El factor fenicio, o como la esencia oriental se extendió por todo el Mediterráneo antiguo

14 de junio de 2016

¿Quién no ha oído hablar de los fenicios? Comerciantes míticos, referentes eternos de la actividad mercantil y de la navegación. La imaginería popular los dibuja siempre a lomos de sus panzudos barcos, los hippoi, cargados a rebosar de bienes y productos, surcando incansablemente el Mediterráneo de este a oeste, y de sur a norte. Esa misma tradición nos ha legado también la imagen de un pueblo hábil en la conversación, el regateo y, en definitiva, el trapicheo. Siempre atentos a conseguir el máximo rendimiento de los intercambios comerciales desarrollados con pueblos de todas partes, a menudo obteniendo hábilmente mercancías muy preciadas a cambio de simples baratijas. Una especie de mixtura entre piratas, marinos y tenderos, de tez oscura, ornados con pañuelo de colores en la cabeza, larga barba y aros dorados en nariz y orejas.

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Y, en realidad, esta imagen popular no deja de ser otra cosa que una pálida, vacía y, en muchos casos, tendenciosa visión de la realidad. La antigüedad nos ha dejado una imagen distorsionada del mundo fenicio, y lo mismo podemos decir de púnicos y cartagineses. No están exentos de culpa, en este sentido, griegos y sobretodo romanos, quienes en su conflicto eterno con estos pueblos semitas nos legaron tan solos la perspectiva del vencedor, a la vez que procuraron, especialmente los segundos, que su memoria dependiera lo menos posible de fuentes directas.

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Afortunadamente, en nuestros tiempos estamos asistiendo a un importante renacer del mundo fenicio, esencialmente como consecuencia de las aportaciones realizadas por la arqueología. De las piedras, de los fragmentos cerámicos, de los pecios, está emergiendo una nueva perspectiva de estas comunidades, que poco o nada tiene que ver con las visiones tradicionales. Los fenicios se nos presentan, así, como unas gentes extraordinariamente dinámicas, activas, que, ciertamente, recorrieron el Mediterráneo a la búsqueda de bienes y materias primeras. Pero también como pueblos que colonizaron múltiples territorios, en donde entraron en contacto (habitualmente pacífico) con una multiplicidad de culturas muy diferentes entre sí. Y constatamos como está relación no tan solo fue fructífera desde una perspectiva comercial, sino que lo fue también, y de manera abundante, en términos culturales. Al punto que, tanto en el Mediterráneo central como en el occidental, en los diversos territorios donde se instalaron, a menudo los arqueólogos definen un período llamado “orientalizante”, como muestra de la fuerte impronta que dejaron entre las comunidades indígenas.

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Los fenicios, pues, aparecen por todas partes cuando alguien indaga tan solo un poco en el pasado del Mediterráneo. Y su importancia para entender el funcionamiento de ese mundo, en su globalidad, se hace más y más grande a medida que las investigaciones progresan, hasta el punto de resultar imposible no tenerlos presentes de manera más que significativa en cualquier estudio sobre la antigüedad. Vale la pena, por lo tanto, detenerse a conocerlos en profundidad, y captar así hasta qué punto la historia antigua (y, por extensión, la nuestra) es deudora de la actividad de estos pueblos. Algo que hacemos y de lo que disfrutamos en la asignatura del Máster del Mediterráneo Antiguo (UOC / UAB / UAH) El factor fenicio en el Mediterráneo antiguo.

Tres links que aportan mucha y buena información sobre el tema:

 

David Garcia i Rubert, profesor responsable de la asignatura

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Autor / Autora
Máster universitario online la Mediterránea antigua.
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