Los retos de mañana en educación

28 mayo, 2021
futur de l'educació

El pasado 21 de abril tuvo lugar el webinar ‘Los retos de mañana en educación’. Fue la primera sesión del ciclo Los retos de mañana, organizado por los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC para celebrar los 25 años de los Estudios y animar la conversación sobre el futuro de las disciplinas que se imparten en ellos. Otras sesiones se centrarán en la psicología, la acción social y educativa y la psicología y la educación. Podéis recuperar la grabación de la sesión al final de este post.

En estos veinticinco años, los Estudios se han transformado profundamente y han crecido en cuanto al número de estudiantes, de personal y de titulaciones. En este sentido, destaca la incorporación el año que viene del grado de Educación Primaria, que permitirá a la UOC formar a los y las maestras que tejerán el futuro. 

La transformación de nuestro ámbito ha sido paralela a un cambio general del contexto sociocultural. La educación, tan ligada al contexto, ha cambiado en consecuencia. La irrupción de las nuevas tecnologías ha ampliado el acceso a la información y los recursos educativos, ha expandido los horizontes y ha permitido una enseñanza menos unidireccional. No obstante, han surgido nuevos problemas que se añaden a los viejos interrogantes: ¿Qué debemos enseñar? ¿A quién? ¿Cuándo? ¿Dónde?

Estas son las preguntas que se hicieron los tres expertos invitados al webinar, que moderó Albert Sangrà. Sangrà, director de la Cátedra UNESCO-UOC de Educación y Tecnología para el Cambio Social, empezó por plantear la necesidad de prepararse para los retos del futuro de la educación, y no limitarse a resolver los problemas inmediatos. La mejor manera de hacerlo, sin duda, es rodearse de profesionales como los que participaron en el debate. Primero intervino David Suriñach, director del centro de alta complejidad Rubén Darío (barrio del Raval, Barcelona), luego lo hizo Coral Regí, directora de la escuela Virolai (barrio del Coll, Barcelona) y, por último, Carlos Magro, presidente de la Asociación Educación Abierta.

Educar para una sociedad mejor

El primer reto que se abordó fue qué mundo queremos ayudar a construir a partir de la educación, y qué personas tenemos que formar para conseguirlo. Suriñach empezó señalando que, pese a los retos a los que se enfrenta nuestra sociedad, “los objetivos de desarrollo sostenible que promulgó la ONU el año 2015 son un buen marco de referencia para pensar los compromisos que deben adquirir los ciudadanos y ciudadanas”. Para ello, es necesario centrarse más en las competencias que en los contenidos, defendió.Protesta por el clima

Coral Regí también hizo énfasis en la necesidad de educar para favorecer el compromiso social. Ante las injusticias que sufre tanta gente, ante retos como la llegada masiva de refugiados o el cambio climático, hace falta asumir que “somos unas generaciones decisivas para el futuro del planeta (…) como decía Freire, tenemos la oportunidad de educar a las personas que cambiarán el mundo”. Para plantar cara a la incertidumbre y el cambio, son fundamentales valores como la autosuperación, la perseverancia, la creatividad y el interés por aprender. No es suficiente con el aprendizaje que se adquiere en la escuela: hay que asegurar que se mantiene el “potencial de aprendizaje” de los alumnos, su curiosidad para seguir aprendiendo durante todo el día y toda la vida.

Regí: “Somos unas generaciones decisivas para el futuro del planeta”

Carlos Magro también remarcó la necesidad de formar personas capaces de adaptarse a una sociedad en constante cambio. Aunque haya muchos factores socioeconómicos y culturales que condicionan la educación, no hay que perder de vista su potencial transformador. Recuperando Freire de nuevo, insistió en la esperanza, en el poder de la educación para crear un mundo “menos anguloso”.

Para que el futuro de la educación vaya en esta dirección, tiene que ser significativa para los aprendientes y estar conectada con lo que pasa fuera del aula, es decir, con los aprendizajes no formales que se adquieren en la vida social e individual —también en el ecosistema digital—.

El rol de la tecnología

Los tres expertos coinciden: la tecnología tendrá un rol decisivo en el futuro de la educación. Ayudará a ampliar nuestros horizontes y abrirá nuevos caminos en ámbitos como el de la educación informal. A partir de las competencias básicas adquiridas en la escuela, la facilidad de acceso a la información permitirá a las personas avanzar en el conocimiento de una forma más personalizada.

