Arteterapia: ¿tiene beneficios en el deterioro cognitivo?

15/02/2023
Imagen de DCStudio en Freepik.

La British Association of Art Therapists define la arteterapia como “una forma de psicoterapia que emplea medios de arte como su modalidad primaria de comunicación” cuyo objetivo “es permitir que el paciente logre un cambio y crezca a nivel personal mediante el uso de materiales artísticos en un ambiente seguro y facilitador”. 

Desde un contexto psicoterapéutico, el uso de la arteterapia se ha extendido a varios ámbitos e incluido en los programas de estimulación cognitiva e intervención emocional en pacientes con enfermedades neurodegenerativas. Existe un extenso abanico de técnicas y abordajes que incluyen, entre otras, la danza, la música, el teatro y las artes plásticas. 

A pesar de las múltiples aplicaciones que ofrece la arteterapia para tratar los síntomas asociados a las enfermedades neurodegenerativas, sus beneficios no están respaldados por evidencias científicas sólidas. Además, la falta de modelos teóricos que expliquen los mecanismos por los cuales la arteterapia genera beneficios cognitivos y emocionales limita su prescripción como terapia no-farmacológica. 

¿Por qué no hay evidencias científicas sólidas de la eficacia terapéutica de la arteterapia?

A día de hoy, la eficiencia de la arteterapia para la intervención de los déficits cognitivos en pacientes con demencia no tiene un sólido respaldo científico. En la revisión sistemática Cochrane de los estudios publicados hasta el 2018, Deshmukh, Holmes y Cardno concluyen que con los resultados disponibles no hay pruebas suficientes acerca de la eficacia de la arteterapia para las personas con demencia. Esta conclusión se basa en un análisis de tan solo dos estudios que cumplen con los estándares metodológicos requeridos para demostrar la eficacia de una intervención terapéutica.  Los autores de la revisión sugieren que se hagan más estudios con mayor rigor metodológico, muestras más adecuadas y que empleen medidas de eficacia más relevantes. 

Hacer estudios con muestras que tengan un elevado número de participantes es uno de los aspectos más importantes y a la vez más complicado de conseguir. Encontrar un número elevado de personas con las mismas características clínicas que estén dispuestas a seguir una intervención durante meses es un reto y a lo largo del estudio siempre hay abandonos, con lo cual la muestra inicial se reduce y los resultados pueden perder su solidez. 

Otro aspecto relevante es emplear adecuadas medidas de eficacia.  En estudios que pretenden medir la eficacia de la arteterapia se puede esperar beneficios que van desde la cognición hasta las emociones y la calidad de vida. Con lo cual se debe diseñar el estudio con herramientas que puedan medir todos estos beneficios y que tenga la sensibilidad de capturar estos cambios en la vida cotidiana. La mejora de la calidad de vida de las personas con enfermedades neurodegenerativas se ve mejorada con la arteterapia y la investigación debe estudiar en más detalle qué aspectos de estas terapias potencian estos beneficios.  

En un estudio que estamos realizando en colaboración con el Teatre Lliure de Barcelona, nos hemos propuesto medir beneficios significativos para los participantes. En este estudio evaluamos la eficacia de una intervención basada en artes escénicas para tratar los síntomas asociados con la enfermedad de Parkinson.  Para ello, evaluamos tanto los beneficios cognitivos como emocionales con herramientas validadas para medir su impacto en la vida cotidiana, como escalas de funcionamiento cognitivo, apatía y anhedonia. Si se logran beneficios a este nivel, podemos concluir que la intervención tiene un impacto significativo en la vida de las personas. 

La eficacia terapéutica de la musicoterapia 

Las intervenciones basadas en el uso de la música se han estudiado de manera más extensa. Existen varios tipos de técnicas que incluyen escuchar música, cantar, tocar instrumentos o componer música. Las evidencias de la musicoterapia para la intervención de déficits cognitivos en pacientes con demencia siguen siendo limitadas. Sin embargo, se ha demostrado cierta eficacia para los trastornos de la conducta.  La revisión Cochrane de van der Steen y colaboradores concluye que las intervenciones basadas en el uso de la música en pacientes con demencia de Alzheimer mejoran la sintomatología de la depresión, a pesar de que no muestran evidencias sólidas para la cognición. Un resultado destacado de esta revisión es que para tener beneficios positivos de la música en un tratamiento en personas con demencia de Alzheimer son necesarias al menos cinco sesiones, menos sería ineficaz. Esta pauta terapéutica es muy relevante tanto para los estudios futuros sobre la musicoterapia como  para los clínicos que la quieren emplear como técnica de intervención para la sintomatología depresiva en pacientes con demencia. Para los pacientes con deterioro cognitivo leve (fase preclínica a la demencia de Alzheimer), actualmente, no hay indicaciones concluyentes sobre los beneficios terapéuticos de la música por falta de evidencias científicas.

