Sergio Pascual: “Observamos una disminución en la capacidad de atención de los lectores y una demanda creciente de nuevas narrativas”

12/12/2023
sergio-pascual Imagen cedida por Sergio Pascual.

Sergio Pascual es periodista. “Más que una profesión, se ha convertido en un lugar común”, añade nada más empezar. Nació en Valladolid, pero lleva afincado en Galicia hace ya más de diez años. Forma parte del Laboratorio de Radio, una iniciativa periodística que produce pódcasts y hace formaciones a colectivos que no tienen voz en los medios tradicionales. Sus integrantes trabajan con colegios, centros penitenciarios y personas con discapacidades, entre otros, para acercar la radio a todo el mundo. Además, también se está doctorando en “análisis del discurso sobre la violencia de género en distintos niveles”. Recientemente, ha sido galardonado con el Premio del Público MoJoInnova 2023 por Las huellas del Prestige, que también ha recibido el premio a la mejor serie de La Buena Prensa, otorgado por el profesor Miguel Ángel Gimeno de la Universidad de Navarra.

Esta es una pieza que cuenta con varios integrantes y trata una temática que ha sido muy polémica en nuestro país a lo largo de muchísimos años. ¿Qué os llevó a decidir tirarla hacia adelante?

Junto a otros tres compañeros de profesión -Lucía Abarrategui, Brais Lorenzo y Lolo Rey- que compartían la visión de que el enfoque del desastre del Prestige era excesivamente catastrofista, decidimos empezar este proyecto. Sobre todo para dar espacio a todas aquellas historias que quedaron huérfanas de ser contadas desde una perspectiva más vivencial. Nos desplazamos hasta la Costa da Morte durante varios días para narrar los acontecimientos en primera persona. Mi experiencia previa en esta zona me hizo consciente de las duras secuelas que el Prestige dejó en el litoral gallego, y de la persistencia de diversas historias relacionadas con ese acontecimiento.

En nuestro equipo, la fotografía se tornó crucial, especialmente con la presencia de Brais Lorenzo, un enorme profesional galardonado con el premio Ortega y Gasset. Asimismo, dimos una gran importancia al componente auditivo para capturar las voces: los testimonios se recogieron en gallego, permitiendo a cada personaje expresarse en su idioma natural, particularmente en relatos de naturaleza difícil. Además, el texto fue fundamental, como en la primera historia que relata el contacto entre dos personas que se comunicaban por correspondencia y lograron establecer una conexión. Este proyecto no solo se replicó en varios medios, como Ara en Catalunya, Naiz en Euskadi y El Confidencial, sino que tuvo su foco principal en La Marea, la pieza por la que hemos resultado premiados.

¿Por qué hacerlo en formato smartphone?

Personalmente, creo que el teléfono juega un papel fundamental en nuestras vidas. ¡Y eso que yo aún sigo siendo un lector asiduo de publicaciones en papel! Sin embargo, el teléfono se ha convertido en la kriptonita que está llevando a que casi todo se canalice a través de él. Salir sin el teléfono es, prácticamente, salir sin algo indispensable para que nuestro día a día se desarrolle con normalidad. Es probable que el futuro del periodismo se concentre en este dispositivo: muchos periodistas nuevos podrían quedarse rezagados por no adaptarse a las nuevas formas de narrar.

A pesar de que el papel probablemente persistirá como un objeto de lujo, para aquellos que nos dedicamos al periodismo, seguirá siendo el medio que determine la producción de contenido con atención, calma y reflexión. En el teléfono, sin embargo, ingresará todo, con ausencia de filtros en muchos casos. Pero deberemos ser cuidadosos, ya que no todo debería tener cabida. Estamos hablando de un medio dinámico, donde la atención del lector se disipa rápidamente. Si no generas contenido atractivo o no desarrollas proyectos transmedia, puedes estar en peligro. El Laboratorio de Radio Televisión Española es un claro ejemplo de hacia dónde debemos dirigirnos. Además, dentro de 20 años, la capacidad de atención será aún más reducida. Vivimos en una era de estímulos constantes, por lo que debemos adaptarnos, pero manteniendo siempre en mente que realizamos periodismo, no entretenimiento.

¿Habéis realizado más trabajos en formato MoJo (mobile journalism), a lo largo de vuestra carrera profesional?

Sí, hemos tenido la suerte de ampliar nuestras producciones y empezar a plantear proyectos que, con suerte, irán viendo la luz en el futuro. En el caso del Prestige, las fotografías fueron capturadas con una cámara profesional y hemos puesto un énfasis particular en el formato, especialmente en su atractivo para la lectura desde dispositivos móviles, tanto para el audio como para las imágenes. La idea era asegurar que fuera adaptable para visualizarlo en teléfonos. Hemos priorizado más el formato de entrega a nivel móvil que el formato original de creación, en este caso.

Como colectivo, este fue el primer formato transmedia en el que trabajamos. Inicialmente, nuestra intención era desarrollar un pódcast, y al conocer a Brais, consideramos que sería atractivo combinar texto, fotografía y audio para encajarlo en un formato adaptado al teléfono. El audio, además, nos brinda una experiencia inmersiva que permite identificar a quién escuchas mientras cuentan la historia.

¿Representa este formato el futuro de la profesión periodística o quedará simplemente en una opción más a explorar?

Personalmente, creo que sí. Observamos cada vez más una disminución en la capacidad de atención de los lectores y una demanda creciente de nuevas narrativas. En nuestro caso nos centramos en el audio, ya que posee capacidades de relato asombrosas con un valor incalculable. Su producción requiere una mayor complejidad, más recursos y más personas. Creo firmemente que nosotros, como creadores, debemos adaptarnos a las necesidades del lector y usuario, a pesar de la creencia generalizada de que son los medios quienes marcan la pauta. La fotografía también resulta indispensable, en esta pieza. Las imágenes impactantes, como la del Prestige partiendo en dos, calan hondo en el subconsciente de las personas.

Es probable que el futuro del periodismo se concentre en el móvil.

Sin embargo, la adopción de estos formatos depende en gran medida del compromiso de los medios, ya que requieren una inversión significativa de tiempo y dinero. El texto resulta accesible y fácil de producir, pero los pódcasts demandan una planificación y recursos más complejos. Por otro lado, se observa un declive en las emisoras de radio locales. Están desapareciendo gradualmente, lo que repercute en la disminución de radios a nivel territorial. Esta situación es preocupante, ya que es un elemento de vital importancia en la difusión y conexión a nivel comunitario.

¿Cuál es tu opinión sobre la situación actual del periodismo?

El periodismo atraviesa un momento de vida precario, y existen varios motivos que contribuyen a esta situación. En primer lugar, está la precariedad laboral que muchos periodistas experimentan, sumergidos en la incertidumbre de si podrán seguir ejerciendo su profesión dentro de un año, a menudo dedicando más horas de las que les son remuneradas. Por otro lado, las redes sociales han surgido como un punto débil para los medios, convirtiéndose en espacios cerrados donde prospera el periodismo amarillista, el sensacionalismo y los grandes medios de comunicación que buscan únicamente obtener clics a través de contenido sexista y superficial.

No obstante, existen periodistas con el deseo de explorar nuevas perspectivas y de crear contenido atractivo y enriquecedor. En resumen, quiero creer que, a pesar de la oscuridad que rodea la profesión, aún hay personas que creen en lo que hacen y que buscan llenar esos vacíos. Debemos enfocarnos en esos periodistas, ya que son los que mantienen viva la esencia de esta profesión, a pesar de los intereses creados que a veces la enturbian.

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Autor / Autora
Periodista
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