El Centro CIL II. Entrevista a los profesores Antonio Alvar y Helena Gimeno.
23 de abril de 2024

Antonio Alvar Ezquerra es catedrático de Filología Latina de la Universidad de Alcalá (UAH). De su extensa vida académica podemos destacar la presidencia de la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC), la dirección de Liceus, portal de Humanidades o la coordinación del Centro CIL II. En la actualidad es presidente del Patronato de la Fundación Pastor de Estudios Clásicos. Cuenta con más de 250 publicaciones de su especialidad y en 1992 obtuvo el Premio Nacional de Traducción por el Ministerio de Cultura.

Helena Gimeno Pascual es la directora del Centro CIL II y desde ahí coordina la documentación de las inscripciones de Hispania, trabajando en la redacción de partes del CIL de varias zonas de la península. Sus más de 200 publicaciones y el millar de citas públicas dan una idea de su prolífica y relevante actividad investigadora.
– ¿Qué es el CIL?
Antonio Alvar:
Es el Corpus Inscriptionum Latinarum. El único proyecto de edición de inscripciones latinas del mundo romano que sigue vivo después de 175 años. En él se pretende recoger todas las inscripciones latinas existentes o conocidas desde el inicio de la escritura en Roma hasta el fin de la Antigüedad. Naturalmente, la envergadura del proyecto exigió que la obra constase de numerosos volúmenes.
– ¿…y el centro CIL II?
Antonio Alvar:
Es el Centro en el que se coordina la documentación y se lleva a cabo la edición de determinadas partes de la nueva edición del volumen del CIL correspondiente a Hispania: las Inscriptiones Hispaniae Latinae. Dentro de la numeración de los volúmenes que integran el CIL, las inscripciones de Hispania aparecen en el volumen II (denominado usualmente como CIL II).
– ¿Cómo se organizan? ¿Quién trabaja en el centro CIL II?
Antonio Alvar:
El Centro CIL II de la UAH nació en 1998 como fruto de un acuerdo de colaboración entre el Instituto Arqueológico Alemán (DAI) (https://www.dainst.org/dai-standorte/kage/wer-wir-sind/organisation/) y la UAH (https://www.uah.es/).
Organigrama:
Coordinadores
– Un profesor de la UAH.
– Uno de los dos Directores de la Kommission für Alte Geschichte del Instituto Arqueológico Alemán, con sede en Múnich.
As,
Co-Directores:
– Un investigador doctor elegido por la UAH.
– Un investigador doctor elegido por la Kommission für Alte Geschichte del Instituto Arqueológico Alemán.
– ¿Qué apoyo reciben de Alemania?
Antonio Alvar:
No es apoyo sino participación ya que es un centro mixto. La colaboración hasta este momento ha sido siempre muy cordial y fluida.
– ¿Por qué Alcalá?
Antonio Alvar:
La elección de Alcalá va unida al devenir de los trabajos de documentación de la nueva edición de CIL II. Después de 5 años en la década de los 80 del s. XX en la sección de Madrid del Instituto Arqueológico Alemán, la coordinación documental del proyecto y de los fascículos entonces en marcha volvió a Múnich. Pero debido al incremento de publicaciones, a la catalogación de manuscritos epigráficos -que ha puesto al servicio de la comunidad científica fuentes que en la edición del s. XIX no se tuvieron en cuenta- y al ingente descubrimiento de nuevos hallazgos, se sintió la necesidad de que la coordinación volviera a España. La Universidad de Alcalá se comprometió ofreciendo condiciones óptimas para albergar el proyecto que, sin duda, reviven el antiguo prestigio en investigación epigráfica que otrora alcanzó esta institución educativa gracias a Cisneros, pero sobre todo a Ambrosio de Morales.
– ¿Qué patrimonio epigráfico destaca en la ciudad?
Antonio Alvar:
De las más de 250 inscripciones que tenemos registradas en Complutum y su territorio, incluyendo instrumenta domestica (objetos de la vida cotidiana), llaman la atención en la ciudad -que contiene las tipologías propias de un oppidum– el gran conjunto de grafitos que demuestran la práctica común del latín en la sociedad complutense. Además, como sucede en otros muchos lugares, es frecuente descubrir cómo los materiales en los que había grabadas inscripciones latinas han sido reutilizados en la construcción de diferentes monumentos (catedral, muralla, palacio episcopal, etc.).
– Hemos repasado el pasado y presente del CIL y el Centro CIL II en Alcalá, ¿qué se espera del futuro más inmediato?
Antonio Alvar:
El Centro además de mantener su función en la documentación, asesoramiento y redacción de la nueva edición de CIL II debe continuar como centro de excelencia investigadora asociada al grupo de investigación Inscribo CIL II de la UAH y en colaboración con Historia Antigua y Filología fomentar la formación de especialistas y la innovación docente tanto de la UAH como de otras Universidades a través de prácticas regladas de alumnos de Grado y Máster.
– Sabemos que la edición del CIL todavía respeta la lengua original en la que se publicó, el latín ¿Cree que supone una barrera a la difusión de la información a más personas?
Antonio Alvar:
La epigrafía latina no se puede utilizar sin el conocimiento del latín. Por tanto, quienes manejan estas fuentes deben ser capaces de entender un latín que está concebido para ser entendido sin ser un experto filólogo. En otro caso, ¿qué lengua deberíamos elegir para la publicación de las inscripciones de Hispania? ¿El español, el portugués, el vasco, el gallego, el catalán? ¿O deberíamos preferir el inglés, una lengua que está mucho más lejos del latín?

