Alba Pérez: “En situaciones de emergencias, la valoración psicológica temprana es una forma de prevención”

29 abril, 2024
Intervención psicológica en crisis y emergencias - Psicología de emergencias Alba Pérez

Ante situaciones como un accidente grave de tráfico, un desastre natural, una agresión sexual, un intento de suicidio o, incluso, ante la comunicación del fallecimiento de un familiar, la psicología de crisis y emergencias puede jugar un papel clave en aquellas personas que se enfrentan a una situación de tal calibre.

Para hacer frente a ello, la atención precoz suele ser la más eficaz. Y es que tal y como apuntan los expertos y expertas, las respuestas de riesgo son más maleables y las posibilidades de recuperación aumentan durante las primeras horas desde que se produce el incidente, de forma que la intervención tiende a ser más útil cuanto antes tiene lugar.

La doctora Alba Pérez González, psicóloga y profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, es una de las organizadoras del I Congreso Nacional de Avances en la Intervención Psicológica en Crisis y Emergencias, impulsado entre la UOC y el Sistema d’Emergències Mèdiques de Catalunya (SEM), que se celebrará el próximo mes de mayo. También es la investigadora principal de un proyecto que, por primera vez, ha desarrollado una escala de valoración del estrés agudo en colaboración con investigadores de la Universitat de Barcelona y el SEM y que ha recibido ayuda a la investigación de la Fundación Mapfre.

Hablamos con ella sobre reacciones de estrés, psicología de emergencias y sobre cómo hacerla más eficaz en esta entrevista.

¿Qué es exactamente la psicología de emergencias? ¿En qué casos se aplica?

Cuando hablamos de psicología de emergencias hablamos de la atención psicológica que ofrecemos  a personas que han experimentado un suceso crítico y potencialmente traumático, ya sea en el lugar en el que ha sucedido, tras la llegada al hospital o en el domicilio. Un ejemplo puede ser con personas que han sufrido un accidente grave de tráfico o una agresión sexual, pero también se puede ofrecer como acompañamiento en la comunicación de malas noticias ante el fallecimiento de un familiar.

La psicología de emergencias actúa en los primeros momentos, ante la primera respuesta de estrés, a la que denominamos reacción de estrés agudo.

El riesgo más frecuente o conocido que puede surgir ante estas situaciones es el trastorno por estrés postraumático, pero no es el único, ¿verdad?

Sí, ni toda la respuesta de estrés es un trastorno de estrés postraumático ni todo trastorno de estrés postraumático es el típico. Algunos de estos problemas pueden ser fobias, por ejemplo a conducir tras un accidente de tráfico, pero también alteraciones del estado de ánimo que a partir del miedo llevan a estados de ansiedad o depresión. O, en algunas situaciones, que aparezca una sensación de inseguridad o de culpabilidad y de pesimismo ante el futuro. Nosotros intervenimos para facilitar que se dé una respuesta natural de afrontamiento y evitar que haya complicaciones antes de que puedan surgir. Para ello es importante identificar factores de riesgo, que serían aquellos que aumentan la probabilidad de que aparezca un trastorno. Pero aquí, y en psicología en general, seguimos teniendo bastantes limitaciones para identificar estos factores.

 

Porque ante determinadas situaciones, una reacción de estrés es normal. No todo estrés es patológico.

Exacto. Si, por ejemplo, nos encontramos a una persona totalmente inhibida y sin capacidad de respuesta, eso puede ser un factor de riesgo. Pero no es necesariamente un indicador directo de patología, porque tenemos que ver cómo evoluciona.

La psicología de emergencias actúa en los primeros momentos, ante la primera respuesta de estrés, a la que denominamos reacción de estrés agudo. La reacción de estrés agudo es una respuesta inmediata, con manifestaciones que pueden llegar a ser de alta intensidad, pero transitoria, es decir, que cambia mucho con el paso de las horas, y por lo general, disminuye progresivamente con el paso de los días. Se considera una respuesta funcional y adaptativa, ajustada al estresor que la genera, y en ningún caso es patológica en sí misma.

