El cómo, cuándo, porqué y para qué de los deberes escolares

13 diciembre, 2021
Nens fent deures a casa

¿Qué entendemos por deberes escolares? ¿Con qué fines le asignamos? ¿A quién ofrecemos la oportunidad de realizarlos? ¿En qué momento o momentos es más idóneo asignarlos? ¿Cómo deberían ser los deberes escolares?

En este post se ponen sobre la mesa estas y otras cuestiones con el reto de reflexionar sobre qué entendemos por deberes escolares en la sociedad actual y cómo podemos gestionarlos y organizarlos en los centros educativos, teniendo en cuenta el movimiento de reflexión pedagógica que estamos viviendo en nuestro país, así como la situación de excepcionalidad derivada por la pandemia mundial.

Desde el cierre de las escuelas y la suspensión de las clases presenciales vivida por el COVID-19, se ha visto la necesidad de replantearse diferentes aspectos relacionados con la comunicación, la evaluación, las metodologías de enseñanza y aprendizaje, organización de los recursos, entre otros. Incluso una temática que se ha debatido, cuestionado y analizado ha sido los deberes escolares. Se plantea un profundo desacuerdo en cuanto a si deberían o no asignarse deberes escolares al alumnado y se amplían interrogantes como con qué cantidad o frecuencia serían adecuados; donde en el centro de esta diversidad de opiniones se encuentra la cuestión clave de la eficacia de los deberes para contribuir al desarrollo competencial del alumnado.

Gdokeynofne (Unspalsh)

La naturaleza contradictoria de los resultados de las investigaciones que aporta la literatura refleja el continuo debate, con controversias y sentimientos, que envuelve el valor de los deberes a toda la comunidad educativa. Además, el mismo sustantivo denota obligatoriedad (a diferencia de lo que serían, por ejemplo, los términos reto y proyecto) y, de hecho, tradicionalmente los deberes escolares son definidos como “tareas asignadas a los estudiantes por los maestros que deben ser llevadas a término durante horas no escolares” (Cooper, 1989, p. 7).

Nos encontramos con “algo complejo” (Corno, 1996, p. 27), atendiendo al número de factores que influyen y la diversidad de contextos implicados en el diseño, desarrollo y evaluación de los deberes escolares. Algunos de estos factores pueden ser la filosofía y el proyecto educativo del centro, la concepción que se tiene sobre los deberes escolares, la extensa tipología y variables asociadas a los deberes, las diversas finalidades a las que dan respuesta, las metodologías de enseñanza y aprendizaje docente, las características de los procesos de evaluación, las características y el grado de participación de los diferentes agentes que intervienen (profesorado, alumnado, familias…), entre otros.

Según expone la literatura, “la clave no parece estar tanto en la cantidad de deberes asignados, o en el tiempo invertido en realizarlos, sino en la calidad de los deberes y su pertinencia” (Valle et al., 2017, p. 4). No es una cuestión, pues, dicotómica de deberes sí o deberes no; sino que el debate y la reflexión en el ámbito de la escuela debe ser más amplio y, sobre todo, basado en evidencias y no en opiniones (Valle et al., 2015). Quizás por este motivo recientemente los deberes escolares se han convertido en un tema de controversia, de interés y de debate público; a la vez que también en un área activa de investigación entre los investigadores.

El debate y la reflexión en el ámbito de la escuela debe ser más amplio y, sobre todo, basado en evidencias y no en opiniones

Ahora bien, ¿podemos considerar como deberes las estrategias utilizadas como flipped classroom? Que los alumnos diseñen y desarrollen una entrevista en el mercado del barrio, usen las TIC para elaborar un vídeo sobre la biografía de un familiar… ¿Lo consideraríamos deberes? ¿Es posible adaptar los deberes según cada niño o joven, según sus capacidades, habilidades e intereses? En esencia, ¿qué entendemos por deberes? Éstos son algunos de los interrogantes que el personal docente podría plantearse en el centro para gestionar y organizar los deberes escolares y no caer en la inercia y rutina del “siempre se ha hecho así”.

Annie Spratt (Unsplash)

Así pues, la pregunta clave también debería ser la siguiente: ¿para qué asignamos (o no) deberes? ¿Se centran directamente en el estudiantado y en lo que se espera de ella o de él? Se hace necesario, pues, en primera instancia, tener en cuenta el tipo de competencias que se persigue contribuir, contemplando qué y cómo quiero que el alumnado sea capaz de hacer como resultado de haber participado en la realización de estos deberes. Y, de esta forma, valorar si esta actividad o estrategia metodológica es la más adecuada para unos determinados resultados de aprendizaje u otros.

Vacaciones escolares y deberes

Y en una época tan cercana a las vacaciones escolares navideñas, seguro que bastantes docentes y familias deben plantearse algunas de las cuestiones recogidas en este post. Pero, ¿por qué no ser creativos y aprovechar ese momento para hacer realmente lo que posiblemente no podemos hacer, iniciar o probar tanto durante el curso? Posiblemente, por falta de inspiración o motivación, o por falta de tiempo, no hemos empezado o probado con nuestras hijas e hijos, o con nuestro alumnado, hacer un diario de vacaciones, descubrir y visitar algún museo, jugar a juegos de mesa con todos los de casa, ir a la biblioteca, enviar una postal a alguna amiga o amigo, crear un concurso fotográfico familiar.

También podemos realizar aquella excursión que hace mucho tiempo tuvimos que posponer, o aprovechar para arreglar las plantas del jardín, participar en la Fiesta Mayor de algún pueblo, iniciar aquellos libros regalados en el último aniversario… En cualquier caso, a veces solamente es necesario abrir la propia mente creativa y experimentar. Seguro que se disfrutarán de estos momentos con nuestro entorno y nuestros más cercanos y, por supuesto, aprenderemos. Navidad, así como el verano, es un momento ideal para chalar aprendiz, familias, docentes, hijas e hijos.

A veces sólo es necesario abrir la misma mente creativa y experimentar

Finalmente, tal y como algunos expertos aportan, cada centro educativo debería infundir una política de los deberes -consensuada en el seno de la comunidad educativa-, con claridad ya la vez flexible, que dirigiera las necesidades de su alumnado y de la comunidad que interviene como un todo. Es importante que el centro en su globalidad debata, reflexione, consensúe y actúe a la luz de su proyecto educativo de centro, según la línea de la escuela, y teniendo presente las diferentes variables asociadas a los deberes escolares.

Laura Rivera (Unsplash)

Texto de Laia Lluch Molins, profesora del máster universitario de Educación y TIC (e-Learning)

Referencias bibliográficas

Cooper, H. (1989). Homework. White Plains, Longman. http://psycnet.apa.org/books/11578/

Corno, L. (1996). Homework is a complicated thing. Educational Researcher. http://www.jstor.org/stable/1176489

Valle, A., Pan López, I., Núñez, J. C., Rosário, P., Rodríguez, S. i Regueiro, B. (2015). Deberes escolares y rendimiento académico en Educación Primaria. Anales de Psicología, 31(2), 562–569. https://doi.org/10.6018/analesps.31.2.171131 

Valle, A., Núñez, J. C. i Rosário, P. (2017). Informe sobre los deberes escolares.

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