Retos y oportunidades de la IA en la educación: un debate entre profesorado y estudiantado

26 febrero, 2024
IA en la educación / IA en l'educació Freepik

Profesoras de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC han participado en el seminarioAlumnado versus Profesorado: hablemos de la inteligencia artificial generativa y del aprendizaje para debatir cuáles son las implicaciones de la educación en el despertar tecnológico.

En la última década, la inteligencia artificial (IA) ha irrumpido de manera significativa en la sociedad. Aunque su presencia aún no ha hecho meya en todos los sectores, sí que ha cambiado las reglas del juego en la educación. Y hay dos miradas. La de los profesores y profesoras, divididos en quienes ya confían con lA, versus los que la quieren prohibir. Y, en el otro lado, los estudiantes que, inmersos en era digital, la han adoptado como una herramienta fundamental en su proceso educativo. La utilizan como asistente de redacción, para el análisis de datos, e incluso, le piden sugerencias para mejorar la calidad de sus trabajos. 

De hecho, parte de estas ideas presentadas en la introducción han sido generadas por la IA. Ha habido muchos retoques, puesto que la IA no asevera mucho, y es políticamente correcta. El periodista no. Aun así, ha generado un discurso completo en menos de treinta segundos, y ha sido corregido en dos minutos más. El dilema de la página en blanco ha sido resuelto en un minuto y medio. Así, ante este tipo de demostraciones, son muchos los académicos que se debaten sobre si hay que confiar con estas nuevas prácticas, o si, por lo contrario, se tienen que perseguir, ya que contribuyen al fomento de una sociedad cada vez más “vaga”. 

Sin embargo, como recordaba Maite Fernández Ferrer, miembro del grupo de investigación consolidado Learning, Media & Social Interactions (LMI), del grupo de investigación Edul@b y profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), en una de sus intervenciones de la jornada, “hay que entrar en este debate, no nos podemos permitir el lujo de ignorarlo, porque si no marcamos las bases las sociedades académicas, lo harán las empresas”.

Así, ¿cuál es la ética detrás del uso de la inteligencia artificial en la realización de tareas escolares? Y, ¿si el alumno lo confía todo a la IA, entonces qué aprende?

Nuevo horizonte tecnológico, y también académico 

Sobre estos cimientos se basó la jornada “Alumnado versus Profesorado: hablemos de la inteligencia artificial generativa y del aprendizaje, organizada por Maite Fernández, citada arriba, como miembro del Grup d’Innovació Docent en Avaluació i Tecnologia (GIDAT) de la UB, y quien también moderó la mesa redonda con el profesorado sobre cómo aprovechar las IA generativas en la enseñanza, además de concluir el acto. En este mismo debate también participó como invitada experta Montse Guitert, coordinadora del grupo de investigación consolidado Edul@b y catedrática de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, quien presentó una de sus experiencias docentes con la IA.

Por último, Nati Cabrera, profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación, directora del máster de Evaluación y Gestión de la Calidad de la Educación Superior y también miembro de GIDAT y de Edul@b, fue la encargada de moderar el debate con el estudiantado en el que participaron cuatro alumnos de grado actuales, uno de ellos, de la UOC.

Clase sobre prompts; ejemplo de cómo la IA puede entrar en las aulas

Todo cambio implica un desafío. En la mesa redonda, ¿Cómo aprovechar al máximo las IA generativas para la enseñanza y la avaluación?, moderada por Maite Fernández, la profesora Guitert, acompañada por los investigadores Eloi Puertas y Elena del Cano de la UB, ejemplificaban lo que podía ser una clase integrando el uso del ChatGPT. 

Toda IA funciona con prompts. Estos no son más que las explicaciones o pistas que el usuario da a la tecnología para que elabore la pieza según sus indicaciones. Cuanto más descriptivos, sencillos y directos sean los prompts, mejor trabaja la inteligencia y, en consecuencia, mejor trabajo obtiene el alumno. Aunque formular prompts no es tan sencillo como parece, y siempre requiere de conocimiento previo, un contexto sobre el tema, así como una correcta escritura y comprensión. Por ello, los académicos de esta ponencia sugerían que probar y mejorar los prompts en el aula, es una actividad que fomentaba el ojo crítico del alumno que al mismo tiempo aprende un determinado concepto para que la IA lo redacte. El alumno no tiene por qué dejar de aprender, solo que la aplicación de este concepto, la escritura del trabajo o rúbrica, la genera una máquina. 

“La IA está aquí, es un hecho, y nos debe hacer repensar las competencias que planteamos al estudiantando y ver si hacen falta nuevas competencias. Pero mientras tanto, no podemos mirar al otro lado, hay que interactuar con ella y entenderla. Por ello es importante formar al profesorado y sensibilizar especialmente al estudiantado de un uso crítico, ético, y cívico, como ya se está haciendo en la UOC”, incidía Guitert.

Evaluación continuada 

Así, ante este cambio de paradigma en cuanto a la realización de tareas y la evaluación académica, la profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación, Maite Fernández, señalaba cómo de importante es replantearse qué tipo de actividades tiene que ofrecer el profesorado en el aula. “Deberíamos asegurar en nuestras aulas actividades de aprendizaje auténticas, verdaderamente continuadas, integradoras del feedback y que sean formativas”.

En esta misma línea, Guitert recordó que la UOC siempre se ha orientado en promover la evaluación continua. «Por ser una universidad cien por cien en línea, el aprendizaje en la UOC se ha orientado en promover la mejora constante de las competencias del estudiantado mediante metodologías activas y colaborativas y el acompañamiento del equipo docente hacia el alumno. Valores que ahora mismo están en boga en todo el sistema educativo», explicaba. 

Los estudiantes han hablado

En el seminario también participaron cuatro jóvenes estudiantes que se encontraban cursando diferentes grados, desde educación a periodismo, pasando por ingeniería. Sobre estas cuestiones, los estudiantes sugerían que si el ChatGPT podía resolver sus rúbricas de clase, que los profesores las hicieran distintas o más complicadas. Para ellos, el confiar en la tecnología para agilizar algunos procesos, les permitía cultivar otras habilidades fundamentales como la investigación, el análisis y la expresión creativa. Desde su casa pueden ilustrar la portada de su trabajo mediante Canva, casi como si fuera la de un diseñador, y además, entregar un análisis sobre la Batalla de Stalingrado según la lectura de Vida y Destino de Vasili Grossman. Y en un tiempo récord. Pero tanta facilidad, ¿no genera dependencia?

Para los alumnos sí. Y es algo que asumen y debaten entre ellos. De hecho, una de las estudiantes de pedagogía afirmaba haber visto compañeras que ahora ya no saben hacer ningún trabajo sin el ChatGPT y las ideas que este le puede dar. No obstante, son conscientes de este riesgo y consideran que cada uno debe marcarse los límites, encontrar el punto medio. Para Carles Gallel, alumno de ingeniería la UOC, el debate no tiene que ser este. “Antes también había malas praxis en la educación; existían las chuletas, o  la gente se copiaba o compraba los trabajos, y no se armaba tanto ruido. Las trampas siempre existirán, pero fijar el debate en ellas me parece infravalorar todo lo que puede hacer la IA para el ser humano”, concluía.

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Autor / Autora
Periodista colaboradora
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