El Prácticum: «la educación del ser y no del saber», según Alba Camacho

13 abril, 2022
Fotografía de Kelly Sikkema en Unsplash

En esta tercera entrega del “Cara a cara con el estudiantado”, Clara Selva, profesora responsable del Prácticum, se encuentra con Alba Camacho, alumni del grado de psicología y quien cursó el Prácticum en el ámbito de la psicología de la educación. El Prácticum: «la educación del ser y no del saber», según Alba Camacho. La alumni nos cuenta su experiencia.

El Prácticum: "la educación del ser y no del saber", según Alba Camacho
La alumni Alba Camacho

A Alba Camacho le apasionaba tanto el mundo de la Psicología que, cuando empezó el grado, no tenía nada claro hacia dónde quería dirigir su trayectoria profesional: “me gustaba todo”. Eso le parecía un buen comienzo: no tener una idea fija y ver a dónde le llevaba el camino. Y es que Alba advierte que: “la rigidez, a veces, no te deja ver las oportunidades”.

Cuando llegó el momento de decidir, se sumergió en un trabajo personal muy importante sobre ella misma y se preguntó qué necesitaba de la profesión para sentirse realizada. Pensó que siempre se planteaba el por qué de las cosas; de una conducta, del miedo, de una reacción…. y le pareció que trabajar con adultos no le acabaría de encajar con esta idea, así que esto clarificó sus dudas sobre qué quería hacer: “trabajaría con niños, adolescentes y bebés”.

Ahora quedaba por decidir dónde. ¿Qué le ayudó? Ponerse en la piel de la niña que ella misma había sido y darse cuenta que le hubiera gustado mucho contar con la figura del profesional de la Psicología en la escuela: “porque ahí pasan muchísimas cosas, los niños pasan muchísimas horas y es donde más se relacionan…”.

Ponerse en la piel de la niña que ella misma había sido le ayudó a decidir su rumbo en el Prácticum

Cuando empezó el grado Alba ya tenía una niña pequeña, y en esos cuatro años tuvo tres hijos más. De ellos había algo que le fascinaba: lo diferente que aprendían, aún siendo la misma madre y partiendo de unos mismos estilos educativos. Así que, a partir de ahí, se disiparon todas sus dudas: “trabajaría con niños y con todo lo relacionado a cómo aprenden”.

Para ello, realizó el Prácticum I en un centro educativo, donde los niños y niñas acudían después del colegio y donde se les ayudaba a planificar agenda y a aplicar técnicas de estudio. Estas primeras prácticas fueron de mucha utilidad y le sirvieron: “no para darme cuenta de lo que quería, sinó de lo que no quería”. Esta experiencia fue decisiva ya que le permitió descubrir que no quería centrarse en las dificultades y los problemas de la infancia.

Con esta experiencia en la mochila realizó el Prácticum II en una escuela: “para ver cómo era el día a día de los niños, para conocerlos bien”. Sin embargo, se encontró con una escuela muy distinta a la que recordaba de cuando ella había sido pequeña: “los niños participaban, el profesorado era un guía, se les escuchaba, tenían una confianza y una seguridad con el profesor, en definitiva, una relación muy bonita. Esta segunda experiencia de prácticas fue decisiva para saber lo que realmente le llenaba.

Cuando Alba finalizó el grado ya tenía claro, gracias a ambas experiencias, cómo quería que fuese su futuro laboral. Ella ya contaba con una carrera universitaria previa y un trabajo que, si bien no le disgustaba, no se acababa de sentir realizada en él, así que empezó su especialización. Desde entonces, Alba no ha dejado de formarse dentro de la UOC, porque: “mi experiencia fue muy positiva”; hizo el máster universitario de Educación y TIC (E-learning), el de Psicopedagogía, el de Psicología Infantil y Juvenil: Técnicas y Estrategias de Intervención y un posgrado de Psicología Perinatal. En la actualidad, Alba cierra un círculo de aprendizaje y transferencia de conocimiento en la UOC, siendo tutora de prácticas de diferentes estudiantes en el grado de Psicología.

Alba pone énfasis en «la educación del ser y no la del saber, porque sin emoción, no hay aprendizaje»

A raíz de toda su experiencia, subraya la importancia de las salidas profesionales vinculadas a la evaluación, la orientación, la intervención y las metodologías psicoeducativas así como las relacionadas con la Psicología perinatal que, a pesar de ser una especialidad menos conocida, el profesional de la Psicología representa una figura de relevancia en el proceso de embarazo y postparto para la mujer. Para Alba las intervenciones en este ámbito son inacabables: “desde hacer un duelo porque no se puede ser madre hasta proporcionar información de cuidados durante un embarazo, pasando por impartir talleres para vincularse con un bebé o un grupo de riesgo o hacer el acompañamiento cuando ese bebé nace. Sobre todo, la psicología perinatal se centra en la parte más emocional de la mujer y del bebé”.

En general, remarca una pieza clave que el psicólogo o la psicóloga de la educación tiene que tener en consideración: “lo que es la edad de desarrollo y no tanto la edad cronológica”, porque normalmente, se pide a los niños y niñas que aprendan de la mismas manera, con los mismos métodos: “y no se tiene en cuenta que cada niño es distinto”. Además,  le da mucho valor al concepto de la practicidad: “tenemos que estar para proporcionar herramientas, para dar solución a lo que pasa, no sólo hablar y basarnos en la teoría y no llegar a la práctica”. Finalmente, destaca el interés en diferenciar entre: “el poder y el querer hacerlo”; el poder representa las habilidades cognitivas, y en el segundo caso, entra en juego el papel de la motivación y el autoconcepto y el psicólogo o la psicóloga de la educación: “tiene también muchísimo que hacer”.

A modo de conclusión, Alba recuerda que: “el juego es la forma instintiva de aprender” y pone el énfasis en: “la educación del ser y no la del saber, porque sin emoción, no hay aprendizaje” y recuerda que: “la raíz de todo está al inicio de la vida”.

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Autor / Autora
Profesora responsable del Prácticum del grado de Psicologia en los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación.
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