La transformación digital al servicio de la salud mental

13 mayo, 2022
Foto por John Schnobrich en Unsplash

Cada vez más, las universidades velan por el bienestar del estudiantado y apuestan por una transformación digital que tenga en cuenta la salud mental

 

¿Cómo se interrelacionan la transformación digital y la salud mental en las instituciones académicas? Cada vez más, las universidades velan por el bienestar del estudiantado, y, en vez de hacerlo con los métodos clásicos, apuestan por una transformación digital que tenga en cuenta su salud mental y, consecuentemente, su bienestar.

 

Desde los inicios de la pandemia de la covid, la salud mental fue un tema central en muchos debates. Adquirió mucha importancia debido a los grandes cambios, sacrificios y adaptaciones que la población tuvo que hacer de un día para otro. El confinamiento, el teletrabajo, la educación remota de emergencia y las diferentes medidas sanitarias agravaron el malestar global, lo que afectó al bienestar mental de las personas y convirtió estos últimos años en una etapa de alta vulnerabilidad para la salud mental de la población.

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), antes de la pandemia una de cada cuatro personas sufría un problema de salud mental a lo largo de su vida, el 75 % de las cuales antes de los 18 años. En los últimos 25 años, la situación se ha hecho más patente que nunca, con un aumento del 75 % de la depresión y la ansiedad entre los adolescentes. Pero a partir de la covid esta situación se ha agravado todavía más, y la prevalencia de trastornos de ansiedad y de depresión en todo el mundo se ha disparado un 25 %.[1]

 

En el contexto de la pandemia, muchas instituciones han tenido que adaptarse rápidamente y han implementado una transformación digital de forma apresurada, o, al menos, más deprisa que si no se hubiera producido esta situación sanitaria. Las universidades son un claro ejemplo de institución educativa que ha tenido que hacer cambios drásticos en su modelo de aprendizaje aplicando la transformación digital en su día a día. Si bien no hay un único concepto que haga referencia a la transformación digital y cada institución se aproxima a ella de una manera u otra, en la mayoría de los casos se percibe como un proceso global que interpela a toda la institución y en el cual el estudiantado se sitúa en el centro.

 

En el marco de las tareas de observación del eLearning Innovation Center (eLinC), se han estudiado los procesos de transformación digital de diferentes instituciones de educación superior. En este artículo analizaremos cómo algunas universidades interrelacionan la transformación digital en términos de salud mental y el bienestar de un colectivo tan vulnerable como los estudiantes. A pesar de que muchas universidades han tenido que tomar decisiones rápidas y a contracorriente, hay otras muchas que han puesto la salud mental en el centro y han creado iniciativas o programas de gran utilidad para el bienestar mental del estudiante, que, al fin y al cabo, repercute en la buena calidad del aprendizaje.

 

Antes que nada, diferenciaremos entre las universidades que han tenido que transformar su modelo educativo a un modelo blended o híbrido a raíz de la pandemia y las que desde un inicio ya habían apostado por un modelo educativo basado en la virtualidad.

 

Un primer ejemplo es la Universidad de Buckingham, que utiliza la inteligencia artificial (IA) para monitorizar la salud mental y el bienestar de los estudiantes. Este sistema señala a los estudiantes en riesgo y alerta al personal para que verifique si necesitan atención adicional, con el objetivo de prevenir un posible impacto en su salud mental y, en consecuencia, en su progreso académico. Además, la universidad pretende obtener esta información a través de bots conversacionales equipados con un motor de predicción de IA para identificar palabras relacionadas con la salud mental y detectar y asignar posibles factores de alerta.

 

Un caso diferente es la Universidad de Wollongong. Ha creado el UOW Compass Awareness, un itinerario de autoconocimiento para facilitar el bienestar y el éxito de los estudiantes. Esta herramienta pretende mejorar la experiencia global del estudiantado a partir de la incentivación de su bienestar emocional. La herramienta establece una relación entre ocho dimensiones, concebidas como elementos que engloban colectivamente aspectos que contribuyen a su bienestar, y cinco pilares, que representan las capacidades necesarias para conseguirlo. A partir del autoconocimiento, el marco del itinerario Compass propone un acompañamiento al estudiantado mediante servicios que pueden apoyarle, a fin de incentivar la resiliencia y empoderarlo generando autoconfianza en la resolución de los problemas que puedan ir apareciendo en toda su trayectoria (student-journey).

 

El Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) creó una página de recursos integrales para luchar contra el estrés. Además, para la institución es esencial recordar que, probablemente, muchos estudiantes perdieron a alguien próximo por culpa de la covid. Por eso también ofreció grupos de apoyo, programas y otros servicios enfocados al duelo.

 

Finalmente, la Universidad de Nuevo Hampshire Meridional ofrece programas tanto presenciales como virtuales. Ha apostado por la creación de espacios que permitan una conexión entre los estudiantes con el objetivo de fomentar su socialización y cohesión. Así, integra espacios de relajación creados por los estudiantes en los que estos pueden liberar sus frustraciones en confianza y fomentar la conexión con otros estudiantes del campus o, incluso, de otros campus para crear un ambiente de bienestar y comodidad.

 

Por otro lado, entre las universidades que desde un principio ya se han enfocado a un modelo educativo virtual encontramos la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Los estudiantes no han sufrido el «choque» de pasar a una situación muy diferente a la que ya tenían (exceptuando la generalización de los exámenes virtuales). La UOC se centra en la prevención y la formación para evitar cualquier riesgo en cuestiones de salud mental. Ofrece vídeos y artículos que explican los pasos que hay que seguir para tener un buen entorno de aprendizaje en línea. Así pues, siendo consciente de que la totalidad del curso académico se lleva a cabo de manera virtual, la UOC proporciona herramientas y guías para facilitar y mejorar el contexto de estudio, además de ofrecer consejos de mejora y medidas de bienestar.

 

En conclusión, podemos observar cómo la transformación digital puede tener grandes beneficios, pero para lograrlos se debe tener en cuenta que la salud mental y el bienestar del estudiantado tienen que ser un eje central. Si se sigue estigmatizando la salud mental, no se podrá hacer nunca un cambio holístico dentro de los procesos de transformación digital, y el bienestar estudiantil se mantendrá en un segundo plano. En este proceso desempeña un papel clave la tecnología, que no es relevante por sí misma, sino que tiene que ser el medio principal para conseguir el potencial que las personas pueden adquirir.

 

[1] World Health Organization (marzo de 2022). Mental Health and COVID-19: Early evidence of the pandemic’s impact. http://www.infocoponline.es/pdf/who-mental-health.pdf

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Autor / Autora
Estudiante de prácticas dentro del grupo operativo de Generación y Transferencia de Conocimiento del eLinC de la Universitat Oberta de Catalunya. Graduada en Antropología Social y Cultural. Actualmente cursa el máster de Cooperación, Globalización y Desarrollo en la Universidad de Barcelona.