6 consejos para un uso responsable del móvil en adolescentes

20 marzo, 2024
consejos/normas para un uso responsable del móvil en adolescentes Imagen: Freepik

Desde el momento en que salimos a la calle hasta que vemos a la primera persona utilizando un teléfono móvil no suelen pasar más de unos segundos. No es sorprendente si tenemos en cuenta que el 96% de españoles tiene teléfono móvil –España es el país europeo con más smartphones por habitante–, pero la situación es ya más preocupante al desglosar los datos por edad y descubrir que siete de cada diez niños y adolescentes de entre 10 y 15 años dispone de un teléfono inteligente.

Las generaciones más jóvenes parecen haber nacido con un smartphone en sus manos, lo que no disminuye los riesgos asociados a su uso. Varias familias han expresado su preocupación por el acceso temprano a estos dispositivos, llegando a crear iniciativas como «Adolescencia sin móviles«, un simbólico pacto entre familias para posponer la introducción del móvil en la vida de sus hijos.

Por otro lado, frente a la idea de una prohibición total, un reciente estudio de la UOC y la Universitat de Girona destaca la importancia de implementar normas para el uso del móvil en adolescentes y límites claros dentro del entorno familiar. Estos estudios enfatizan el rol crucial que desempeñan madres, padres y hermanos mayores en la orientación sobre el uso responsable de las TIC.

Merche Martín, profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, psicóloga infantojuvenil y coautora de este estudio, nos ofrece una serie de consejos para un uso responsable del móvil en adolescentes:

1. Interesarse por lo que hacen desde la confianza

Una comunicación abierta es crucial para entender cómo los jóvenes interactúan con sus dispositivos móviles. No se trata de interrogarlos de forma que se sientan atacados, sino de mostrar interés en los contenidos de su agrado. Y es que según Martín, “desde la confianza es más fácil que nos expliquen posibles problemáticas y que podamos detectar si hay presencia de determinados contenidos o comportamientos inadecuados como interacciones con desconocidos”.

De la misma forma, preguntarles sobre las aplicaciones que utilizan, los juegos que les interesan o las personas con las que se comunican a través de sus pantallas puede abrir un espacio de diálogo constructivo. “Si como padre te interesas por cómo ha ido el partido de tu hijo, también puedes interesarte por cómo le ha ido el videojuego”, aconseja la profesora.

Y es que esta cercanía muestra a los adolescentes que valoramos su mundo digital y estamos dispuestos a entenderlo y apoyarlos en él. Es esencial abordar estos temas, sin prejuicios ni juicios anticipados, lo que facilita que compartan sus experiencias.

2. Crear un contrato familiar para un uso responsable del móvil: límites claros y zonas libres de pantallas

La crianza de los hijos implica constantemente establecer límites que se ajusten a su edad y desarrollo. Por ello, es esencial aplicar el mismo criterio al uso del móvil. No solo es cuestión de cuánto tiempo pasan frente a la pantalla, sino también de cuándo y dónde pueden hacerlo. Para ello, implicar a los adolescentes en la creación de límites es fundamental, ya que de esta manera es más probable que las cumplan”, asegura Merche Martín. De esta forma también se fomenta la responsabilidad y autonomía en los jóvenes, creando un marco de referencia seguro y confiable en el hogar. Esto incluye definir horarios específicos para su uso y zonas libres de móviles, algo que también motivan a los jóvenes a explorar actividades fuera del mundo digital, como leer, practicar deportes o disfrutar de conversaciones significativas.

3. Gestionar la ansiedad por el miedo a perderse algo (FOMO)

No es extraño que una generación que ha nacido prácticamente pegada a un móvil pueda desarrollar cierta fobia o ansiedad cuando se lo quitan. De hecho, este pánico existe y se conoce como FOMO (de las siglas Fear of Missing Out en inglés), un problema que puede ser una fuente significativa de estrés para los jóvenes, impulsándolos a permanecer constantemente conectados.

Es importante ayudarlos a reconocer y gestionar esta ansiedad, promoviendo actividades que los desconecten del mundo digital y les permitan disfrutar del momento presente. “Compartir comidas sin la interferencia de pantallas, disfrutar de actividades al aire libre o dedicarse a hobbies que no requieran dispositivos son formas efectivas de combatir el FOMO y tener una ‘dieta’ digital sana”, asegura la profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC. Así, al valorar y disfrutar de estos momentos libres de tecnología, los jóvenes pueden encontrar un equilibrio más saludable entre su vida online y offline.

4. Fomentar el pensamiento crítico

Desarrollar el pensamiento crítico “es fundamental para navegar de forma segura y consciente en el mundo digital con tal de detectar informaciones falsas, discursos de odio y los contenidos que pueden perjudicarlos”, advierte Martín. Así, enseñar a los jóvenes a cuestionar la información que encuentran online, a identificar fuentes fiables y a reflexionar sobre el impacto de sus acciones en las redes sociales, contribuye a formar individuos informados y responsables. Este enfoque no solo mejora su capacidad para discernir entre contenido veraz y engañoso, sino que también los prepara para enfrentarse a desafíos éticos y morales en el entorno digital.

5. Educar en seguridad y privacidad online

Proporcionar una buena educación sobre seguridad y privacidad online es más crucial que nunca para que los jóvenes hagan un uso responsable del móvil. Comprender cómo gestionar la configuración de privacidad, reconocer intentos de phishing y proteger su información personal son habilidades necesarias para todos los usuarios de Internet que pueden ahorrar más de un disgusto.

Martín recuerda que“el hecho de que los jóvenes hayan nacido con un móvil bajo el brazo no es sinónimo de que sean competentes a nivel digital”. Es por ello que a través de la educación y el diálogo, es clave que sean conscientes de que “en el mundo digital también es necesario cuidar la privacidad y respetar el derecho a la intimidad y los límites de la libertad de expresión”, afirma la profesora. Solo así podemos preparar a los jóvenes para que se protejan de los riesgos online, fomentando al mismo tiempo un uso ético y respetuoso de la tecnología. Esta preparación los empodera para ser ciudadanos digitales responsables, conscientes de sus derechos y responsabilidades en el ciberespacio.

6. Predicar con el ejemplo

Dejamos como último consejo aquel más obvio y, al mismo tiempo, también más difícil. Al igual que no se puede pretender que un hijo coma de forma sana y equilibrada si los padres están todo el día consumiendo fast food, con el uso de la tecnología sucede lo mismo. Los padres y educadores juegan un rol fundamental como modelos a seguir. Tanto es así que “los adolescentes que perciben a sus padres como elevados consumidores digitales tienen más riesgo de practicar también consumos elevados”, advierte Martín.

Mostrar un uso equilibrado y consciente del móvil, priorizando las interacciones cara a cara y estableciendo momentos del día sin dispositivos, enseña a los jóvenes la importancia de la moderación y el equilibrio. “Convertirnos en modelos de uso responsable puede ser un factor clave de protección. No debemos olvidar que somos los principales referentes de nuestros hijos e hijas”, concluye la profesora.

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