¿Qué es la crianza positiva? Claves y ejemplos para criar desde el respeto y el afecto

21 septiembre, 2023
qué es la crianza positiva Imagen de Freepik

En las últimas décadas, el mundo ha experimentado transformaciones profundas que han repercutido en todos los aspectos de nuestra vida. La llegada del siglo XXI no solo revolucionó nuestra forma de comunicarnos o de acceder al conocimiento, sino que también redefinió conceptos como el de la crianza. Educar a un hijo ya no solo es velar por su aprendizaje, sino también por su bienestar. Esta práctica, cada vez más usual, se conoce como crianza positiva.

Este nuevo enfoque, basado en el respeto mutuo y el entendimiento entre padres e hijos, tiene cada vez más seguidores. Padres y madres de todo el mundo se sumergen en un viaje de aprendizaje continuo, un proceso que, en muchas ocasiones, empieza con un libro como Para quererte mejor: Manual con casos reales para una crianza positiva de Laura Cerdán (Mcgraw-Hill, 2023), profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC. Su obra es, para muchos progenitores, una herramienta de iniciación a la crianza positiva y proporciona una forma práctica y respetuosa de educar a los más pequeños.

¿Qué es la crianza positiva?

A pesar de que la expresión crianza positiva se define por sí sola, Cerdán explica que este enfoque trata de “educar a los niños con respeto”, algo que implica ver a los pequeños como seres humanos autónomos con derechos, “no como propiedades de sus progenitores”. Para ello, es imprescindible comprender y respetar los distintos estadios evolutivos del niño y sus capacidades cambiantes, hecho que nos permitirá establecer límites de forma respetuosa, “sin recurrir a castigos físicos ni a tratos humillantes”.

Cerdán, que clasifica la crianza positiva dentro del “estilo democrático” de enseñanza, también destaca que la comunicación y el afecto entre padres e hijos hace posible “eliminar las luchas de poder”. No obstante, aclara que este enfoque no es sinónimo de renunciar a la autoridad, ni de “promover un estilo de crianza permisivo donde todo vale”.

Criar con respeto: beneficios más allá del concepto

El enfoque positivo en la crianza aporta múltiples beneficios. Cerdán destaca que, al promover la comunicación y el afecto sin recurrir a la violencia, se establece una relación sólida y respetuosa entre padres e hijos. Además, al fomentar el autoconocimiento emocional en el niño, es posible asegurar un desarrollo emocional saludable.

La crianza positiva busca crear “un entorno seguro y afectuoso donde el menor se sienta a gusto, protegido y seguro». Esto, a largo plazo, conduce a un comportamiento mejorado, un ambiente familiar más armonioso y una mayor autoestima en los niños.

Claves para abordar la crianza positiva

La crianza positiva es una educación basada en consecuencias. Este enfoque evita el miedo en el menor y le enseña “lo que debe y no debe hacer”, al mismo tiempo que le aporta capacidad de razonar.

Cerdán insiste en que el respeto y el afecto son “la base de este tipo de crianza”. No obstante, hay otras claves esenciales para que esta filosofía educativa sea un éxito para padres e hijos.

  • Comprender las necesidades del niño: es fundamental reconocer que las conductas del niño, ya sea llanto o incluso comportamientos disruptivos, son formas de comunicar sus necesidades y emociones. Es imprescindible aprender a interpretar estas señales para responder de manera adecuada.
  • Promover la comunicación y escucha activa: la antesala para comprender las necesidades de los pequeños es fomentar un diálogo abierto y una escucha genuina permite que “el niño se sienta querido y escuchado”. Esta conexión fortalece el vínculo y la confianza mutua entre padres e hijos.
  • Autorreflexionar y autoconocerse: los padres deben ser conscientes de su propio estilo de crianza, influencias pasadas y niveles de paciencia. Es vital hacer un ejercicio de introspección y evaluación (aunque “sin culpa”, destaca la autora) para identificar y corregir patrones que puedan no ser beneficiosos.
  • Anticiparse: una parte crucial de la crianza positiva es estar un paso adelante, anticipando las reacciones y necesidades del niño.

Ejemplos reales de crianza positiva

Laura Cerdán destaca que “las bases de este estilo de crianza son siempre las mismas”, independientemente de la edad del niño. No obstante, hay que saber adecuar las actuaciones a la edad del pequeño. En ese contexto, la autora habla de los límites, que deben cambiar y evolucionar paralelamente al crecimiento del menor.

Al hablar sobre ejemplos concretos, la profesora de la UOC recuerda la importancia de sustituir “el castigo por la consecuencia educativa”. Así, si un niño ha pintado una pared con colores, no será castigado con un azote, sino que le “daremos un trapo y le haremos limpiarlo” porque esta respuesta “le enseña a asumir las consecuencias de sus actos”.

Otro ejemplo ilustrativo para entender la diferencia entre la crianza tradicional y la positiva radica en cómo se gestiona una rabieta infantil. Cerdán nos pone en contexto: imaginemos una situación en la que un niño se frustra y desencadena una rabieta cuando su madre le dice que es hora de irse del parque.

En una enseñanza con métodos tradicionales, la madre reacciona con enfado ante el comportamiento y el llanto del niño. En su frustración, podría darle un cachete y colocarlo en el carrito bruscamente, exclamando que «la tiene harta”. Aquí, hay una manifestación clara de violencia física y verbal. En este contexto, el niño no solo no aprende a manejar sus emociones —ya que su cerebro todavía no está completamente desarrollado para ello— sino que también podría interpretar que actuar con violencia es una forma válida de manejar situaciones estresantes.

Contrastemos esto con un enfoque de crianza positiva. Una madre informada sobre las etapas de desarrollo de su hijo anticiparía su posible reacción al decirle que es hora de irse. En lugar de esperar al último momento, le avisa con anticipación, por ejemplo, mencionando que se irán en 10 minutos. Este simple acto proporciona al niño un tiempo de preparación, lo que le permite “anticipar lo que va a suceder” y le aporta “tranquilidad y seguridad”. Como resultado, el niño se siente más seguro y comprendido, lo que probablemente dará lugar a una reacción más calmada y positiva.

La autora de Para quererte mejor destaca la importancia de “cambiar el enfoque adultocentrista y poner el foco en la infancia” e insiste en que la mayoría de hábitos se aprenden por imitación: “puedo ordenar al niño que vaya él solo a lavarse los dientes o puedo acompañarlo con él y lavarme los dientes junto a él”.

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