Los próximos días 30 y 31 de mayo y 1 de junio se celebra el I Congreso Nacional de Avances en la Intervención Psicológica en Crisis y Emergencias, organizado entre la UOC y el SEM. ¿Cuál es el propósito de este congreso y de donde nace?

El congreso nace con el propósito de reflexionar y poner en común los avances que se han dado en el entorno de la intervención en crisis y la psicología de emergencias en los últimos años. La psicología de emergencias es un ámbito profesional todavía joven, que ha crecido mucho en los últimos años, en primer lugar a partir de los atentados terroristas a escala mundial (Nueva York, Madrid, París, Londres, etc.), y posteriormente a partir de la visibilización pública con la pandemia de Covid-19.

De este modo, en los últimos años los profesionales de la psicología de emergencias hemos pasado de intervenir casi exclusivamente en situaciones de gran emergencia, a ser demandados para intervenciones de alto impacto emocional que pueden derivarse de situaciones mucho más cotidianas: los suicidios, la muerte repentina, la violencia sexual, la violencia en la pareja, etc. De hecho, se estima que aproximadamente el 70 % de la población mundial ha experimentado un acontecimiento potencialmente traumático en su vida.

Lo mismo podemos decir de las intervenciones en crisis que no son abordadas por psicólogos de emergencias. Son circunstancias que tienen lugar en entornos donde ya hay profesionales de la psicología, que se encuentran con la necesidad de abordar situaciones agudas, de alto impacto emocional y con una repercusión en el funcionamiento de la organización sacudida por los hechos ocurridos. Hablamos, por ejemplo, de incidentes en centros educativos, entornos sanitarios en general (y hospitalarios en particular) o empresas.

Los profesionales de la psicología de emergencias hemos pasado de intervenir casi exclusivamente en situaciones de gran emergencia, a ser demandados para intervenciones de alto impacto emocional que pueden derivarse de situaciones mucho más cotidianas.

¿Cuáles son los principales retos que se abordarán en materia de psicología de emergencias?

El congreso nos dará la oportunidad de conocer de primera mano las novedades de intervención psicológica en crisis y emergencias gracias a ponentes tanto nacionales como internacionales, como son los profesores Mooli Lahad, experto en prevención del trauma, Jeffrey Young, experto en intervenciones de sesión única, Joaquim Puntí, experto en conducta suicida en adolescentes, y Rodolfo Ramos, experto en Inteligencia Artificial. Además, contaremos con talleres y comunicaciones de colegas de muchas instituciones relevantes en el ámbito de las emergencias, como son Mossos d’Esquadra, Bomberos, Médico Sin Fronteras, Open Arms, CUESB, Plural, Salut Mental Catalunya, y diferentes entidades hospitalarias, como Vall d’Hebrón, Taulí, Santa Caterina, Germanes Hospitalàries, etc. Se abordarán temas de investigación, programas de intervención e iniciativas de buenas prácticas relacionadas con los contenidos del congreso, como los primeros auxilios psicológicos, intervención en crisis, suicidio, comunicación de malas noticias, acompañamiento o intervención psicológica avanzada ante cualquier tipo de violencia, etc.

En una de las sesiones en las que intervendrás junto con el Dr. Adolfo Jarne presentarás el proyecto ‘ABCDE-Psi: Escala de valoración psicológica de la respuesta del estrés agudo. ¿En qué consiste y cómo nació este proyecto que habéis impulsado junto con el SEM?

