Envejecer en el mundo rural

10/05/2023
Envejecer en el mundo rural Foto: Freepik.

Abordar el tema de la vejez y del mundo rural nos puede llevar a tener visiones o fotos diversas. Por un lado, hay la visión negativa, que pone el acento en las amenazas y las debilidades, como la pérdida de oportunidades, en la historia fracasada, en la pérdida de esperanza. Sin embargo, también es importante proyectar esperanza y futuro, no solo poniendo el acento en las oportunidades y las fortalezas, sino en la vida que circula por dentro y que no es visible directamente.

¿Cómo es envejecer en el mundo rural? 

Se puede analizar el envejecimiento desde lo demográfico, para constatar que el porcentaje de personas mayores de 60-65 años supera al de otras cohortes de edad, lo que acarrea riesgos, según unos, pero también oportunidades. El envejecimiento es el resultado de un acumular historia, vida, experiencias y vivencias. Esta es una de las fortalezas que tiene el mundo rural: sus gentes y sus personas mayores, no porque sean historias vivientes de un pasado, sino porque su sabiduría se ha forjado en la universidad de la vida, en los exámenes y pruebas que han tenido que superar y con éxito; y eso es el mejor patrimonio del mundo rural. 

El envejecimiento es un avance y sobre todo una conquista que, si viene envuelta en una buena salud, mucho mejor, pero lo que importa son las personas mayores y el valor que en sí mismas tienen.

Lejos de poner la mirada en los riesgos y en los costes de sostenibilidad a que nos quieren llevar determinados mensajes, las personas mayores son fuente de riqueza, de progreso y de dignidad que dan oportunidad a científicos, académicos, médicos, antropólogos, economistas, historiadores, arquitectos o cuidadores, lo que contribuye a su avance y desarrollo. 

Las personas mayores no constituyen una clase social, son un grupo etario, por lo tanto, hay tantas formas de querer vivir la vejez como personas mayores; y ese proyecto vital, personal y social es al que hay que prestar apoyo y asistencia, o lo que es lo mismo dotar de recursos.

Se pueden aportar datos y hacer relatos que reflejen algunas situaciones sangrantes como la soledad, maltrato, abandono o aislamiento social, pero, aunque estas son situaciones reales, también se producen en un mundo en el que abundan solidaridades, convivencia, apoyos, autoayuda y alegría.

Como señala Delibes en Los santos inocentes, los personajes más humildes del cortijo se apoyan y protegen mutuamente ante las injusticias y la opresión de los poderosos: «Cuando uno de aquellos hombres necesitaba ayuda, no tenía más que asomar la mano, porque siempre había una mano amiga dispuesta a estrecharla. Los santos inocentes se cuidaban y protegían mutuamente, porque sabían que, de no hacerlo, les faltaba la vida«.

Esta imagen contrasta con la visión que Unamuno proyecta en San Manuel Bueno, mártir, cuando dice: “En la aldea se entontece, se embrutece y se empobrece uno. Civilización es lo contrario de ruralización. ¡Aldeanerías, no!, que no hice que fueras al colegio para que te pudras luego aquí, entre estos zafios patanes”.

Las ventajas de envejecer en el mundo rural

Frente a los discursos sobre el mundo rural que resaltan las carencias y pérdidas, se puede mantener una mirada introspectiva, poniendo en valor sus cualidades, porque lo rural tiene ventajas sociales, económicas, culturales, relacionales, de calidad de vida, como parte de su propia identidad. El envejecimiento del mundo rural no es un problema, ya que las personas que envejecen son una de las fortalezas de los pueblos. La experiencia, sabiduría, reconocimiento social no son imágenes de la decadencia, sino de la historia.

Entre las ventajas que ofrece hoy el mundo rural hay que destacar dos aspectos esenciales: la sociedad rural per se es una sociedad inclusiva. Conviven de forma espontánea todas las generaciones, sin necesidad de hacer guetos, clasificaciones o categorías. Lo transversal es una seña de identidad propia de la sociedad y cultura rural. No solo es una sociedad inclusiva, sino también una sociedad sostenible desde el punto de vista ecológico y del ecosistema. Lo que no tiene sentido es que por ser inclusiva y sostenible tenga que ser penalizada en disminución o desaparición de servicios.