Sin embargo, como apunta Suriñach, se tienen que resolver las problemáticas que llevan consigo. «No es suficiente con introducir la tecnología: hay que asegurar el acceso gratuito a Internet y a unos instrumentos mínimos». Asimismo, es fundamental proporcionar una buena eduación digital que no solo esté orientada a saber usar los programas, sino también a adquirir hábitos seguros y saludables en la construcción del yo digital.

Suriñach: “Hay que asegurar el acceso gratuito a Internet y a unos instrumentos mínimos”

De acuerdo con David Suriñach, Regí señalaba que la pandemia nos ha enseñado a valorar la tecnología, sin la cual la escuela no podría haber llegado a muchos alumnos. Los móviles (a menudo el único utensilio disponible), no solo han permitido continuar con los programas educativos, sino que han llevado a las casas “la voz del maestro amigo, del maestro que está a tu lado y te hace compañía”. Sin divinizarla ni criminalizarla, nos tenemos que esforzar para cultivar su potencial humano.

El liderazgo educativo de mañana

¿Qué tipos de liderazgo pueden impulsar este cambio positivo en el futuro de la educación? Suriñach cree que las personas que lideran mejor son aquellas que están dispuestas a hacer cambios sin tener miedo de los errores. Además, tienen que saber sacar lo mejor de los demás, escuchándolos y ayudándolos, pensando siempre en servirles y predicando con el ejemplo. Esto debe ir resguardado por un sistema ético basado en la empatía, la tolerancia y el respeto. Profesor enseña alemán a una niña

Regí piensa que los liderazgos tienen que acompañar y transformar los entornos educativos de acuerdo con las particularidades de cada escuela. “No necesitamos gestores, sino personas capaces de implementar proyectos que conviertan los centros en espacios que transformen a las personas”. El director debe traspasar su proyecto a la comunidad educativa, impactando así en la sociedad.

Magro añade que, para que esto sea posible, los liderazgos tienen que estar distribuidos. La escuela tiene que ser un lugar de aprendizaje para los estudiantes, pero también para los docentes, en la cual prime la colaboración. Afirma que “el liderazgo tiene que desaparecer, porque no está en las personas, sino en la escuela como conjunto

Magro: “El liderazgo tiene que desaparecer, porque no está en las personas, sino en la escuela como conjunto”

El futuro de la educación, a debate

La ventaja de los webinars participativos es que, más allá de los aspectos expuestos por los ponentes, el público puede plantear preguntas que destapen otros temas de interés. En este caso, Albert Sangrà abrió el turno de preguntas apuntando a la confusión entre “instrucción” y “formación”: hubo un acuerdo sobre la posible confusión entre los dos términos, y sobre la importancia de potenciar la educación por encima de la instrucción. Como apuntaba Regí, “se puede instruir en una cosa, pero no se pueden dar las herramientas para vivir a partir de la instrucción, que son demasiado amplias y diversas”. La educación tiene que abrir posibilidades, enfocarse hacia su finalidad última, que es el desarrollo de valores para socializar, aprender y compartir.

La transformación ya se está produciendo, muchos profesionales están comprometidos con ella. La formación del profesorado, el intercambio de experiencias, la creación de una red entre distintas realidades… Suriñach asegura que falta mucho camino por recorrer, pero la voluntad está presente. Regí coincide con él, y señala el creciente interés a escala social para este cambio, por ejemplo desde las familias.

No obstante, la colaboración con las familias se tiene que orientar siempre hacia una apertura de la educación, una apuesta por la pluralidad y por la creación de escuelas diversas, en las que los alumnos y alumnas puedan entrar en contacto con la diferencia y con formas de pensar diferentes de las que encuentran en su casa. Propuestas como el “pin parental” son totalmente contrarias a esta concepción.

El pin parental es totalmente contrario a una concepción abierta y diversa de la escuela

Conclusiones

Este webinar sirvió para reflexionar sobre la necesidad de educar a personas capaces de hacer frente a los retos de un mundo cambiante, así como de tener profesionales de la educación que estén preparados para hacerlo, que sean líderes. La tecnología puede acercarnos a escenarios más equitativos y más integrales, y puede potenciar el desarrollo de un concepto más amplio de educación, que sea más autónoma y salga del aula. Por último, las ecologías de aprendizaje a lo largo de la vida y la formación informal serán factores fundamentales en el futuro de la educación.

Vídeo de la sesión
Autor / Autora
Redactora colaboradora de los Estudios
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