Una forma alternativa de investigar el efecto de la música en la cognición es usar música en combinación a la estimulación cognitiva. En este caso, la música sería como un potenciador de la memoria y un mediador para lograr cambios emocionales que favorecen la consolidación de nuevos aprendizajes. Actualmente, los resultados sobre la eficacia de esta técnica a nivel cognitivo en personas mayores no son concluyentes. Una de las razones es que los beneficios de la música en combinación a tareas cognitivas dependen de varios factores, como el tipo de música, las preferencias musicales de las personas y la capacidad que tiene la música para generar cambios emocionales. Para estudiar el papel de estos factores estamos conduciendo un estudio en personas con deterioro cognitivo leve en el que evaluamos los beneficios de la música de fondo en tareas de memoria. El objetivo es estudiar el papel de los géneros musicales y las preferencias individuales hacia el uso de la música como herramienta de regulación emocional. 

Un estudio de Jacobsen y colaboradores ha investigado la memoria para la música en personas con alzhéimer y ha demostrado que algunas áreas cerebrales del circuito de la memoria para la música no se ven afectadas por este tipo de demencia. Este resultado nos da esperanza y refuerza la idea que la música se pueda usar como herramienta para compensar los déficits de la memoria de otros dominios.  En esta línea, el proyecto Sensogenoma está estudiando el potencial de la música en pacientes con demencia para lograr conocimientos genéticos y biológicos útiles para implementar intervenciones personalizadas. 

¿Qué mecanismos promueven los beneficios terapéuticos de la arteterapia?

Para entender los factores que determinan los beneficios de la arteterapia es fundamental tener un marco teórico que describa los mecanismos que promueven los cambios cognitivos, emocionales y conductuales de estas intervenciones. A pesar de carecer de un marco teórico específico para los beneficios cognitivos de la arteterapia, en el ámbito emocional se han hecho varias propuestas. Por ejemplo, Chancellor y colaboradores (2014) apuntan que la arteterapia puede beneficiar a las personas con demencia por tres razones. Primero, porque se basan en las habilidades preservadas y esta es una estrategia de compensación para todas aquellas habilidades que ya se ven afectadas por la enfermedad. Segundo, la arteterapia proporciona a las personas un canal para expresar sus emociones, haciendo del arte un mediador para la regulación del estado de ánimo.  Finalmente, la arteterapia puede generar un estado de «flujo» que a su vez aumenta la sensación de bienestar y así mejorar la percepción de la calidad de vida. 

Una vía para explorar los mecanismos que generan los beneficios es estudiar la plasticidad cerebral. Los efectos terapéuticos de la rehabilitación cognitiva se pueden reflejar como una readaptación funcional del cerebro por el hecho de haber adquirido nuevas habilidades o recuperado las que se pierden por el daño cerebral. En el estudio de Yu y colaboradores se demostró que la mejora de la memoria por efecto de un tratamiento basado en arteterapia generaba cambios estructurales nivel cerebral, en particular un aumento del grosor cortical de las áreas frontales mediales. Estudios futuros podrían combinar técnicas de investigación de la neurociencia y de la psicología para investigar qué áreas cerebrales son más susceptibles de cambios estructurales y funcionales por la intervención basada en arteterapia. Entender mejor las áreas involucradas permitiría interpretar los mecanismos subyacentes a los efectos terapéuticos. 

En conclusión, la arteterapia es muy prometedora para el tratamiento de los trastornos cognitivos y emocionales en pacientes con daño cerebral adquirido o por neurodegeneración. Es un tipo de intervención que permite trabajar a diferentes niveles y de forma tanto individual como grupal. El futuro de la investigación está en aportar evidencias sólidas con estudios que empleen una metodología rigurosa en conjunto al conocimiento de los expertos del mundo de las artes. Este reto se podrá lograr integrando de forma inter- y multidisciplinar los expertos del mundo de la ciencia y de la cultura con el objetivo de crear abordajes terapéuticos alternativos y validados científicamente. 

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