Anna Soliguer Guix: «Solo un 12% de la población siente empatía por el turista»

10/04/2024
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Cuando llega la temporada turística, empiezan los conflictos entre vecinos y visitantes en muchas ciudades. Las quejas por parte de los locales se repiten: ruido y disturbios, sobre todo por la noche, que impiden el descanso; masificación de los barrios y gentrificación; precios que se disparan; en algunos casos, conductas poco cívicas. Y, así, una larga sarta de agravios.

La investigadora Anna Soliguer, recientemente investida como doctora en Turismo por la UOC, estudia y analiza desde hace años estas dinámicas que genera el turismo en los municipios y el impacto que tiene sobre los distintos grupos de población. Asegura que las mujeres suelen recibir más sus efectos negativos, y que siete de cada diez habitantes no siente ninguna empatía por los turistas.

Soliguer es, actualmente, miembro del grupo de investigación en Sistemas Innovadores de Monetización en Periodismo, Marketing y Turismo Digital (SIMPED), adscrito a la Escola Universitària Mediterrani (EUM) de la Universitat de Girona (UdG), y está también vinculada al Centro de Estudios sobre el Cable (CECABLE).

Hay turistas de Airbnb, de Homexchange, de cruceros, de hoteles, de campings… ¿La percepción que tiene la población de todos ellos es igual?

La tipología de turista tiene un papel crucial en la percepción y los efectos del turismo en los diversos contextos. Por ejemplo, las percepciones de un ecologista, preocupado por el volumen y la contaminación asociada a los cruceros, se diferencian notablemente de las de un residente de Lloret de Mar, harto del comportamiento incívico de los turistas del ocio nocturno y de la inseguridad que esta industria les genera. Cada turista puede provocar varios impactos y molestias locales, y es esencial considerar estas diversas dinámicas para abordar adecuadamente las preocupaciones y las soluciones relacionadas con el turismo en cada ámbito específico. La turismofobia se dirige principalmente contra aquellos turistas que causan molestias y empobrecen la vida cotidiana de los residentes.

¿Esta turismofobia es un fenómeno reciente?

Siempre ha existido una cierta aversión hacia el turismo, especialmente entre aquellas personas a quienes no les llegan los beneficios y para quienes la percepción de los costes siempre ha generado malestar. Se ha producido una pérdida de los valores en la tipología de turista, especialmente en el respeto, que antes caracterizaban la relación entre los visitantes y los residentes. Y ahora, gracias a los movimientos sociales en Barcelona, se puede hablar de ello abiertamente, porque antes era tabú. Fuera de Barcelona, estos discursos aún no han emergido del todo, aunque se observa una conciencia colectiva antiturística con respecto a los impactos negativos asociados a la actividad turística que está al margen de los intereses de la ecología política y que, por otro lado, no impide ser turista. Uno de los aspectos más problemáticos es el ocio nocturno y el aumento del turismo de bajo coste, que genera molestias más allá del simple volumen de visitantes.

Una de las derivadas que suelen percibirse más negativamente del turismo es la gentrificación de los barrios.

Paradójicamente, no siempre representa un fenómeno negativo; en ocasiones, los barrios salen beneficiados, pese a que ello depende en gran medida de la naturaleza de la oferta turística y del perfil de los visitantes que atrae. Aun así, los movimientos sociales que se oponen al turismo comparten a menudo un sentimiento anticapitalista que se dirige contra el neoliberalismo y la gentrificación, percibida como una fuerza que expulsa a los vecinos de los barrios y los convierte en zonas para las clases medianas.

Has analizado las emociones de la ciudadanía hacia el turismo. ¿Qué datos relevantes obtienes al respecto? 

La respuesta emocional es un factor psicosocial que influye en la actitud de los residentes ante el turismo y los turistas. Y es necesario incorporarla al diseño de políticas turísticas relacionadas con el sobreturismo y para gestionar las situaciones que generan más estrés en la comunidad local. También debería tenerse en cuenta el papel distinto de cada tipo de turista en la actitud de los residentes para diseñar mercados objetivo adecuados. Además, hay que incorporar las distintas sensibilidades de los residentes ante los impactos como indicadores para la gestión turística y reflexionar sobre si pueden ser herramientas que mejoren la participación ciudadana actual. Sin olvidar el hecho de hacer un seguimiento temporal (evolutivo) de las respuestas emocionales para evitar situaciones de acumulación de estrés en el tiempo.

Afirmas en tu tesis que el turismo impacta más negativamente sobre las mujeres que sobre los hombres.

En contextos donde las sociedades experimentan una creciente degradación, es frecuente observar una consiguiente disminución en la calidad de vida, con una repercusión especialmente marcada entre las mujeres, las cuales suelen ser las primeras en verse afectadas por la pérdida de libertad. Esta dinámica no se limita exclusivamente al impacto del turismo, sino que también se relaciona con la tipología de turista que atraen determinadas ofertas turísticas.

Es importante señalar que son las mujeres, particularmente las que tienen una alta formación académica y de edades más jóvenes, las que perciben con más intensidad los impactos negativos de la actividad turística en los entornos estudiados. Son situaciones que también experimentan las turistas jóvenes, pero ellas solo están unos días en los destinos turísticos.

Algunos turistas, como los que se encuentran en estado de embriaguez o los jubilados aburridos, pueden comportarse de forma inapropiada e incluso amenazante hacia ellas. Y, por si no fuera suficiente, la proliferación de la pornografía puede tener un impacto en la percepción errónea de algunos individuos, los cuales pueden confundir a las prostitutas en la calle con las mujeres que simplemente pasean, como a menudo sucede.

