¿Por qué no despega el teletrabajo en España?

9 January, 2023
Teletrabajo en España Foto de Malte Helmhold en Unsplash

El primer trimestre de 2020, en España trabajaron desde su hogar un 5% de las personas asalariadas. Un trimestre más tarde, esta cifra se elevó al 17% a causa del confinamiento por la pandemia y el establecimiento del teletrabajo como modalidad preferente. Ese crecimiento sin precedentes llevó a muchos a anunciar que el teletrabajo “había llegado para quedarse” y que mantendría un lugar significativo en las organizaciones. A pesar de estas expectativas, el tercer trimestre de 2022 la cifra se ha reducido a un 9,1%. Aunque es un dato muy superior al previo a la pandemia, es de esperar que el teletrabajo en España se mantenga bastante por debajo de su máximo potencial, que ronda el 35% del empleo. ¿Por qué ocurre esto?

Mi hipótesis es que las dificultades para el despegue del teletrabajo en España son esencialmente de tipo cultural. La Tabla 1 y el resto de este artículo intentan justificar esta afirmación. 

Tabla 1: Cultura y teletrabajo. El caso de España

Dimensión culturalRelación con teletrabajo*Calificación de España**Impacto sobre el teletrabajo en España
Distancia de poder: aceptar como naturales las desigualdades, aceptar la jerarquíaNegativaJerárquicaDesfavorable
Individualismo: tendencia a ocuparse de uno mismo y tu familia directaPositivaColectivistaDesfavorable
Indulgencia: aceptación de los impulsos y deseos humanos, valor del tiempo de ocioPositivaRestringidaDesfavorable
Evitación de la incertidumbre: sensación de amenaza ante situaciones ambiguas o desconocidasNegativaMuy elevada evitación de la incertidumbreDesfavorable

* Cálculos propios a partir de datos de Eurostat y Hofstede Insights

** Según datos publicados en https://www.hofstede-insights.com/country-comparison/spain/

Fuente: elaboración propia

He comparado la tasa de empleados que teletrabajan en los países europeos (datos de Eurostat) con las características de sus culturas, definidas por Hofstede Insights (una consultoría experta en el campo de cultura y management, basada en las reconocidas investigaciones del Prof. Geert Hofstede). Este análisis ha mostrado varias relaciones significativas: se teletrabaja más en los países con menor distancia de poder, más individualismo, mayor indulgencia y menor evitación de la incertidumbre. 

Una breve explicación de estos conceptos:

  • Distancia de poder: aceptar como naturales las desigualdades, aceptar la jerarquía.
  • Individualismo frente a colectivismo: tendencia a ocuparse de una misma y de la familia directa, y no del resto de la sociedad.
  • Indulgencia frente a restricción: aceptación de los impulsos y deseos humanos, valoración del tiempo de ocio.
  • Evitación de la incertidumbre: sensación de amenaza ante situaciones ambiguas o desconocidas.

Según Hofstede Insights, España tiene todos los ingredientes para ser renuente al teletrabajo: es una sociedad jerárquica, es colectivista en comparación con el resto de países europeos (no con otras zonas del mundo), tiende a ser restringida porque se intentan controlar los deseos e impulsos y, sobre todo, destaca por una muy elevada puntuación en la evitación de la incertidumbre. Todo ello, como decía antes, está directamente relacionado con una baja penetración del teletrabajo. En una sociedad que acepta con naturalidad la jerarquía, valora lo colectivo, aprecia poco el tiempo de ocio (sí, sé que no encaja con el tópico, pero esto es lo que dicen los datos de Hofstede Insights) y, sobre todo, donde existe una gran tendencia a evitar la incertidumbre, el teletrabajo tendrá dificultades para arraigar.

Dado que la característica más específica de la cultura española, según Hofstede Insights, es la evitación de la incertidumbre (con una puntuación de 86 en una escala de 100), me voy a centrar en esta dimensión. La evitación de la incertidumbre se define como el grado en que los miembros de una cultura se sienten amenazados por situaciones inciertas o desconocidas y ambiguas. Este sentimiento de amenaza puede expresarse a través de la necesidad de previsibilidad y el establecimiento de normas escritas y no escritas. En las organizaciones, se manifiesta en el establecimiento de relaciones claras, procedimientos y sistemas de información, con el fin de reducir la ansiedad asociada a situaciones desconocidas. Se hace hincapié en la puntualidad y la precisión. Las personas en cargos directivos que evitan la incertidumbre se sentirán cómodas estructurando el trabajo de modo que puedan tener un mayor control sobre el funcionamiento y el rendimiento de sus equipos. Aunque quizás no todos los detalles de esta descripción encajan con nuestra experiencia personal sobre el trabajo y la dirección en España, creo que resulta bastante familiar.

Si lo anterior es cierto, se explicaría que el teletrabajo no encaje con la cultura en general y la empresarial en particular. El teletrabajo genera incertidumbre en los cargos directivos, que nunca pueden estar seguros de si sus equipos están trabajando o no en cada momento de la jornada. Es muy difícil asegurar la puntualidad, a no ser que se instalen sistemas de monitorización, los cuales conllevan sus propias complejidades. La necesidad de establecer nuevas formas de control no basadas en la presencia (la vieja conocida) sino en el seguimiento de los resultados genera nuevas incertidumbres, dado que no está en la práctica habitual de muchas empresas. Incluso las personas trabajadoras pueden sentirse incómodas ante la falta de unas pautas claras sobre cuándo se requiere que vayan o no a la oficina.

En consecuencia, quienes creemos que el teletrabajo tiene mucho positivo que aportar, necesitamos adentrarnos en el terreno cultural si queremos aumentar la aceptación de esta forma de trabajo. Sería estupendo poder disminuir la evitación de la incertidumbre en España, pero me parece un objetivo poco realista. En cambio, parece más factible ir disminuyendo la incertidumbre asociada al teletrabajo. Por ejemplo, explicar modos de hacer un seguimiento de las personas que teletrabajan, dar pautas y ejemplos de políticas de teletrabajo bien concebidas, formar en comunicación asíncrona y en selección y uso de tecnologías, o potenciar la aceptación de la desconexión digital. Poco a poco, estas acciones pueden ir calando en la conciencia colectiva e ir disminuyendo las ambigüedades que se asocian al teletrabajo en España.

Nota: Una persona o una organización en concreto puede no encajar en la descripción de la cultura en España que he dado más arriba. Este artículo se refiere a promedios y tendencias, no a casos particulares.

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Autor / Autora
Profesora agregada de Recursos Humanos y Organización en los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya de la UOC. Además es miembro del grupo de investigación DigiBiz.
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