Competencias transversales para un presente que avanza más rápido que el sistema educativo

22 abril, 2022
Foto por MING Labs en Unsplash

La tecnología avanza a marchas forzadas y los programas académicos se esfuerzan para poder seguirle el ritmo.

 

¿Cómo puede incorporarse el estudiantado al mercado laboral en un mundo cambiante en el que las últimas tendencias modifican el panorama socioeconómico? La clave podría estar en el aprendizaje de una serie de habilidades denominadas transversales, que funcionarían como un andamio para la adaptación de las personas a distintas situaciones, además del aprendizaje a lo largo de la vida, que favorece la adquisición de habilidades técnicas o competencias específicas.

 

Intentando flotar por encima del Maelstrom tecnológico

Metaverso, cadena de bloques, lago de datos, avatar, computación afectiva, redes generativas antagónicas o GAN, vehículos autónomos, fuerza laboral robótica… Todo este conjunto de conceptos relacionados con la tecnología aparece diariamente en las noticias de gadgets punteros o en los informes de tendencias, y empiezan a afectar a casi todas las industrias en diferente medida. Si bien son el producto de décadas de investigación, la mayoría de estos conceptos se han popularizado en cinco años o menos.

A medida que los trabajadores interactúan con máquinas cada vez más inteligentes —que se encargan de tareas cognitivas más básicas, repetitivas y físicas—, la demanda de habilidades transversales aumenta [1], sobre todo en cuanto a las habilidades sociales, emocionales y tecnológicas. Esta es la observación de la consultora McKinsey & Company, ratificada por las cifras para 2030 frente a 2016 de Europa y Estados Unidos: se estima que los porcentajes en horas para las tareas físicas y manuales decaerá un 14 %, las habilidades socioemocionales se utilizarán un 24 % más y las tecnológicas subirán hasta un 55 %. El mismo estudio detalla que las habilidades que más echan en falta los especialistas en recursos humanos, y en las que la educación debería poner especial énfasis, son la resolución de problemas, el pensamiento crítico y la innovación y creatividad; la capacidad para afrontar la complejidad y la ambigüedad, y la comunicación. Esta última habilidad también aparece como destacada dentro del informe de 2019 de Educause The Higher Education IT Workforce Landscape [2], en el que los encuestados indicaron que el hecho de poder comunicarse de forma eficaz es uno de los componentes esenciales de un buen rendimiento laboral. Al margen de estas habilidades de carácter social, existe una fuerte necesidad de alfabetización digital en todo el mundo.

 

El panorama de las habilidades digitales y tecnológicas en el Estado español

La Comisión Europea destacaba, en el informe Monitor de la educación y la formación de 2020, con datos del Estado español, que la crisis causada por la COVID-19 reveló una fuerte división socioeconómica en el acceso de los estudiantes a la tecnología digital. Sin embargo, el currículo educativo comprende competencias digitales en todos los ámbitos educativos, que se integran en otras asignaturas obligatorias de la enseñanza primaria y del primer ciclo de enseñanza secundaria o como asignaturas obligatorias independientes de la enseñanza secundaria superior, incluida la FP [3].

El informe homónimo de 2021 [4] aporta luz sobre los siguientes aspectos: el país presenta un porcentaje de población con estudios superiores más alto que la media de la Unión Europea, pero persisten los bajos niveles de empleabilidad y el desajuste de capacidades. La matriculación en los niveles superiores de la formación profesional sigue siendo un reto.

Teniendo en cuenta la importancia actual de las habilidades tecnológicas que se piden a los trabajadores, y suponiendo que la tendencia será al alza en el futuro próximo, tampoco debemos dejar de lado otra observación del informe: las chicas siguen estando infrarrepresentadas en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. A este hecho debemos sumarle los peligros de la brecha digital de género que revisamos en este artículo del blog. Y es que todos los niños deben poder disfrutar de un acceso regular a herramientas TIC, deben poder formarse en habilidades como la identidad digital, y deben poder alfabetizarse mediáticamente. Para abordar todas estas problemáticas, en 2020 el Gobierno puso en marcha el Plan de digitalización y desarrollo de la competencia digital, además del complemento Educa en Digital, y aplicó medidas para mejorar la competencia digital del alumnado, el profesorado y los centros educativos a fin de combatir la brecha digital.

