Amalia Creus: “Los medios han contribuido a generar y difundir una imagen distorsionada de la inmigración”

14/09/2023
Amalia Creus Amalia Creus, professora dels Estudis de Ciències de la Informació i de la Comunicació i investigadora a la UOC.

Amalia Creus es profesora de los Estudios de Información y Comunicación de la UOC y coordinadora del grupo de investigación Nodes, que se centra en el estudio de diferentes retos sociales contemporáneos desde una perspectiva transdisciplinar. En esta entrevista hablamos sobre el impacto de los medios de comunicación en la construcción de la experiencia social de la migración, no solo de las personas migrantes, sino de la sociedad en su conjunto. Además, nos adelanta los primeros resultados de , un proyecto internacional, coliderado por Nodes, que a partir de diferentes estudios de caso intenta identificar y analizar formas estructurales y emergentes de racismo e inequidad educativa en el contexto de la crisis social y sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19.

¿Cómo comienzas a investigar sobre la relación entre los medios de comunicación y la inmigración?

Varios motivos llevaron a que me interesara por investigar en ese ámbito. Desde una perspectiva más personal, mi propia historia familiar jugó posiblemente un papel importante. Vengo, como muchos en América Latina, de una familia de inmigrantes: antepasados españoles, suizos e italianos que llegaron a América en el siglo pasado. También mis padres vivirían su propia historia de tránsito: de Argentina a Brasil en 1976, época de dictadura militar en Argentina, viaje que fue a la vez mi primera experiencia migratoria. Yo tenía en ese momento 3 años.

Quizá debido a esa trayectoria personal de tránsitos y recorridos migratorios familiares tan diversos, cuando a principios de los 2000 llegué a Barcelona para cursar el doctorado, me resultó sorprendente la intensidad con que la inmigración ocupaba el debate público. Los periódicos, las tertulias televisivas, las políticas públicas y una gran cantidad de publicaciones académicas situaban la inmigración como una cuestión prioritaria en Europa. Un “problema” al que, desde diferentes campos de conocimiento y sectores sociales, se buscaba una solución.

Esa mirada social a la inmigración como algo esencialmente problemático y disruptivo me impactó. Así que, con la tesis doctoral, me propuse a comprender de qué manera la representación social de la inmigración afectaba las experiencias vitales de las y los migrantes.  Para ello entrevisté en profundidad a personas que, desde trayectorias y contextos diversos, habían emigrado a España desde países no comunitarios, y que experimentaron en primera persona el impacto de los discursos mediáticos en las prácticas y políticas migratorias en Europa. Y aprendí muchísimo de sus experiencias.

Podemos decir que los medios que estamos analizando siguen retratando a las personas migrantes como esencialmente ‘problemáticas’.

¿Por qué es importante estudiar los discursos de los medios sobre los fenómenos migratorios?

Sabemos que una parte muy importante de nuestro conocimiento social y político, así como nuestras creencias sobre el mundo, proviene de lo que vemos, leemos o escuchamos a diario en los medios de comunicación, y cada vez más en las redes sociales. Las migraciones, pese a no ser un fenómeno nuevo, sigue siendo un tema recurrente y destacado en el discurso mediático. En efecto, si nos centramos en el contexto europeo, vemos que los movimientos migratorios suelen ser abordados como un tema de actualidad, con amplia cobertura en los principales medios de comunicación y la agenda política.

El impacto social de este protagonismo mediático ha sido objeto de numerosos estudios, que han arrojado luz sobre cómo los medios de comunicación influyen de manera decisiva en la construcción de la experiencia social de la migración, no solo de los migrantes, sino de la sociedad en su conjunto. Dicho de otra manera, la relevancia de este tema de estudio reside en el poder que tienen las representaciones de la inmigración en los medios como parte estructurante de las relaciones sociales. 

¿Qué tipo de discursos son los más prevalentes?

No podemos hablar de una única manera de narrar la inmigración en los medios. La diversidad de relatos está en función, entre otros aspectos, de sus posiciones ideológicas. Sin embargo, desde una mirada transversal a la investigación existente sobre migración y medios de comunicación (que además es muy prolífera), sabemos que durante mucho tiempo los medios han contribuido a generar y difundir una imagen distorsionada de la inmigración, bajo discursos de alteridad de carácter negativo. Por ejemplo, mediante el uso recurrente de terminología metafórica, hiperbólica y alarmista, refiriéndose a las personas migrantes con expresiones despectivas como “ilegales” o “indocumentados”, relatos deshumanizadores que anteponen la condición migratoria a la humana, o aspectos como la injustificada atención a la nacionalidad en noticias que se centran en eventos problemáticos o violentos.

Imatge de Ahmed akacha (Pexels).

Así, aunque los medios de comunicación comienzan a dar cabida a otras formas de representación —tímidas muestras de la heterogeneidad y de los capitales sociales, educativos y simbólicos que aportan los hombres y mujeres que llegan a Europa desde países del sur global—sigue siendo predominante su representación como meros recursos económicos, o víctimas de la desposesión y la desesperación. Otras representaciones, como podrían ser, por ejemplo, la de los migrantes como sujetos políticos, o incluso como sujetos biográficos, con historia y con autonomía, son mucho menos frecuentes.

