Xènia Garcia: «Mi objetivo principal es aportar una mirada práctica y holística sobre la educación inclusiva»
20 enero, 2025Xènia Garcia se ha incorporado recientemente como nueva profesora a los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Esta experta en el ámbito de la educación inclusiva y las dificultades del aprendizaje nos explica en esta entrevista cómo ha empezado el curso, cuál ha sido su investigación más destacada en su área de especialización y los objetivos que se plantea en esta nueva etapa profesional.
¿Cómo ha empezado el curso en la UOC? ¿Qué sensaciones tienes?
La UOC es una universidad muy diferente de las presenciales, y eso para mí es una ventaja. La flexibilidad que ofrece facilita llegar a un público muy diverso, lo que favorece la inclusión y fomenta una perspectiva más abierta e internacional. Esto es posible gracias a la tecnología, que hace que la comunicación sea más accesible y eficiente, a la vez que fomenta un entorno de trabajo menos jerárquico y más colaborativo.
Otro aspecto que me ha sorprendido gratamente es la apuesta decidida por la innovación y la transferencia de conocimiento. Cuando llegas tienes que adaptarte a un sistema muy bien estructurado, con formaciones específicas sobre ciberseguridad y herramientas digitales que te permiten desarrollarte tanto profesional como colectivamente.
¿Qué asignaturas impartes actualmente?
Actualmente imparto asignaturas relacionadas con la educación inclusiva. En concreto, en el máster universitario de Dificultades del Aprendizaje y Trastornos del Lenguaje doy la asignatura Procesos afectivos, motivacionales y sociales del aprendizaje. En el grado de Educación Primaria, coordino la educación inclusiva dentro del trabajo final de grado (TFG) y participo en dos asignaturas más: Tecnologías digitales para la inclusión educativa, una asignatura de nueva creación, y Diversidad funcional en la escuela.
¿Tu investigación también se centra en la educación inclusiva, verdad?
Sí, mi investigación ha estado muy vinculada a la educación inclusiva. He tenido la suerte de poder colaborar en proyectos nacionales y europeos, aunque destacaría uno internacional en el que trabajamos con universidades europeas y chinas. El objetivo era detectar limitaciones de formación del profesorado en materia de inclusión educativa y proponer modelos formativos de calidad. Me ha permitido identificar buenas prácticas aquí, en Cataluña, y aplicarlas a formaciones más prácticas.
En mi tesis doctoral analicé las percepciones del futuro profesorado sobre su formación en materia de educación inclusiva, en cuatro universidades públicas catalanas. Diseñé un nuevo marco de competencias sobre educación inclusiva que debería tener el futuro profesorado una vez acabados sus estudios de grado de Educación Primaria. Ese nuevo marco competencial me sirvió para evaluar, posteriormente, en qué competencias tienen los estudiantes del grado de Educación Primaria la percepción de que se desarrollan mejor en la formación teórica universitaria y en cuáles en los centros de prácticas. Este enfoque me permitió proponer una formación más completa y holística que conectara teoría y práctica.
Los niños forman parte de toda la sociedad y su inclusión depende de la coordinación global entre sistemas
¿Cuáles son tus objetivos en esta nueva etapa en la UOC?
Mi principal objetivo es aportar una mirada práctica y holística sobre la educación inclusiva. Además de la investigación, tengo experiencia directa en las aulas como psicopedagoga y como pedagoga terapéutica, lo que me permite entender las barreras estructurales del sistema educativo y proponer soluciones realistas.
También he trabajado en entornos culturales y deportivos desarrollando proyectos inclusivos y adaptaciones para garantizar la accesibilidad. Esta experiencia me ha dado una visión sistémica de la inclusión, que no puede limitarse solo al ámbito escolar. Los niños forman parte de toda la sociedad y su inclusión depende de la coordinación global entre sistemas.
¿Cómo ha sido tu trayectoria académica y profesional hasta ahora?
Empecé estudiando Magisterio y, más tarde, me licencié en Psicopedagogía. Al principio trabajé como maestra y formadora de ciclos formativos de grado superior.
Posteriormente cursé un máster en Investigación Educativa y el doctorado, en el que me centré en la educación inclusiva. Durante ese tiempo me dediqué a la investigación universitaria y participé en proyectos de ámbito nacional e internacional.
Después de este periodo tuve que volver a la práctica educativa y, poco a poco, me especialicé en la realización de intervenciones psicopedagógicas en diferentes entornos y como pedagoga terapéutica en las escuelas públicas. Durante todo este tiempo siempre he estado en contacto con la investigación, muy enfocada hacia la mejora de la práctica y la calidad educativa.
¿Cómo es tu día a día como docente e investigadora?
Mi día empieza muy temprano, ya que la disciplina es clave para organizarme. Dedico tiempo a tareas de docencia, como la preparación de materiales y la corrección de las aulas, pero también a la investigación, las publicaciones y la gestión de proyectos.
Los días a distancia me permiten focalizarme en estas tareas, mientras que los días presenciales están más orientados a las reuniones y el trabajo colaborativo con los equipos.
La educación es una de las profesiones más bonitas que existen, pero también es muy exigente
¿Qué consejos darías a los estudiantes que empiezan en este ámbito?
Les recomendaría que se planteen entrar en esta profesión solo si realmente sienten que les gusta y quieren aportar algo a la sociedad. No es un trabajo que realizar por inercia, por comodidad o simplemente porque tiene salidas profesionales. Requiere una motivación profunda, un impulso interno, aquella voz interna que te dice: «Aquí es donde quiero estar».
Para mí esta es una de las profesiones más bonitas que existen, pero también es muy exigente. Requiere dedicación, paciencia y una gran vocación para mantener viva la ilusión y las ganas de trabajar cada día. Así que, si esa vocación no existe y la profesión se elige por otros motivos más superficiales, el resultado puede ser insatisfactorio tanto a nivel personal como para el sistema educativo en conjunto. La educación es una labor de gran responsabilidad, ya que tiene un impacto directo en las nuevas generaciones y en la sociedad futura. Por eso solo quienes que se sienten realmente llamados a educar, inspirar y ayudar a crecer tendrían que considerar este camino.