Diseñar para nuevos territorios: experiencias, participación e investigación

24 enero, 2024
diseno-uoc Imatge de Marc Mueller (Pexels).

¿Cómo te imaginas el trabajo que se realiza en un estudio de diseño? La diseñadora y profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC Elena Bartomeu Magaña participó en la con una charla en la que exploró algunos de los nuevos horizontes hacia los que el diseño ha extendido su mirada durante los últimos años. Algunos de los territorios transitados durante la conferencia «Diseñar más allá del lugar común» fueron ámbitos aparentemente tan alejados de la imagen habitual de la profesión como la política, el arte o incluso la medicina. La sugerente relación de proyectos, modelos y casos de éxito paradigmáticos sirvió para abrir el abanico de posibilidades que ofrece esta profesión a los diseñadores del futuro. Puedes recuperar su charla aquí:

Diseño para generar experiencias

La profesora de la UOC inició esta panorámica con el diseño de experiencias, un ámbito en el que, parafraseando a la diseñadora Lauralee Alben, los profesionales no son «simplemente creadores de objetos, sino facilitadores de experiencias». Esto supone que la comunicación es un medio para llegar a la experiencia y que el diseñador «debe colocar a las personas en primer plano, contemplar el mundo a través de sus ojos y sentir los sentimientos de sus usuarios», afirmó Elena Bartomeu.

Es un tipo de aproximación que puede integrarse en el ámbito artístico, con obras de arte y piezas de comunicación desarrolladas, «para que el espectador actúe y vaya más allá de observar la obra: tiene que interactuar, pasar a la acción para percibir las sensaciones y los estímulos sensoriales que la pieza transmite», añadió la diseñadora. Este concepto puede dar lugar a espacios expositivos interactivos como los del proyecto, que amplía la apreciación del simple hecho de dibujar con una exposición interactiva para niños y una línea de productos (cinturones, cascos…) que permiten pintar con diferentes partes del cuerpo.

La participación del usuario es un elemento fundamental del proceso y va más allá de considerarlo una fuente de inspiración y validación de propuestas.

Además, este nuevo territorio experiencial también puede integrar un punto de vista más crítico, como el kit de supervivencia de la diseñadora y arquitecta del cuerpo Lucy McRae, que desde su estudio Future Sensitive integra el cine, la arquitectura, el diseño y la tecnología para «explorar los impactos culturales y éticos de las tecnologías emergentes en el cuerpo de las personas», según describió la profesora Bartomeu. Esta obra en concreto se basa en la idea de que con el mayor uso de la tecnología podemos sufrir una crisis futura de contacto físico y denuncia que la sociedad actual está enganchada a los teléfonos móviles y las redes sociales.

Elena Bartomeu también destacó que el diseño de experiencias está creciendo en otros sectores como el ocio, con location-based experiences como los parques temáticos, que aprovechan la realidad virtual y la aumentada, o también con instalaciones comerciales efímeras como el proyecto The North Face for Gucci. Se trata de una colaboración entre las marcas The North Face y Gucci que implica una colección de ropa conjunta, pero también «el diseño de un lugar expositivo físico y desarrollos virtuales como avatares, complementos y prendas de ropa virtuales para la aplicación Pokémon GO y para otros entornos de juego».

Fomentar la participación y la toma de decisiones

Otro nuevo territorio destacado durante la presentación es el diseño participativo, una especialidad en la que, según describió la profesora Bartomeu, el diseño exporta el potencial de sus técnicas y metodologías de toma de decisiones para «intervenir en sectores que se mueven en altos niveles de complejidad, como el medioambiente, la política, las áreas de bienestar social, etc., para ayudar a reducir variables y a tomar decisiones».

Como ejemplo de este tipo de aproximación, la diseñadora recordó el proceso participativo de las supermanzanas de Barcelona, una iniciativa del Ayuntamiento en la que los ciudadanos tuvieron cierto poder de decisión a través de diferentes prácticas de diseño. «Esta participación de los usuarios también es una manera de legitimar la iniciativa y, al mismo tiempo, una forma de ganar embajadores del proyecto», añadió.