La respuesta está en analizar cómo es o debe ser el tipo de gobernanza en el mundo rural. Y esta tiene que descansar sobre la identidad, la historia, la antropología, las tradiciones, los avances sociales, científicos, tecnológicos; es decir, sobre un desarrollo bien enraizado en su esencia. El mundo rural es una opción y una realidad con atractivo, con energía, con valor en sí misma, a pesar de que los obstáculos estén ahí

Asistimos a fenómenos muy contradictorios: las poblaciones se concentran en las zonas urbanas donde se encuentran todos los servicios y oportunidades para vivir, mientras que el mundo rural se va despoblando, envejeciendo y empobreciendo en cuanto a recursos y servicios con promesas de mejora que llegan cada cuatro años, pero que no siempre se convierten en realidades.

Mundo rural: un espacio de proximidad, cercanía y flujo entre las personas

Desde el punto de vista de la salud, el mundo urbano cada vez acarrea más dificultades y problemas; el hacinamiento, la calidad del aire, el estrés de la vida, la gran velocidad con la que ocurren todos los acontecimientos, incrementa los riesgos de una vida equilibrada, armónica, gratificante personal, familiar, social y económicamente. Por el contrario, la vida del mundo rural, con otro ritmo y con otros valores, se presenta como un entorno de mejor calidad de vida, donde valores como la relación, la convivencia, el conocimiento mutuo, la interacción o el apoyo son más visibles.

Esta estampa también empieza a cambiar como consecuencia de esos procesos de urbanización o reurbanización que se dan en el mundo rural. Así lo expresa Carmen, la protagonista de la obra de Delibes Cinco horas con Mario cuando reflexiona sobre la importancia de mantener las costumbres y la identidad de su pueblo natal: «tengo la impresión de que cada vez se pierde más todo lo que es propio nuestro, nuestro sabor, nuestras costumbres, nuestras maneras de vivir… todo lo que nos hacía distintos, todo lo que nos daba personalidad, se está borrando poco a poco… Y, sin embargo, son cosas muy importantes, porque son las que han formado nuestra historia, nuestra manera de ser, nuestra manera de sentir…».

Se está poniendo de moda la denominada “ciudad de los 15 minutos” para destacar la importancia de lo próximo y la necesidad de crear redes que hagan a las ciudades más integradas, independientemente de la clase social, para favorecer la convivencia y hacer más sostenibles las ciudades. Una de las ventajas del mundo rural es precisamente esta proximidad, cercanía y flujo entre las personas. Lo que hace falta es que los servicios no se desmantelen ni desaparezcan. De lo contrario, el discurso y los relatos sobre las ventajas del mundo rural solo serán relatos, pero no realidades.

En palabras de un gran escritor como Miguel Delibes, el mundo rural es un espacio geográfico y social en el que los habitantes viven de manera cercana y directa con la naturaleza, y en el que el trabajo, la tradición y la familia son valores fundamentales. La vida es más sencilla y auténtica, y la relación entre las personas y el medio ambiente es más estrecha y armónica.  Lo que no tendrá sentido es que los “15 minutos” en el mundo rural acerquen a la población a la nada.

No se entiende que en una sociedad globalizada las desigualdades sociales, como el acceso a servicios, recursos o la garantía de derechos, sean diferentes en el mundo rural y el mundo urbano. En otros tiempos las desigualdades sociales en el mundo rural eran visibles debido a una estructura social clasista muy rígida. Las revueltas contra los nobles y los caciques, que pretendían esquilmar a los habitantes exigiendo abusivos diezmos y primicias, hoy se dirimen de otra forma menos traumática, entre otras cosas porque los poderosos ya no forman parte de estas poblaciones sino de instituciones políticas, económicas y civiles.

J. Daniel Rueda, director del máster universitario de Trabajo Social Sanitario de la UOC, ha publicado un artículo sobre Personas mayores y mundo rural en el nº  2022.4 de la revista Agathos

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