Dra. Courtenay Norbury: “La intervención temprana es clave, pero el apoyo a largo plazo es crucial para el desarrollo del lenguaje”

14 noviembre, 2024
Dra. Courtenay Norbury - Experta en trastornos del desarrollo del lenguaje Dra. Courtenay Norbury, catedrática en Trastornos del Desarrollo del Lenguaje y la Comuncicación en la University College London

La logopeda explora las habilidades lingüísticas como base de la conexión social y los avances de la IA en este campo

Una amistad escolar con un niño autista y pianista superdotado marcó la carrera de la Dra. Courtenay Norbury, prestigiosa investigadora del University College London (UCL), que ha dedicado su carrera a avanzar en el conocimiento de los trastornos del desarrollo del lenguaje (TDL) y del espectro autista. El 30 de noviembre compartirá sus conocimientos en la VIII Jornada sobre Dificultades de Aprendizaje y Trastornos del Lenguaje organizada por el máster de Dificultades del Aprendizaje y Trastornos del Lenguaje de la UOC, donde hablará de la urgente necesidad de una intervención temprana y de sistemas de apoyo integrales. Con una amplia experiencia que incluye la dirección del proyecto SCALES (The Surrey Communication and Language in Education Study), la Dra. Norbury subraya la importancia del desarrollo del lenguaje como piedra angular tanto del rendimiento académico como de la inclusión social. Sus contribuciones al campo han sido reconocidas con una beca del Royal College of Speech and Language Therapists en 2017.

En esta entrevista, explora estrategias efectivas para apoyar a los niños con TDL, destacando cómo las escuelas y las comunidades pueden colaborar para ayudar a estos niños a construir conexiones duraderas y alcanzar su máximo potencial.

¿Qué le motivó a especializarse en autismo y desarrollo del lenguaje, y qué es lo que encuentra más gratificante en este campo?

Siempre me ha interesado el lenguaje y cómo aprendemos a utilizarlo para comunicarnos. Fui a un instituto que tenía una unidad especial in situ, y formé parte de un programa en el que los alumnos de mi instituto iban a la unidad a leer o a comer con los alumnos de allí. Me hice muy amiga de un alumno autista que apenas hablaba, pero que era un pianista superdotado. Gracias a esa experiencia, conocí a logopedas que trabajaban en la unidad, y recuerdo que pensé en lo estupendo que sería tener un trabajo que pudiera marcar una gran diferencia en la vida de las personas y que, al mismo tiempo, fuera divertido.

Ser investigadora en este campo es increíblemente gratificante porque todavía hay mucho que aprender y mucho que hacer: nunca es aburrido. Lo mejor es trabajar con jóvenes y adultos que tienen trastornos del lenguaje. He aprendido mucho de mis interacciones con ellos, y es realmente emocionante cuando nuestra investigación les repercute. Ha sido un privilegio ayudar a concienciar sobre los trastornos del lenguaje y ayudar a la gente a comprender no solo los retos a los que se enfrentan las personas con trastornos del lenguaje, sino también su capacidad de recuperación y su talento.

Por desgracia, los trastornos del lenguaje suelen pasar inadvertidos en las aulas.

¿Podría compartir algunos de los retos más importantes a los que se enfrentan los niños con TDL en la vida diaria, tanto social como académicamente?

El lenguaje forma parte de casi todo lo que hacemos: nos permite expresar nuestros pensamientos y sentimientos y conectar con los demás. También es la base del aprendizaje y la lectura. Estos niños lo pasan realmente mal. Les resulta más difícil hacer amigos y mantenerlos porque no pueden seguir el ritmo de las conversaciones o las reglas de un juego. A menudo puede haber malentendidos; por ejemplo, los niños con trastornos del lenguaje pueden no entender un chiste y sentir que la gente se ríe de ellos.

En la escuela, a menudo no entienden el contenido de las clases y tienen muchas dificultades para leer y escribir. Es especialmente difícil porque las palabras suelen tener significados distintos en contextos diferentes. Por ejemplo, un “invernadero” tiene muy poco que ver con el “efecto invernadero” en ciencias, y esto puede resultar confuso. Prestar atención a las instrucciones y recordarlas también puede ser difícil, lo que suele causar problemas a los menores con TDL.

Por desgracia, los trastornos del lenguaje suelen pasar inadvertidos en las aulas. Los profesores pueden confundir estas dificultades con ensoñación o mal comportamiento. A veces se etiqueta a los niños como si tuvieran dislexia o dificultades de comportamiento o en su salud mental, cuando, en realidad, hay un problema de lenguaje subyacente.

El trabajo conjunto entre logopedas y personal escolar es muy importante

Según su experiencia, ¿cómo afectan los trastornos del desarrollo del lenguaje a la dinámica familiar y qué sistemas de apoyo ha visto que funcionan mejor?

Esta es una gran pregunta y me temo que no hay tanta investigación sobre la dinámica familiar como nos gustaría. Depende mucho de las familias. Sabemos que los trastornos del lenguaje tienen una influencia genética, por lo que a veces los padres y los hermanos también pueden tener problemas de lenguaje y alfabetización. Además, los trastornos del lenguaje son más frecuentes en zonas con carencias socioeconómicas, y en estos casos las familias pueden tener muchos problemas y menos recursos para atender las necesidades lingüísticas. He conocido a muchas familias en las que los padres han tenido que luchar mucho para conseguir el apoyo adecuado en el momento oportuno, y muchos expresan su frustración por la falta de comprensión y concienciación por parte de otros profesionales (médicos, profesores, psicólogos clínicos) sobre los trastornos del lenguaje y cómo ayudar.