Aseguras que el turismo está hecho por los hombres y para los hombres.

Los hombres no tienen la capacidad intrínseca de percibir los peligros y el malestar que las mujeres pueden experimentar en entornos turísticos, ya que estos fenómenos no representan una amenaza directa para ellos. Los discursos turísticos, muchos de ellos configurados e influidos principalmente por hombres, han contribuido a normalizar prácticas de acoso a través de la fiesta y la promoción de imágenes femeninas que reforzaban esas dinámicas de poder. Hay que remarcar, además, que el problema no recae exclusivamente en el turismo como fenómeno, sino en la naturaleza del ocio asociado a las actividades nocturnas, el cual a menudo genera comportamientos incívicos y carencias severas en el respeto hacia las mujeres.

Según los datos que has obtenido, el 70 % de la ciudadanía «pasa» del turismo, y solo un 12 % muestra empatía hacia él.

Es revelador ver que solo un 12 % de la población se siente identificada con el turismo, coincidiendo con la proporción del PIB turístico. Este grupo es probablemente el que se beneficia económicamente del turismo, porque los intereses activan la empatía. Por otro lado, la mayoría de la población pasa por esta industria sin obtener beneficios y, en cambio, experimenta los impactos negativos asociados a ella. Esta discrepancia entre quienes se benefician de ella y quienes sufren sus impactos negativos puede ser un punto clave a la hora de considerar políticas y medidas para gestionar el turismo de forma más sostenible y responsable.

¿Cómo surge la idea de tu tesis doctoral?

Desde los inicios de mis estudios, quedé fascinada por la obra del profesor Manuel Castells. En el año 2008, el profesor Joan Miquel Gomis, a través de la ONG Turisme Just, me ofreció la oportunidad de colaborar en la coordinación del curso de Turismo Responsable en Cataluña y América Latina, donde establecí una conexión con los movimientos sociales que Castells describía, en concreto los manifestados  en Barcelona. Intuí que ese movimiento social del turismo responsable, que en aquel momento no había cogido impulso, acabaría siendo significativo para mí en el futuro, como así ha sido.

¿Cuál fue la pregunta o hipótesis de partida y qué objetivos perseguías?

Quería saber si existía una base cultural y psicosocial que permitiera explicar el posicionamiento y la actitud de la comunidad local ante el turismo. Partía de la idea de que la actitud de la comunidad local de un lugar turístico hacia el turismo se construía socialmente y de forma simultánea e interrelacionada entre los distintos actores que la integraban. El objetivo general fue analizar la construcción de la visión del turismo entre los distintos agentes de la comunidad local en ciudades y destinos turísticos, identificando diferencias y patrones comunes y explorando los factores explicativos de los distintos posicionamientos y actitudes existentes.

¿Por qué escoges como casos de estudio Barcelona y Lloret de Mar?

Representan dos destinos turísticos distintos que experimentan una notable diversidad de impactos negativos derivados de la actividad turística. Ambos municipios exhiben movimientos de resistencia y protesta en respuesta a los efectos adversos del turismo.

Tras la investigación que has llevado a cabo, ¿consideras que hay algún modo de hacer turismo sostenible y responsable?

El mejor modo de hacer turismo sostenible y responsable es quedarse en casa y no ir a molestar. Otra opción es hacer turismo de proximidad, lo que contribuye a mejorar el problema. Y siempre tener presente que es importante no molestar a los residentes y contribuir a crear entornos respetuosos. Si los turistas generan bienestar, son muy bienvenidos.

Lloret de Mar es uno de los municipios más pobres de Cataluña, un hecho que parece paradójico si se tiene en cuenta el gran volumen de turistas que recibe anualmente y que, en principio, debería suponer una fuente de ingresos importante. 

Las situaciones de pobreza son frecuentes en los contextos de monocultivo turístico. Se producen a causa de los desequilibrios distributivos de los beneficios, que a menudo se concentran en actores vinculados a la gestión pública y privada. Las estacionalidades inducidas contribuyen al aumento de la pobreza en muchas comunidades. Las fluctuaciones económicas y el paro temporal que se derivan de ello no son beneficiosos para la población local. En Lloret de Mar, esta realidad se ve acentuada por el gran influjo de inmigración. Como resultado, los residentes locales se encuentran cada vez más empobrecidos estadísticamente. Además, el coste de vida elevado, los ingresos económicos limitados, la temporada turística cada vez más corta y los impuestos a la clase trabajadora precarizada contribuyen a crear esa situación.

¿Por qué decidiste hacer un doctorado en turismo en la UOC?

En la UOC empecé con los estudios de Turismo y, posteriormente, seguí con el máster de Sociedad de la Información y el Conocimiento y el Máster de Análisis Político. Durante los estudios de Turismo, tuve la oportunidad de compartir un café con el profesor Joan Miquel Gomis, con quien colaboraba en la ONG Turisme Just. Este encuentro me cautivó por completo y me inspiró para seguir una carrera académica. Fue entonces cuando decidí con determinación que me convertiría en doctora. La UOC ofrece la posibilidad de no desplazarme, y eso me encanta. Además, la sensación de libertad que da trabajar a mi aire no tiene precio. Mi experiencia en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) ha sido excepcional y me considero parte integral de esta comunidad académica. Con entusiasmo, espero encontrar un modo de seguir colaborando con la UOC en el futuro.

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