La pandemia acelera la transición hacia el e-learning de la educación superior

27 julio, 2021
Bombillas

La digitalización de emergencia de la enseñanza, impuesta por la crisis sanitaria de la COVID19, ofrece una oportunidad para transformar el aprendizaje basándolo en la experiencia y situando al alumnado en el centro.

La pandemia de covid ha impactado en la educación y ha acelerado la digitalización de este ámbito. El confinamiento primero y luego las restricciones impuestas para intentar evitar la propagación del virus impactaron, aunque en diferente medida, en los centros de enseñanza de todo el planeta. Según datos de la UNESCO, 185 países, entre ellos España, optaron por cerrar escuelas, institutos y universidades durante la primera ola del virus, en la primavera de 2020, una medida que afectó a casi nueve de cada 10 estudiantes. 

En el caso de muchas instituciones, sobre todo universitarias, la tecnología les permitió en un periodo de tiempo muy corto convertir en virtual la enseñanza que ofrecían de manera presencial. Gracias a esa rápida transición se ha podido garantizar el derecho fundamental a la educación durante los últimos 18 meses, aunque no de forma equitativa en todas las regiones del planeta. 
No obstante, este experimento masivo de aprendizaje en línea también ha puesto de relieve que no basta únicamente con la tecnología para proporcionar una educación de calidad, sino que hay que combinar todos los aspectos educativos que la formación a distancia precisa para que tanto estudiantado como profesorado tengan una experiencia motivadora.

La tecnología ha permitido en un período de tiempo muy corto convertir en virtual la enseñanza que se ofrecía de manera presencial

Hacia una educación innovadora

En ese sentido, con el objetivo de explorar y analizar algunos de los cambios acelerados que se han producido en el ámbito de la educación, sobre todo la superior, debido a la transformación digital exprés impuesta por la COVID19, la UOC junto a la Asociación Internacional de Universidades (IAU, por sus siglas en inglés), ha organizado un ciclo de seis coloquios, con el título “Innovative Education for Unshaped Futures”, en el que se abordan distintos aspectos de esa metamorfosis de la enseñanza. 

El pasado mes de junio se celebraron los tres primeros, centrados en cuestiones clave como la vuelta al campus presencial, diseñar modelos híbridos innovadores de enseñanza y aprendizaje, lecciones que nos deja la pandemia y desafíos a que deberá enfrentarse la educación superior.

“No tiene nada que ver la educación en remoto de emergencia, en respuesta a un momento, que un currículum diseñado para ser online”, destacó el rector de la UOC, Josep A. Planell en la inauguración del ciclo, quien, en este sentido, recordó que esta universidad, que nació hace 25 años y fue pionera a nivel mundial en implementar el e-learning, tuvo desde su concepción como pilares fundamentales situar al alumnado en el centro y un aprendizaje basado en la experiencia. 

No tiene nada que ver la educación en remoto de emergencia, en respuesta a un momento, que un currículum diseñado para ser online. Josep. A Planell, rector UOC

En muchos países se han implementado soluciones distintas para minimizar las alteraciones provocadas por la covid, en la mayoría de ocasiones se ha hecho un uso forzado de la tecnología y sin una planificación, lo que ha provocado que esas soluciones no hayan acabado de funcionar. 

“Es un buen momento para empezar a discutir qué podemos aprender de lecciones pasadas para aumentar la calidad de la educación y también para pensar qué implica volver al campus”, planteó Trine Jensen, directora de HE & Digital Transformation (Educación superior y transformación digital) de la IAU.

Flexibilidad, personalización, interacción y colaboración

Existen algunos ejemplos de universidades en que el e-learning tiene un peso específico en su oferta, desde antes de la pandemia. Es el caso de la Universidad de Deakin, en Australia, creada hace 45 años y que cuenta con un modelo híbrido de campus físico y de aprendizaje en línea. El 70% de su alumnado, de edades más jóvenes, cursa estudios de manera presencial, mientras que el 30% restante, personas con responsabilidades laborales o familiares, o de zonas remotas, lo hace virtualmente, un porcentaje, no obstante, que, ya antes de la pandemia, estaba aumentando.

“En ambos modelos buscamos un aprendizaje activo, que implique al estudiante, que le haga desarrollar unas competencias y habilidades para aprender durante toda la vida”, apuntó Liz Johnson, vicerrectora de esta universidad australiana, que remachó que “los principios del buen aprendizaje son universales y deben guiar el diseño de los estudios, sea cual sea el modo en que se impartan”.

