Volver al cementerio: ¿tradición u obligación?

29 octubre, 2021
Mujer en cementerio arreglando flores

Las profesoras del Grado de Psicología de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC expertas en duelo, Belén Jiménez Alonso y Alba Pérez González, reflexionan sobre tradiciones como la de visitar los camposantos el 1 de noviembre y sobre la importancia de hablar de la muerte en vida.

La psicóloga y profesora de la UOC, Alba Pérez, considera que hay una “pérdida de tradición del Día de los muertos” en nuestra sociedad, aunque para muchas personas sigue siendo relevante justificar ciertos ritos, así como ciertas ideas sobre “Lo tengo que enterrar. O si no, ¿dónde lo voy a ver?”

Cementerio en España (Pxfuel)

A pesar de ello, Pérez explica que la tradición está variando para celebrar (o recordar) a la persona difunta “el día que murió, el primer aniversario de su fallecimiento, o bien, incluso en momentos concretos de celebraciones”. Quizá, comenta, “quien más se moviliza el tradicional día 1 de noviembre sean las personas mayores”. Pero a veces pesa más la tradición que la voluntad, ya que de alguna forma, “a veces aún nos encontramos casos de personas obligadas a venerar el 1 de noviembre y, en cambio, preferirían hacerlo en otro momento”. Desde su mirada hay que potenciar más las “conexiones sanas, esperables y adaptativas con nuestros muertos, y no las que nos vienen fijadas en un calendario”. 

En este sentido, Belén Jiménez, profesora experta en duelo de la UOC y psicóloga clínica, subraya que “será sano cualquier ritual o gesto que hagamos con respecto a nuestros seres queridos fallecidos que nos permita asimilar la pérdida o encontrar un nuevo significado en esa nueva relación”.

La emoción a través de gestos

Para ambas expertas en la materia, la tradición de visitar los camposantos el día 1 de noviembre, llevar flores a los difuntos y recordarles en ese día concreto, ha cambiado. “Hoy en día hay otros rituales que vienen a substituir la visita a la lápida. No hay recetas para gestionar el duelo, ni recordar a nuestros muertos. Puede ser una canción, una bebida, una vela, una comida. Es la idea del va por ti”, ejemplifica Jiménez

Hay que potenciar más las conexiones sanas, esperables y adaptativas con nuestros muertos, y no las que nos vienen fijadas en un calendario

Este gesto de “valor simbólico” ha pasado a substituir en muchas ocasiones la tradición del 1 de noviembre, incluyendo además que hoy en día no todos los difuntos optan por ser enterrados en un lugar concreto ni en un cementerio. 

De velar en casa a incinerar

Hay culturas dónde el peso de la muerte tiene una tradición festiva. En México, por ejemplo, en el Día de Muertos se colocan altares para honrar la memoria de los que ya no están. “Estos altares también han existido en nuestra tradición, a través de velatorios en casas y despedidas en cuerpo presente”, recuerda Pérez. No se trata tanto de la tradición en el ámbito rural, o de si hay diferencias con el trato de la muerte en las ciudades. 

Mario Mendez (Unsplash)

Además, Jiménez apunta que en la actualidad la dificultad radica en que se ha llevado la muerte doméstica, familiar a los hospitales. Con ello se han perdido conocimientos y prácticas en torno al morir y esto ha contribuido a ver la muerte como algo apartado de nuestras vidas. De ahí que el acento haya que ponerlo más en “cómo se gestiona la muerte, cómo se habla de ella en el ámbito intrafamiliar y en la sociedad”.

Hoy en día hay otros rituales que vienen a substituir la visita a la lápida. No hay recetas para gestionar el duelo, ni recordar a nuestros muertos. Es la idea del va por ti

De hecho, destaca que existen iniciativas para animar a “hablar de la muerte” como, por ejemplo, los “Death Cafe”, donde se puede abiertamente discutir sobre ella. “Hay que perder el miedo a hablar de la muerte y del morir, no se acelera el proceso porque hablemos de ello”, argumenta Jiménez.

El valor de llevar flores y el valor de la palabra

¿Cuál es el significado de ir al cementerio y depositar flores en una tumba?, pregunta Belén Jiménez. “Probablemente sea importante que cada persona reflexione sobre el valor que tiene para ella o para su familia este gesto. Y que valore si es lo que les conviene o si quizá haya algún otro gesto o ritual que pueda ser más importante para ellas en ese momento.”

Mira que bonita era (Julio Romero de Torres)

Para Alba Pérez, se trata de una “idea muy mítica la de que ir al cementerio es rendir un homenaje, y hay que flexibilizarlo. Si puedes hacer otras conexiones como recordar una canción para hacer presente a quién ya no lo está, es que has hecho más conexiones en vida de las que piensas”. Y añade: “Hay que desculpabilizarse, llevamos muchas presiones y no debemos ponernos más”. 

La muerte forma parte del ciclo de la vida

En consideración de Jiménez, “el duelo es una experiencia personal, no hay una forma correcta o incorrecta de vivirlo. Por la misma razón, no hay un calendario “normal” para el duelo ni todos los que sufren pasan por las famosas cinco etapas de duelo. Además, el duelo puede ser una montaña rusa, llena de altibajos, no un proceso lineal”. Por ello, afirma, “es bueno saber más sobre el duelo y también comprender el proceso de morir. Y también es sano hablar de la muerte, compartir o discutir las decisiones que se van a tomar contribuye a mantener la autonomía de las personas y aumentar su calidad de vida en el proceso”. Esto genera un efecto positivo en la persona que está en proceso de morir, como también en la que está en inicio del proceso de duelo. 

Un diálogo y conversaciones que, según las expertas, animan a hacer, por ejemplo, los equipos de paliativos que acompañan en el proceso de muerte a las personas con enfermedades en estado terminal. 

El duelo es una experiencia personal, no hay una forma correcta o incorrecta de vivirlo

Vinculado a este acompañamiento y a estas decisiones conscientes en torno a la muerte, Alba Pérez explica que en consulta hay familiares que manifiestan el “sí, pero yo me quedo aquí”. Por ello, buscar una localización es “importante”, también para la persona que debe gestionar su duelo. 

Ambas especialistas coinciden también en que “no hay claves” para afrontar el duelo, pero que una buena fórmula para hacerlo es “compartir con otros el recuerdo de la persona que ya no está”. Además, insisten en que acompañar al otro “no siempre pasa por las palabras, también estar en silencio junto al otro nos puede apoyar y consolar”. 

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