Niños y niñas híper-regalados que sufren la tiranía del objeto

9 diciembre, 2021

Como cada año, llega la Navidad, ocasión propicia para los regalos, en especial para los niños y adolescentes. En sociedades del bienestar como la nuestra (aunque ese bienestar no sea para todos), parece incluso una obligación y un rito social que nadie puede eludir. Estamos, pues, en la era de los niños y niñas hiper-regalados, en consonancia con todo el resto de declinaciones de lo híper: activados, conectados, sexualizados, consumidores.

Mike Cox (Unsplash)

¿Es inevitable? Tal vez, pero cada uno puede elegir sus modos de regalar. Recibir demasiados regalos es degradar el don –eso es un regalo, algo que se recibe de otro- a un objeto de consumo, y de paso se rebaja el amor, siempre presente en el don. Decía el psicoanalista Jacques Lacan que el amor es dar lo que no se tiene. Frase ingeniosa que recoge algo de ese saber popular que proclama que lo que importa es el detalle. Dar lo que no se tiene (la clave de la felicidad y la vida) es reconocer nuestra carencia y ofrecérsela al otro como un don. 

Un verdadero regalo es algo que uno, que no anda muy sobrado, da a otro que se encuentra en falta. Como ese amigo o ese familiar que nos ayuda cuando lo necesitamos, aunque le cueste un esfuerzo. O, como el niño/a que entrega algo que ha hecho en clase como regalo para sus padres.

Estamos en la era de los niños y niñas hiper-regalados, además de activados, conectados, sexualizados y consumidores

Un regalo no es un objeto y, además, la acumulación de regalos impide apreciar los detalles de cada uno y refuerza todavía más la insatisfacción. El capitalismo pulsional en el que vivimos nos propone su solución easy: consumir hasta hartarnos, para olvidar la causa que nos guía en la vida. Como ocurre con su icono clásico, la Coca-Cola, basta que uno beba un poco para que la sed se renueve y se eternice.

Un joven paciente viene a la sesión malhumorado porque acaba de comprar un videojuego muy deseado, y mientras regresa a casa recibe un mensaje de la compañía del juego que le recuerda que en breve saldrá una versión nueva. De esta manera, el intervalo de satisfacción de su juego está a punto de caducar y de nuevo la insatisfacción le apretará para adquirir el próximo y renovar así su deseo… De consumo. A diferencia de otras generaciones precedentes, donde los regalos eran contados y su disfrute -por tanto- más largo, ahora los niños y niñas sufren la tiranía del objeto que los empuja a pedir y pedir siempre una vez más…

Por eso, los adultos creemos que prefieren antes recibir que dar, cuando en realidad es lo contrario, aunque a tenor de la invasión publicitaria parezca insólito. Los niños prefieren dar, enseñar, mostrar. Lo que ocurre es que a veces confundimos la demanda, lo que nos piden, con lo que desean. Alguien puede pedir un juguete o un café, cuando lo que desea se acerca más a un rato de juego o una conversación, que a la posesión de un objeto.

La acumulación de regalos impide apreciar los detalles de cada uno y refuerza todavía más la insatisfacción

Por otra parte, la acumulación de objetos en la vida de los niños del siglo XXI (juguetes, actividades, gadgets, incluso a veces medicamentos) impide, más que favorece, el desarrollo de la invención y del pensamiento. Para crear se necesita el vacío, el intervalo entre un momento y otro, la posibilidad de tener así una verdadera experiencia de satisfacción y de conocimiento.

Eli Pluma (Unsplash)

Algunos creen que la solución pasa por poner demasiado énfasis en la utilidad, como si regalar fuese un deber del que lo hace y una necesidad del que lo recibe. Un regalo no tiene por qué ser productivo, basta con que alimente el deseo y permita imaginar y disfrutar de otra cosa, distinta a la rutina. 

Algunas ideas para regalar:

  1. Una entrada al teatro, al circo, un paseo a un lugar especial, no son necesarios pero avivan la curiosidad.
  2. Un libro invita a conocer historias, países y personajes, abre perspectivas y hace nacer vocaciones de todo tipo
  3. Algo para usar cada día (ropa, zapatos, complementos…).
  4. Sus deseos también cuentan y un regalo es una ocasión para tomarlos en cuenta, sin más consideraciones que las limitaciones que cada cual tiene.

Ahora los niños y niñas sufren la tiranía del objeto que los empuja a pedir y pedir siempre una vez más…

Y, aunque esto que les propongo no entra en la conocida regla de los 4 regalos, si quieren probar con un nuevo regalo, prueben con el objeto ‘nada’, un objeto que requiere para su disfrute, eso sí, tiempo y la compañía de alguien, dos ingredientes básicos. Quizás al principio el regalado se enoje, pero denle un poco de tiempo y comprobarán sus efectos. 

Bermix Studio (Unsplash)

José Ramón Ubieto. Psicoanalista. Profesor colaborador de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación. Autor de Niñ@s híper. Infancias hiperactivas, hiperconectadas e hipersexualixadas (Ned, 2018)

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