De la formación digital a la formación con IA: cómo evolucionarán las asignaturas en la universidad 

4 abril, 2024
Foto por Mariia Shalabaieva en Unsplash

La inteligencia artificial (IA) es un asistente capaz de ejecutar un gran abanico de tareas tanto en el diseño como en el proceso de enseñanza y aprendizaje, lo que permitirá en el futuro transformar el planteamiento y el diseño de las asignaturas. 

 

La llegada de la IA al entorno educativo ha supuesto una disrupción que exige la adaptación del profesorado a esta nueva herramienta. ¿Cómo utilizarla e incorporarla en los procesos formativos? Esta es la clave de cara al futuro y en esta línea la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) imparte cursos para profesores con el fin de formarlos. Uno de los recursos que incluye esta formación es esta infografía donde se plantean algunas propuestas relacionadas con la transformación que esto puede desencadenar en cinco aspectos clave del diseño de las asignaturas: el currículum, la docencia, la evaluación, la personalización y las competencias docentes. “La infografía hace un poco de futurología y apunta a cómo las asignaturas en las universidades pueden evolucionar con la inteligencia artificial y cómo adaptarse a un contexto en el que los diferentes sistemas de inteligencia artificial sean de uso muy general. Plantea posibles cambios o evoluciones deseables en el diseño de las asignaturas, en acción docente, en personalización, en evaluación, en el diseño pedagógico de estas asignaturas y también en la competencia digital docente del profesorado”, explica Xavier Mas García, especialista en Educación Digital en el eLearning Innovación Center (eLinC) de la UOC y autor de la infografía. 

 

El papel clave del profesor

La inteligencia artificial, según el especialista del eLinC, va a modificar la competencia docente, es decir, la capacidad para utilizar esta herramienta. “Estamos acostumbrados a utilizar los ordenadores con programas que son deterministas y ahora el paradigma de interacción es modificado y pasa a ser un paradigma basado en la conversación, en el lenguaje natural. El profesorado tiene que capacitarse para utilizar de forma ética y operativa la inteligencia artificial en su trabajo, es decir, para preparar actividades, para poder utilizarla como asistente en la evaluación, etc.”, aclara. Pero también hay que tener en cuenta que los alumnos van a utilizar esta nueva tecnología para resolver las actividades que plantea la universidad sin poner en práctica las habilidades de pensamiento necesarias para facilitar el aprendizaje esperado. “Si la inteligencia artificial le hace el trabajo, el estudiante se va a centrar solo en una revisión textual o en comprobar que las fuentes son correctas. Pero no habrá un proceso mental de construir el texto, de formular ideas, de justificarlas… Por eso el profesor tiene que ser capaz de plantear actividades a los estudiantes en las que tengan que utilizar también estas habilidades de pensamiento crítico y reflexivo”, recomienda Xavier Mas.

El profesorado tiene que capacitarse para utilizar de forma ética y operativa la inteligencia artificial en su trabajo.

 

¿Qué debe valorar el profesor en el trabajo del estudiante? “De entrada, el tipo de trabajo tiene que estar más elaborado que un mero ensayo. Además, es importante que el conjunto de actividades de aprendizaje que van elaborando y entregando los estudiantes a lo largo del semestre guarden algún tipo de relación unas con otras. Si existe un hilo conductor, puedes preguntar al estudiante por qué ha tomado determinadas decisiones, es decir, puedes plantear preguntas adicionales relacionadas con el proceso de aprendizaje y de elaboración, es ahí donde debemos incidir”, responde Mas.

 

Cómo serán las asignaturas en el futuro

La infografía muestra distintas diferencias entre las asignaturas convencionales o pre-IA con las asignaturas diseñadas con la ayuda de la IA. La gran diferencia reside en el propio diseño de la asignatura, que tiene que estar basado en actividades mucho más colaborativas, participativas y constructivistas. Precisamente, una diferencia que destaca la infografía es que las asignaturas diseñadas por IA tienen un enfoque más socioconstructivista frente a las convencionales que son más cognitivistas. “El socioconstructivismo, como dice la misma palabra, se basa en construir, elaborar, hacer… Por lo tanto, tiene una orientación mucho más práctica. No es tan abstracto, es más práctico y, por lo tanto, más competencial. El estudiante moviliza habilidades muy distintas, tanto habilidades de pensamiento abstracto como de pensamiento más concreto, combinándolas en un proceso de toma de decisiones constante”, explica el especialista. 

En el curso para profesores de la UOC se han diseñado algunas actividades con inteligencia artificial: “Por ejemplo, le pedimos a ChatGPT que construyera unos mini casos sobre situaciones distintas de aplicación de inteligencia artificial en contextos de educación superior, previamente le dimos el prompt, es decir, unos parámetros o requisitos determinados. Y luego le pedimos que elaborara preguntas, cuestiones para resolver estos casos. Después los revisamos, completando contenido, matizando ideas o retocando el lenguaje. Es un trabajo de contraste, de mucha interacción con la inteligencia artificial, no es solo apretar un botón”, describe Xavier Mas.

Con la IA el estudiante moviliza habilidades muy distintas, tanto habilidades de pensamiento abstracto como de pensamiento más concreto, combinándolas en un proceso de toma de decisiones constante.

 

Por último, una de las características de las asignaturas IA es que podrían llegar a ofrecer en el futuro secuencias de actividades y recursos de aprendizaje generados de forma dinámica para estudiantes concretos, en función de su rendimiento, sus resultados, su perfil o su comportamiento en el entorno digital. En palabras de Xavier Mas, “actualmente, para personalizar una asignatura o hacer aprendizaje más personalizado, hay que conocer o identificar a los estudiantes de alguna forma, para poder agruparlos y ofrecerles el itinerario más adecuado a sus necesidades, como reforzar habilidades, nivelar conocimientos, etc.”. Como hipótesis, el especialista describe que en el futuro la IA podría analizar los datos que genera cada estudiante (datos de conexión, datos de acceso a contenidos, etc.) y ofrecer informes sobre sus necesidades a nivel académico para personalizar más el aprendizaje. “Podríamos detectar sus puntos fuertes o sus puntos de mejora. Pero todo esto debe hacerse respetando las regulaciones éticas y la protección de datos, por tanto, debe diseñarse de manera que, en determinados momentos, la información esté anonimizada”, concluye.

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Autor / Autora
Periodista colaboradora