es todo eso que no percibimos, pero que también existe.

En este proyecto también te interesaba contraponer el sonido que podríamos llamar «lleno» —porque corresponde al que es material— con el que no podemos escuchar normalmente, que podríamos definir como «vacío».

Sí, son dos conceptos ejemplificadores que ayudan a que las personas que se acercan al proyecto lo entiendan mejor cuando quizá no están tan metidas en estos temas. El lleno es el que percibimos sin una ampliación de los sentidos, mientras que el vacío es todo eso que no percibimos pero que también existe. Eso me lleva a hacer una reflexión sobre la música generativa, porque cuando tú vas a la naturaleza, todos los sonidos son cambiantes. Por ejemplo, en ciertas épocas del año soplará un viento concreto que hará que la vegetación se mueva de una forma o de otra. Podremos oír las aves migratorias en unos meses concretos, al igual que ciertos insectos. Esto entra en el concepto de generativo, porque se dan unos inputs y suenan de manera aleatoria. Siempre serán unos inputs determinados, porque por las montañas de L’Hospitalet de l’Infant difícilmente pasará una manada de elefantes. Por lo tanto, siempre habrá ciertos parámetros, pero no puedes predecir cómo sonarán unos pájaros en un momento específico. En cambio, las torres de alta tensión son constantes, trabajan 24/7. Pero al final se trata de encontrar el mundo visible, invisible, tangible e intangible, como queramos entenderlo.

Presentaste tu trabajo en el V Encuentro de los Estudios de Artes y Humanidades: vidas, iniciativas culturales y voces desde la ruralidad, una jornada destinada a dar a conocer la investigación de los estudiantes en el ámbito de la nueva ruralidad catalana. ¿Qué reflexiones te parecieron interesantes de la jornada?

Al final del proyecto explico que los resultados son dos: el primero es un mapa desarrollado con Google Maps donde se muestran las ubicaciones de los diferentes puntos de interés. Y el segundo es la socialización, para la que organicé una experiencia de escucha pública itinerante. Pero también hay otra forma de socializar el proyecto, que es presentando el trabajo. Aquí lo hice ante un público muy focalizado con una mirada muy amplia con relación al arte, y las preguntas que se planteaban eran en sí muy interesantes. Como artista es muy importante hacer reflexiones y planteamientos sobre si lo que haces tiene sentido y cómo se podría mejorar o generarse otra experiencia. En este sentido, quedé encantado.

 

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