Inicialmente, lo pensamos en el marco de una guía clínica que estábamos desarrollando de atención psicológica en víctimas de violencia sexual. Como decíamos antes, nuestra capacidad para detectar riesgos es todavía muy limitada, así que empezamos a pensar en la idea de desarrollar una escala que sirviera para la evaluación psicológica y la posterior toma de decisiones. Al valorarlo en el contexto de la intervención en violencia sexual, vimos que la necesidad era generalizada y lo definimos para que incluyera la respuesta de estrés agudo ante cualquier incidente. La idea es establecer una escala de valoración psicológica primaria, al estilo de la ya famosa escala de valoración física ABCDE. Esta herramienta mira, por ejemplo, si hay obstrucción de las vías aéreas, el color de la piel, la temperatura corporal… Buscando ese símil buscamos el paralelismo, de forma que cada inicial correspondiera con los dominios que en psicología consideramos fundamentales. Así construimos esta propuesta de ABCDE-Psicológico (Awareness-Conciencia, Behavior- Comportamiento, Communication-Comunicación, Deliberation-Pensamiento, Emotion-Emoción).

Disponer de una escala en el entorno de emergencias puede ser algo muy útil, porque permite recoger mucha información en poco tiempo y ello facilita la toma de decisiones. 

¿Hasta ahora no existían? En el resumen del proyecto explicáis que, cuando se usan, se acude a escalas que valoran estrés postraumático, depresión o ansiedad, pero son trastornos que todavía no han tenido tiempo de desarrollarse en estas situaciones.

Sí, nosotros no hemos encontrado que exista ninguna escala validada que valorase completamente la respuesta de estrés agudo. Si se utilizan estas herramientas son escalas que estudian ese tipo de patologías: estrés postraumático, depresión, ansiedad… cuando en realidad no puede haber todavía patología en esos primeros momentos. Estas escalas pueden llegar a ser de ayuda en momentos puntuales porque hay ciertas categorías que aparecen en ellas, pero es posible que se escapen muchas otras que no están recogidas y que pueden darse en esos momentos. No significa que ahora se esté actuando con improvisación, porque todo psicólogo hace una exploración sistemática, pero disponer de una escala en el entorno de emergencias puede ser algo muy útil, porque permite recoger mucha información en poco tiempo y ello facilita la toma de decisiones.  Además, hay evidencia de que el momento más efectivo para intervenir es en lo que se llama la “hora dorada”, una ventana de tiempo no superior a las seis horas en la que es más fácil reconducir ciertas respuestas de riesgo que aún no se han consolidado, como imágenes intrusivas en la memoria o conductas de evitación. En situaciones de emergencias, la valoración psicológica temprana es una forma de prevención.

 

¿Qué decisiones permite tomar esta escala?

Para mí es muy importante tener en cuenta que, si decimos que ofrecemos una atención integral a las personas, incluyamos también la parte psicológica o emocional. Evidentemente, la cuestión física es muy importante y es primordial en los primeros momentos, pero la valoración del estado psicológico no debería limitarse a aparecer cuando surge el problema, sino de forma preventiva. Una escala así serviría de ayuda no solo para la toma de decisiones del psicólogo, sino también para otros profesionales que intervienen en esos momentos, como los técnicos de emergencias, que son los primeros que llegan al incidente. La valoración a partir de la escala puede ser de ayuda en la toma de decisiones respecto a la intervención más adecuada, así como en determinar las necesidades de seguimiento y derivación: si se debe pedir ayuda psicológica, si es necesario acudir a urgencias psiquiátricas porque el tipo de respuesta lo requiere (si hay riesgo de suicidio que no es posible reconducir, por ejemplo) o si conviene hacer un seguimiento en los días posteriores por parte de atención primaria o salud mental.

 

¿En qué momento se encuentra el proyecto?

El proyecto ha tenido dos fases para validar los ítems de la escala que hemos diseñado. En una primera fase se aplicó la escala por parte de psicólogos y técnicos de emergencia a una serie de vídeos simulados, lo que permitió descartar algunos ítems y obtener unos resultados de  fiabilidad muy buenos. La segunda fase consistió en aplicar la escala resultante a una muestra real, integrándola en el día a día de los profesionales de emergencias. Ello ha permitido acabar de seleccionar los mejores ítems hasta conseguir una escala definitiva compuesta por 18 ítems, cumpliendo así el objetivo de ser una medida de evaluación rápida que puede ser aplicada por cualquier profesional de emergencias.

 

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