 

Programas educativos basados en el trabajo de competencias

A escala internacional, son muchas las instituciones educativas que se están esforzando para ponerse manos a la obra en esta problemática. La incorporación de competencias dentro de los currículos educativos y de programas que forman holísticamente es una muestra del esfuerzo de las instituciones para ayudar a los estudiantes a ser ciudadanos capaces y resilientes en un mundo cada vez más cambiante y que tendrá necesidad de nuevas profesiones, con las habilidades digitales incorporadas. Un ejemplo de ello es la iniciativa filantrópica de Xavier Niel, creador de los centros gratuitos de programación repartidos en todo el mundo École 42, con sede en Madrid y en Barcelona. Estos centros tienen el objetivo de proporcionar especialistas en este campo, dada la actual necesidad de profesionales en computación.

Alverno College ha establecido un programa académico en el que se incluyen ocho habilidades en el currículo que facilitan la incorporación al mercado laboral de los estudiantes. Estas habilidades son el análisis, la solución de problemas, la participación en la toma de decisiones, la interacción social, el desarrollo de una perspectiva global, la ciudadanía efectiva y el compromiso estético. El modelo es la educación basada en habilidades, es decir, la unión del conocimiento con las capacidades para aplicarlo a lo largo de la vida.

En cuanto a la UOC, su modelo de aprendizaje está orientado a promover la mejora constante de las competencias del estudiantado a través del trabajo individual, la construcción colectiva de conocimiento y el acompañamiento del equipo docente. Su tipo de evaluación promueve la consecución de los objetivos de aprendizaje y el desarrollo de las habilidades. Desde el año 2018, la UOC ha incorporado en varias titulaciones en fase piloto un sistema de evaluación de las competencias que los estudiantes van desarrollando a lo largo de una titulación. Este sistema, denominado GRAF, se muestra de forma gráfica en un informe individualizado para cada estudiante desde el momento que empieza una asignatura y hasta que se gradúa. Este informe puede personalizarse y descargarse, y supone un valor añadido al currículum y al expediente de los estudiantes, dado que puede compartirse con distintas finalidades tanto en el entorno educativo como en el profesional.

 

Conclusiones

Según los datos expuestos, se pone de manifiesto la importancia de la incorporación en los planes de estudios de las habilidades transversales mencionadas y de la inversión en formación a lo largo de la vida a fin de mejorar la tasa de empleabilidad. Estos elementos permitirían a las empresas disponer de trabajadores cualificados y atender a la variable demanda del mercado. De este modo, se conseguiría la disminución de las cifras de paro, sobre todo en la franja de población de edad madura. Con el surgimiento de nuevas tecnologías y disciplinas, y a fin de captar el impacto de dilemas éticos, la conjunción del diálogo entre las disciplinas humanísticas y las de carácter científico y técnico también parece un camino hacia la correcta asimilación de las novedades tecnológicas. Los compromisos por parte del tejido industrial y de servicios con la academia y los centros de educación (en especial, superior) también se presentarán como una opción muy positiva para el trabajo conjunto en materia de competencias y empleabilidad.

 

Referencias

[1] McKinsey & Company. (2020). Soft skills for a hard world. McKinsey Quarterly. Disponible en https://www.mckinsey.com/featured-insights/future-of-work/five-fifty-soft-skills-for-a-hard-world.

[2] Galanek, J. y Gierdowski, D. C. (2019). Skills needed and how to get them. Dentro de: The Higher Education IT Workforce Landscape. EDUCAUSE. Disponible en https://www.educause.edu/ecar/research-publications/the-higher-education-it-workforce-landscape-2019/skills-needed-and-how-to-get-them.

[3] Directorate-General for Education, Youth, Sport and Culture (European Commission). (2020). Education and training monitor 2020. Spain. Disponible en https://op.europa.eu/en/publication-detail/-/publication/c9527d62-2497-11eb-9d7e-01aa75ed71a1.

[4] Directorate-General for Education, Youth, Sport and Culture (European Commission). (2021). Education and training monitor 2021. Spain. Disponible en https://op.europa.eu/webpub/eac/education-and-training-monitor-2021/es/spain.html.

 

 

 

 

 

 

 

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Autor / Autora
Especialista en innovación educativa en el Grupo Operativo Generación y Transferencia del conocimiento del eLearning Innovation Center de la Universitat Oberta de Catalunya. Lleva a cabo tareas de detección y análisis de tendencias educativas, innovación y tecnologia, curación de contenidos, comunicación y observación. Tiene  una licenciatura y un máster en Historia del Arte de la Universitat de Barcelona y un Postgrado de Dirección y Gestión del e-learning de la UOC. Está especializada en relaciones internacionales y observación educativa y tecnológica.