Arantza Almoguera: “Se puede contemplar ‘prescribir’ musicoterapia como complemento al tratamiento de la epilepsia, ya que ha demostrado que reduce las crisis”

08/03/2023
Arantza Almoguera, estudiante del máster universitario de Neuropsicología de la UOC que ha elaborado un TFM sobre música y epilepsia. Arantza Almoguera, estudiante del máster universitario de Neuropsicología de la UOC.

La Sonata K.448 de Mozart es el “epicentro” en el que convergen las dos pasiones, la música y la neuropsicología, de Arantza Almoguera, alumna del máster universitario de Neuropsicología de la UOC. Almoguera ha plasmado estas dos pasiones en su trabajo final de máster (TFM) “El efecto antiepiléptico de la música“, donde se recogen las evidencias sobre el impacto de la audición de esta pieza musical en una crisis de epilepsia.

Doctora Internacional por la Universidad Pública de Navarra y titulada superior de flauta travesera, la temática de su tesis doctoral sobre las emociones en la interpretación musical la empujó a completar su formación musical con el grado de Psicología de la UOC. Actualmente, trabaja como profesora doctora interina en el área de Didáctica de la Expresión Musical en la Universidad Pública de Navarra, y compagina la docencia y la interpretación musical con la investigación en el campo de la psicología de la música. De esta doble faceta, de las conclusiones arrojadas por su TFM y de su experiencia como alumna del máster universitario de Neuropsicología de la UOC, nos habla en esta entrevista.

¿Por qué razón decidiste enfocar tu TFM en este tema?

Parte de mis prácticas del Trabajo Fin de Máster se iban a centrar en la epilepsia, y fue mi director del TFM, Marc Turón, quien me animó a unir en el proyecto mis dos vertientes académicas: la música y la neuropsicología, en este caso, la epilepsia.

¿Cuáles fueron, de forma resumida, la metodología y los objetivos trazados en tu trabajo?

El trabajo tiene como objetivo la realización de una revisión sistemática sobre los efectos de la música en la reducción de las crisis epilépticas; de ahí que la metodología se basara en la búsqueda, durante los últimos diez años, de estudios que trataran esta temática.

¿Qué incidencia tiene actualmente la epilepsia a escala mundial? ¿Se puede decir que su manejo es óptimo (es decir, que se trata de una patología para la que hay tratamiento eficaz que permite su control)?

Actualmente, la epilepsia es uno de los trastornos más comunes en el mundo. Afecta aproximadamente al 1% de la población mundial. Gracias al tratamiento farmacológico disponible, esta enfermedad se puede controlar eficazmente. También la cirugía, en algunos casos, supone una opción exitosa. Sin embargo, a pesar de los tratamientos farmacológicos y quirúrgico, algunas personas se muestran farmacorresistentes, y continúan teniendo crisis que no se pueden controlar.

La epilepsia es uno de los trastornos más comunes en el mundo: afecta aproximadamente al 1% de la población mundial.

¿De qué evidencias partías respecto al efecto positivo de la música en el manejo de estos pacientes?

Son varios los estudios que demuestran los efectos beneficiosos de la música sobre nuestra salud, y más concretamente en los trastornos neurológicos. Se sabe que la música puede contribuir positivamente en el abordaje de este tipo de patologías debido a la extensión y naturaleza de las regiones neuronales que abarca.

El “efecto Mozart”

¿Qué es exactamente el “efecto Mozart”, en el que se basan buena parte de las evidencias sobre los efectos positivos de la música en la epilepsia? 

El origen del conocido como “efecto Mozart” está en el estudio que realizaron Rauscher et al. (1993) en el que se comprobó que estudiantes universitarios obtenían mejores resultados en una tarea de razonamiento espacial después de escuchar los diez primeros minutos de la Sonata K.448 de este compositor. Por tanto, se trataba de un efecto positivo asociado a la audición de la música de Mozart. Posteriormente, Hughes et al. (1998) fueron los primeros en probar dicho efecto (con la misma sonata) en la epilepsia. Por eso, actualmente este efecto hace referencia al uso terapéutico de la música. No obstante, el “efecto Mozart” tiene tantos defensores como detractores.

Son varios los estudios que demuestran los efectos beneficiosos de la música sobre nuestra salud, y más concretamente en los trastornos neurológicos.

En la revisión en la que se basa tu TFM, la mayoría de las investigaciones se realizaron con la Sonata K.448 de Mozart. ¿Qué peculiaridades tiene esta composición que la hacen tan determinante en cuanto a los efectos positivos sobre las crisis epilépticas?