-Por último, ¿qué le recomendaría a un alumno que acaba de entrar en Historia o Filología y que se muestra interesado por la Epigrafía?
Antonio Alvar:
Que aprenda latín y arqueología y, si es posible, paleografía, pues cada vez somos más conscientes del importantísimo legado epigráfico que se contiene hasta el siglo XIX en documentos manuscritos.
***
-Podría explicar de qué campos se compone una de las fichas epigráficas publicadas en el CIL? ¿En relación con ello, cuáles han sido las novedades metodológicas asumidas en la etapa más reciente?
Helena Gimeno:
1. La identificación de la pieza a través de su matrícula (número de CIL)
2. Descripción del soporte
3. Trayectoria de la pieza y lugar de conservación actual. Fecha de la autopsia y autor de la imagen.
4. Transcripción del texto
5. Aparato bibliográfico
6. Aparato crítico
7. Comentario si procede
8. Cronología.
9. Firma del responsable de la scheda. La scheda es el documento manuscrito a partir del cual se prepara la edición de cada epígrafe; normalmente, en las schedae se incluye mucha más información de la que pasa después a la edición impresa; por lo que es muy interesante poder acceder a todos esos datos para comprender mejor el proceso de redacción de lo que finalmente se ve impreso.
Las novedades metodológicas más importantes respecto a la edición prístina son la descripción detallada del soporte y la introducción de la imagen. En la actualidad se atiende, por supuesto, al texto y a todas sus implicaciones filológicas y lingüísticas, pero también se da la importancia que merece al monumento arqueológico en sí mismo y a su contexto, aspectos estos que en el siglo XIX no importaban tanto. Hoy los consideramos imprescindibles para poder valorar mejor toda la información que se puede extraer de cada epígrafe.
– Ahora que está tan de moda la cuantificación del impacto, y a sabiendas de que resulta imposible controlar las miles de referencias a las fichas del CIL, a su parecer, ¿cuál considera que es la clave del éxito del CIL entre sus consumidores científicos?
Helena Gimeno:
El CIL ofrece la edición óptima del texto avalada por el autor del mismo y por la comisión de editores que la validan y contiene toda la información fundamental dispersa en una sola entrada. No existe ninguna otra publicación de los epígrafes latinos tan completa, ordenada, coherente y sistematizada.
– De los muchos usuarios de los datos publicados en el CIL hay una comunidad digital cada vez más notoria entre las que destaca el alumnado del máster universitario del Mediterráneo Antiguo que oferta la UOC, la UAB y la UAH. Para ellos -y otros ¿qué novedades son accesibles para su consulta?
Helena Gimeno:
ahora mismo estamos en proceso de reestructuración de los instrumentos disponibles para el acceso en Internet de las bases de datos que son tanto bases documentales como bases de datos que permitirán que el alumno pueda consultarlas on line y que los alumnos de Grado y Master participen activamente en su actualización a través de las prácticas. No obstante, a modo de ejemplo, se pueden consultar en abierto bases de datos tan nutridas e interesantes como CILAE (https://cil2digital.web.uah.es/) o Ad optime titulos edendum (https://logos.web.uah.es/).

– ¿Cuáles son los motivos por los que las bases de datos del Centro CIL II están en castellano?
Helena Gimeno:
Pertenecen a una Universidad española cuya lengua es usada por aproximadamente 595 millones de hablantes, lo que la convierte en el cuarto idioma más utilizado del mundo. El objetivo es ir pasando esa información al latín para su inclusión en próximas ediciones del CIL II.
-Para finalizar, ¿recuerda qué texto epigráfico de los publicados en el centro CIL II ha sido reinterpretado más veces, ocasionando varias ediciones por tener alguna palabra missing o controvertida?
Helena Gimeno:
Hay muchos. Por mencionar un ejemplo, las inscripciones del santuario de Panoias en una de las cuales Géza Alföldy había leído Dis Severis y tras la aplicación de la técnica del Modelo Residual Morfológico (MRM) del investigador portugués Hugo Pires, Maria Joao Correia Santos ha rectificado la lectura: no hay dioses Severos. Es una dedicación a Isis y Serapis
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Blog del Máster del Mediterraneo Antiguo.
Alcalá de Henares, 29 de febrero de 2024.