En el proyecto Crossing Borders habéis analizado los discursos de los medios sobre inmigración durante la pandemia ¿Cuáles son los resultados más destacados de este análisis?

En esta fase inicial del proyecto acotamos nuestro análisis a la prensa y centrándonos en los periódicos de alcance nacional con mayor audiencia. Pese a tratarse de un enfoque específico y limitado, los resultados que estamos encontrando son muy interesantes. Por ejemplo, identificamos un número relevante de artículos periodísticos que ponen el acento en las personas migrantes como potenciales transmisoras del virus. Ya sea como víctimas (las y los migrantes como personas vulnerables, sin recursos adecuados para protegerse a sí mismos o a los demás), como transmisores pasivos (al asociar los movimientos migratorios a la propagación del COVID-19 a escala global) o incluso como transmisores activos (al retratar migrantes como los que no siguen los protocolos sanitarios, se escapan de los centros de detención, etc.).

Por otra parte, siguen estando muy presentes las retóricas que vinculan la inmigración a imágenes de nomadismo y permanente movimiento o metáforas que remiten al agua – corrientes, torrentes, avalanchas – y relatos que evocan imaginarios bélicos – invasión, conquista, hostilidad – y que invitan a mantenerse alerta ante un fenómeno que tiende al desorden y al descontrol. Nada de esto es una novedad. Pero si es relevante señalar que la pandemia ha estado acompañada por la creciente “toxicidad” del debate migratorio en un contexto donde se han proliferado políticas y prácticas que han resultado en la creciente limitación y violación de los derechos de las personas migrantes. En esa línea también destacaría la recurrente invisibilización de la perspectiva de los derechos humanos en los medios, por ejemplo, mediante la utilización indiscriminada del término ‘inmigrante’ en noticias que relatan situaciones vividas por personas migrantes, refugiados o solicitantes de asilo.

En resumen, podemos decir que los medios que estamos analizando siguen retratando a las personas migrantes como esencialmente ‘problemáticas’. Ya sea desde una perspectiva pasiva (son vulnerables, necesitan asistencia y recursos sociales), o desde una perspectiva activa (invaden ‘nuestros países’, son disruptivos, rompen las reglas, transmiten enfermedades, etc.). En el contexto de tensión social provocada por la pandemia, dichas narrativas son muy peligrosas, en la medida que pueden convertirse en un detonante de políticas y prácticas xenófobas.

Las migraciones, pese a no ser un fenómeno nuevo, sigue siendo un tema recurrente y destacado en el discurso mediático.

En este proyecto hacéis también una aproximación comparativa entre diferentes países. ¿Cuáles serían las particularidades del caso español?

En el proyecto Crossing Borders nos interesa especialmente entender la relación entre migración y racismo, así que este fue uno de los términos que guio el proceso de búsqueda de noticias. Y estamos encontrando algunos resultados significativos. Por ejemplo: más del 90% de las noticias publicadas durante la pandemia que incluyen el término racismo se enfocan en contextos internacionales, haciendo referencia a otros países (principalmente Estados Unidos, Francia y Reino Unido). Eso nos muestra que la cuestión del racismo está extremadamente invisibilizada en España, donde se identifica una clara falta de implicación social y política en abordar el problema del racismo como una cuestión estructural. Las pocas noticias analizadas que tratan directamente la cuestión del racismo lo hacen desde la perspectiva de incidentes puntuales, como conflictos o comportamiento desviados relacionado con situaciones y personas específicas. Sin embargo, las raíces históricas y sociales del privilegio blanco y la discriminación racial tienen mucho menos presencia en los medios a escala nacional.

¿Cómo impacta este tipo de mensajes en la inequidad educativa?

De muchas maneras, y con consecuencias directas e indirectas en fenómenos tan relevantes como la segregación educativa, el fracaso escolar o la estigmatización de jóvenes racializados. Sin embargo, lo que estamos visualizando en el marco concreto de este estudio, es una ausencia casi total de noticias que abordan la educación de niños y jóvenes migrantes durante los años de la pandemia. Esto es relevante porque refuerza la imagen del inmigrante como alguien que no es ciudadano, alguien que está en tránsito permanente, que está aquí, pero que no es de aquí. Además, las pocas noticias que abordan los problemas específicos que impactan en la educación de los migrantes (carencia de redes sociales de apoyo, falta de recursos sociales o tecnológicos, entre otros) se enfocan mayormente en la vulnerabilidad de los migrantes como fuente del problema, y menos en las causas sistémicas de esa misma vulnerabilidad.

 ¿Qué otros proyectos estáis llevando a cabo sobre comunicación y migración?

En nuestro grupo, la comunicación es uno de los ejes transversales de análisis en casi todos nuestros proyectos, así como lo es la educación y el urbanismo. Ahora mismo estamos iniciando un proyecto a escala nacional – el proyecto MyWay – donde queremos entender cómo se interrelacionan la segregación educativa y la segregación urbana, investigando con jóvenes migrantes de diferentes barrios de Barcelona a partir de crear con ellos cartografías sonoras y visuales sobre sus trayectorias urbanas y educativas. Así que la comunicación en este caso no es solo parte del contexto que analizamos, sino también un elemento clave de la metodología de investigación que adoptamos.

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