Realmente desconozco por qué es esta composición en concreto la que determina los efectos positivos observados. Puedo decir que la música de Mozart, perteneciente al periodo clásico, se caracteriza por un fraseo regular, sin cambios exagerados en las dinámicas. A partir de la realización del TFM he escuchado la pieza varias veces y, en mi opinión, creo que una de las cuestiones más importantes en el efecto que produce es el instrumento, es decir, el piano (en este caso se trata de dos pianos). Mi sensación al escuchar esta composición es que se crea un “motor” regular y continuo, y este efecto, junto con el timbre del instrumento, además del fraseo y el intercambio que se origina entre los dos pianos, podrían definir las peculiaridades de esta pieza musical. Pero se trata de una opinión personal a partir de mi experiencia en la audición. Sería necesario investigar más en los diferentes parámetros musicales de esta sonata que la hacen tan particular.

¿En qué condiciones (duración, momento del día, periodicidad…) esta audición ha demostrado tener efectos más positivos?

Una de las limitaciones que hemos encontrado en los estudios analizados es la diferencia existente entre los protocolos de tratamiento e intervención, por lo que cada estudio presenta condiciones diferentes de exposición al estímulo. No obstante, sí que podemos afirmar que cuando se retira el “tratamiento musical”, las crisis epilépticas vuelven a incrementarse.

Además de la mejora de las crisis, ¿qué otros efectos beneficiosos tiene la audición de esta pieza para los pacientes epilépticos?

En varios estudios realizados con niños y niñas, además de la reducción de las crisis, se recogen otros efectos positivos como la mejora del sueño nocturno, la disminución de la irritabilidad, un mejor comportamiento diurno y también un mejor funcionamiento gastrointestinal.

La audición de la Sonata K.448 de Mozart tiene otros efectos beneficiosos, como la mejora del sueño nocturno, la disminución de la irritabilidad o un mejor funcionamiento gastrointestinal.

La edad y otros factores, como el tipo de epilepsia, ¿han condicionado estos efectos o se pueden generalizar a todos los pacientes epilépticos?

Los resultados no pueden generalizarse ya que, de hecho, algunos sujetos han experimentado un aumento de las crisis tras la audición. Por otro lado, varios estudios han mostrado una mayor eficacia en las epilepsias generalizadas que en las focales.

¿Hay algún indicio de que otro tipo de estilo musical y/o compositor puedan tener un efecto similar en estos pacientes?

Se han realizado estudios con otras piezas de Mozart, con otros compositores del Clasicismo y con otros estilos, pero es con la Sonata K.448 con la que se presenta una mayor reducción en la actividad epiléptica. No obstante, son necesarias más investigaciones.

“Terapia” auditiva

En base a los resultados de tu trabajo, ¿crees que se podría “prescribir” la audición musical como complemento a la terapia farmacológica pautada? ¿Tiene alguna contraindicación su uso?

El hecho de encontrar numerosos estudios que muestran una mejora clínica significativa de los pacientes con epilepsia me lleva a pensar que la prescripción de una audición musical, como terapia complementaria y no invasiva, es una buena opción, ya que lo que es seguro es que este “tratamiento” no conlleva las contraindicaciones y los efectos secundarios que sí puede tener la terapia farmacológica. No obstante, no hay que olvidar que la música, al igual que puede inducir emociones y sensaciones placenteras, puede provocar malestar como, por ejemplo, nerviosismo.  Por eso es muy importante tener en cuenta tanto las características de la música como las individualidades de cada paciente.

¿Cuál sería el siguiente paso a dar en esta línea de investigación para tener más certeza sobre el efecto positivo de la música en estos pacientes?

En realidad, hay evidencias sobre el efecto positivo de la música en los pacientes epilépticos, pero la variabilidad de las metodologías y de los tratamientos utilizados, así como el número limitado de sujetos analizados en cada estudio, empañan los resultados positivos de estas investigaciones, por lo que son necesarios más estudios que cuenten con un mayor número de participantes y que unifiquen criterios en los protocolos de tratamiento.

¿Cómo ha sido tu experiencia en el máster universitario de Neuropsicología de la UOC? ¿Por qué decidiste hacerlo en este centro?

Mi decisión de cursar el máster de la UOC fue debida a que en esta misma universidad había terminado el grado de Psicología un año antes, con una valoración muy positiva por mi parte. Mi experiencia con el máster ha sido muy buena, tanto por el equipo de docentes como por la organización metodológica, y me ha permitido compaginar el trabajo y los estudios con total flexibilidad. 

Finalmente, ¿cuáles son tus planes formativos/profesionales de futuro? ¿Tienes previsto continuar investigando en la línea del impacto de la música en la epilepsia? 

Creo en el aprendizaje a lo largo de la vida y me gustaría seguir aprendiendo y formándome en el campo de la neuropsicología. La actividad musical (audición, interpretación y creación) abarca la totalidad de la red neuronal, y considero que la combinación de ambas disciplinas puede ser el motor de nuevas investigaciones que mejoren nuestra salud y calidad de vida, además de ser una poderosa herramienta neuroeducativa.

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Autor / Autora
Redactora colaboradora experta en temas de Salud
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