La pandemia no solo ha impactado en la educación, lo ha hecho en todos los ámbitos y ha acelerado la transición de la vida laboral, personal, social hacia lo virtual, por lo que la enseñanza superior, coincidieron en señalar los expertos en el coloquio, también tiene que reflejar esa nueva manera de vivir en que la que pasamos del offline al online de manera natural. Y es esperable que muchas de las instituciones que adoptaron por primera vez el e-learning como respuesta a la emergencia, apuesten a partir de ahora por modelos híbridos de educación.

En ambos modelos [híbrido y online] buscamos un aprendizaje activo, que implique al estudiante, que le haga desarrollar unas competencias y habilidades para aprender durante toda la vida. Liz Johnson, Universidad de Deakin, Australia

“Tenemos que proporcionar a nuestro alumnado habilidades para ese mundo digital”, señalaron Johnson y Albert Sangrà, catedrático de la UOC y director de la Cátedra UNESCO en Tecnología y Educación para el Cambio Social. En ese sentido, la educación ofrecida no se debe limitar a ofrecer información, sino que debe “mediar entre el acceso a la información y la conversión de esa información en conocimiento”, destacó Sangrà, para quien es crucial que la educación online se sustente sobre cuatro pilares fundamentales: flexibilidad, personalización, interacción y colaboración.

Cómo evaluar la enseñanza en modelos híbridos y online

Una de las cuestiones que suele preocupar más a las instituciones a la hora de decantarse por adoptar modelos híbridos y en línea es cómo evaluar tanto el progreso como los logros de su alumnado. Para Henrik Hansson, profesor de la Universidad de Estocolmo y participante del segundo coloquio, se trata de un equilibrio entre creatividad y control, aunque, destacó, “cuando el estudiante está motivado no hace falta controlar”.  


Para Nati Cabrera, directora del máster de evaluación y gestión de la calidad de la educación superior de la UOC, es esencial revisar el propio concepto de evaluación. A su juicio, ahora está centrado en el contenido y es el profesorado el que valora o acredita si el estudiante tiene un conocimiento.

 

“Esa conceptualización es de otro tiempo, una visión pobre de la evaluación que tiene mucho potencial si la dirigimos hacia el aprendizaje, el desarrollo de habilidades y competencias”, destacó. 

Evaluación entendida como un acompañamiento continuo del estudiante, basado en competencias, en conocimiento aplicado para resolver problemas y no solo en adquisición de teoría. En este sentido, el alumnado tiene un papel activo respecto a su aprendizaje y también evaluación. “Los y las estudiantes reflexionan, toman decisiones, mejoran. Evaluar su progreso les permite continuar aprendiendo”, afirmó Cabrera.

Hay que revisar el propio concepto de evaluación, porque tiene mucho potencial si la dirigimos hacia el aprendizaje, el desarrollo de habilidades y competencias. Nati Cabrera, profesora UOC

Relaciones, resiliencia y reflexión

En esa transición hacia lo digital, la tecnología continuará teniendo un papel preponderante de transformación de la educación. Las universidades deberán ir hacia modelos híbridos, diseñando planes estratégicos adaptados a cada una en función de su identidad y singularidad. “El contexto es crucial, porque no hay soluciones universales”, consideró en el tercer coloquio Josep M. Duart, profesor de la UOC.

Esos planes estratégicos pasarán por hacer la universidad más flexible y adaptada a las necesidad de sus aprendices digitales, apostando por el aprendizaje basado en la experiencia. Para Jose Antonio Bowen, miembro de la Asociación Americana de Institutos y Universidades (AAC&U), es crucial que, para ello, las instituciones consideren las 3R: las relaciones, porque los estudiantes valoran la conexión auténtica y real con el profesorado; la resiliencia, la capacidad de considerar los errores como parte del aprendizaje; y, por último, la reflexión, abrir la mente del estudiante a nuevas maneras de pensar.

El próximo bloque de coloquios tendrá lugar en septiembre y en él diversos expertos en educación abordarán aspectos como la reforma del currículum para poner al alumno en el centro y para conseguir resultados de aprendizaje personalizados. El ciclo está abierto a todo el mundo a través de Zoom (con inscripción previa) y las grabaciones estarán disponibles a posteriori.

Enlaces a las tres primeras sesiones del ciclo

Return to Campus: Making sense of (innovative) hybrid teaching and learning

Assessment practices in hybrid and online HE scenarios

Leadership for Digital Education: Shortcuts and pitfalls

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