No disponemos de muchos datos sobre los sistemas de apoyo óptimos. Pero, según parece, el apoyo temprano de los logopedas puede ayudar mucho a los padres con estrategias para mejorar la comunicación (y el comportamiento). El trabajo conjunto entre logopedas y personal escolar también es muy importante. Creo que queda mucho por hacer para apoyar a los padres a defender las necesidades de sus hijos en otros contextos, por ejemplo, uniéndose a clubes u otras actividades que son importantes para el desarrollo de habilidades, confianza y amistades.

Por último, el apoyo suele centrarse en los niños muy pequeños, pero cada vez oímos más preocupaciones de las familias sobre la gestión de los trastornos del lenguaje en los adolescentes y en la transición a la independencia. Se trata de un campo de investigación realmente inexplorado, pero absolutamente crítico para el bienestar familiar.

¿Qué papel desempeña la intervención temprana en el desarrollo del lenguaje y qué estrategias cree que son las más prometedoras?

La intervención temprana es fundamental para ayudar a los padres a desarrollar estrategias óptimas de apoyo al lenguaje y una comunicación satisfactoria. Por ejemplo, cuando los niños no hablan, nuestro instinto natural es hacerles preguntas. Sin embargo, la mejor estrategia es proporcionar más ejemplos de lenguaje, describiendo lo que el niño ve, hace o tal vez piensa.

También puede ayudar mucho a los padres reconocer señales comunicativas más sutiles, como señalar, mirar algo o hacer un movimiento general que los cuidadores pueden utilizar para proporcionar más información lingüística.

Un verdadero reto para este campo es que el problema fundamental de los trastornos del lenguaje parece residir en que las sutiles diferencias en el desarrollo cerebral dificultan que los niños aprendan el lenguaje a partir de la cantidad típica de información. Así pues, cualquier intervención tiene por objeto proporcionar más ejemplos lingüísticos (hablar más), o estructurar esa información de manera que sea más fácil de aprender (explicar las reglas gramaticales, o utilizar símbolos visuales o gestos para reforzar lo que se dice).

Sin embargo, esto significa que es mucho más difícil “curar” las dificultades lingüísticas. Aunque la intervención temprana es importante, es casi seguro que más adelante se necesitará apoyo. Además, el lenguaje que necesitamos es cada vez más complejo y abstracto, por lo que también sería beneficioso planificar sesiones de intervención de refuerzo y apoyo a largo plazo en la escuela y en la transición al trabajo.

Los avances tecnológicos, en particular la IA, abrirán muchas nuevas oportunidades de intervención y estrategias prácticas cotidianas

¿Qué descubrimientos o tendencias recientes en su campo le entusiasman más, sobre todo en relación con el autismo y los trastornos del lenguaje?

Creo que los avances tecnológicos, en particular la IA, abrirán muchas nuevas oportunidades de intervención y estrategias prácticas cotidianas. Apenas estamos empezando a pensar en cómo podríamos aprovechar estas tecnologías, pero es realmente emocionante.

También me entusiasma que otras disciplinas empiecen a tomar nota de los trastornos del lenguaje. Por ejemplo, hace tiempo que sabemos que los jóvenes con trastornos del lenguaje corren un mayor riesgo de sufrir ansiedad, pero a menudo se les excluye de las clínicas de salud mental y de los ensayos clínicos sobre intervenciones en este campo. Hace poco organizamos una reunión con grupos de salud mental y recibimos financiación para empezar a estudiar cómo hacer que las intervenciones de salud mental sean más accesibles para las personas con trastornos del lenguaje. Es un paso adelante muy positivo, ¡aunque aún queda mucho por hacer!

¿Hay algún avance reciente en la investigación de los trastornos del lenguaje que pueda cambiar la forma en que la sociedad aborda estos retos?

No tanto en la investigación de los trastornos del lenguaje. Cada vez se publican más informes de adultos y jóvenes que comparten sus experiencias de padecer trastornos del lenguaje, lo cual puede ser muy enriquecedor. Recientemente se han realizado algunos ensayos bien dirigidos sobre, por ejemplo, programas de formación para la enseñanza. Aunque parece que se puede aumentar el conocimiento y la concienciación sobre los trastornos del lenguaje, es mucho más difícil cambiar la práctica.

También se están llevando a cabo algunos trabajos interesantes en poblaciones muy vulnerables. Por ejemplo, muchos jóvenes del sistema de justicia de menores tienen dificultades lingüísticas y de alfabetización, y cada vez se trabaja más sobre cómo identificarlas y cómo los profesionales que trabajan en ese sistema pueden cambiar la práctica para garantizar que estos jóvenes no se vean aún más desfavorecidos por el sistema.

 

No te pierdas la ponencia “Es hora de pensar de manera diferente en la intervención del lenguaje” de la Dra. Courtenay Norbury en la VIII Jornada sobre Dificultades del Aprendizaje y Trastornos del Lenguaje el próximo 30 de noviembre en la UOC. Consulta todo el programa e inscríbete aquí.

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