Otro caso de éxito es el de Holon, un estudio especializado en el desarrollo de iniciativas de abajo arriba que conduce «investigaciones en diseño para comprender a todas las usuarias y generar cambios en las organizaciones». Con estos objetivos facilitan y diseñan talleres de innovación y futuros, como los llevados a cabo durante el proyecto de Eco-innovació. «Es una colaboración con el programa ambiental de la ONU para que los conocimientos generados por esta iniciativa fueran accesibles y útiles para las comunidades de diferentes países», explicó la profesora de la UOC.

Con el objetivo de escalar el impacto del programa a contextos muy variados, Holon trabajó con las diferentes comunidades, permitiendo que sus necesidades se situaran en el centro de la estrategia. «Así, se reformuló toda la arquitectura de la información del programa, que se ajustó a entornos muy diferentes de países como Vietnam, Malasia, Egipto, Perú, Países Bajos, etc.».

Elena Bartomeu subrayó que en todos esos casos la participación del usuario es un elemento fundamental del proceso y va más allá de considerarlo una fuente de inspiración y validación de propuestas: «En la actualidad, el usuario no solo genera inspiración, sino que pasa a ser partícipe de todo el proceso y llega a ser cocreador y a ponerse al nivel del diseñador».

Otro elemento destacado de este nuevo territorio es la variable del impacto social del diseño, que se utiliza para «transformar comunidades, empresas y crear un entorno mejor». Esta es la aproximación que hay detrás de La Torreta, un estudio creativo y de diseño con huella social formado por personas adultas con diversidad funcional que colaboran para idear y crear propuestas con El far cooperatiu, una cooperativa de comunicación y de diseño de Tarragona.

Diseño para investigar en el ámbito de la salud

estudio desde donde diseñar para el bien común.
Foto de Flo Dahm.

La última parte de la charla se centró en el diseño para la investigación, en concreto aplicado a la salud. Se trata de un concepto que intenta «ampliar territorios de las ciencias de la salud desde el diseño» mediante intervenciones que a menudo se inscriben «en una especialidad médica nueva llamada salutogénesis que, más que una práctica de diagnóstico, se centra en generar salud», explicó.

Para ejemplificar este concepto, la profesora de la UOC mencionó a la empresa Nixi For Children, nacida del trabajo final de grado de Tomàs Lóbez, que planteó el diseño de una aplicación virtual para ayudar a reducir el estrés preoperatorio de niños y niñas en las unidades de cirugía pediátrica. En este proyecto los niños visitan, gracias a unas gafas de realidad virtual y de la mano de un avatar animado llamado Nixi, el quirófano o la sala de preoperatorio, lo que les ayuda a anticipar y asimilar la próxima operación.

El proyecto se aplicó inicialmente en el hospital Germans Trias i Pujol, donde se diseñó también un ensayo clínico para evaluar su eficacia. Los resultados mostraron una reducción del 50 % del estrés preoperatorio y actualmente el producto se está utilizando en más de veinte hospitales de España, Chile y Estados Unidos.

Los retos de la formación para transitar nuevos territorios

Para acercar estos nuevos horizontes del diseño, la profesora de la UOC señaló la importancia de tener un «perfil transversal con conocimientos específicos», una transversalidad entendida como «la suma de especificidades». Así pues, la formación debería completarse con «cápsulas específicas y también con una visión holística del diseño que integrara esas cápsulas», añadió. Entre las habilidades necesarias también destacó la relevancia de los conocimientos propios del diseño y, en concreto, de las metodologías participativas, a caballo entre el diseño y la investigación.

En cualquier caso, la profesora de la UOC quiso dejar claro que esos nuevos territorios solo representan «un 10 % de lo que actualmente se hace en diseño» y que para conseguir que sean comunes es necesario trabajar en esta «visión transversal como suma de especialidades, desarrollar marcos de integración multidisciplinaria y reforzar la especificidad propia». En este sentido, Elena Bartomeu cerró su intervención invitando a «ampliar el territorio de los lugares comunes del diseño, porque al final nada es común hasta que empieza a serlo».

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