El envejecimiento laboral como oportunidad: claves para una gestión saludable y productiva

26/11/2024
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El mundo laboral está experimentando un cambio demográfico significativo, con una población trabajadora cada vez más envejecida. Esta transformación plantea retos importantes para las empresas, pero también ofrece una oportunidad única para aprovechar la experiencia y el conocimiento acumulado de estos trabajadores. En este contexto, la VIII Jornada PRL y Empresa, organizada recientemente por el Máster Universitario de Prevención de Riesgos Laborales de la Universitat Oberta de Catalunya, se convirtió en un marco de referencia clave para analizar cómo abordar el impacto del prolongamiento de la vida laboral como factor de riesgo y plantear soluciones efectivas.

En este artículo abordamos los nuevos retos que plantea el envejecimiento de la población trabajadora y exploramos cómo gestionar las oportunidades que surgen de esta realidad con los ponentes de dicha Jornada:

Envejecer en el trabajo: un desafío y una oportunidad para empresas y sociedad

El fenómeno del «baby boom» ha dado lugar a una población trabajadora cada vez más envejecida, con un aumento significativo en las tasas de dependencia y una disminución del relevo generacional. Marta Zimmermann Verdejo, directora de Investigación e Información del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, subraya que “el envejecimiento no puede considerarse un riesgo en sí, aunque sí un determinante de bienestar y salud”. Zimmermann enfatiza la importancia de que tanto la sociedad como el mundo laboral reconozcan esta realidad y tomen medidas urgentes para afrontarla.

“El envejecimiento de las cohortes del ‘baby boom’, la falta de reemplazo generacional y las tasas de dependencia, que antes solo preocupaban a los demógrafos y expertos en seguridad social, ahora también son claves para sostener la productividad y competitividad de las empresas”, explica. Esto implica implementar políticas que garanticen tanto la productividad como el bienestar de una fuerza laboral cada vez más veterana.

Además, Zimmermann resalta el valor de crear un entorno organizacional que reconozca y potencie las habilidades de los trabajadores mayores, especialmente en áreas donde la experiencia y el juicio se convierten en activos críticos para la toma de decisiones. Por ejemplo, propone que las empresas adopten políticas que integren la formación continua y la actualización de competencias, asegurando que los empleados mayores puedan adaptarse a nuevas tecnologías y métodos de trabajo. De esta manera, no solo se contribuye al bienestar y la productividad del trabajador, sino que se enriquece el capital intelectual de la organización a través de la retención del conocimiento acumulado.

Zimmermann recomienda también elementos que debe adoptar la Prevención de Riesgos Laborales (PRL) para facilitar la prolongación de la vida laboral, como la identificación y evaluación de riesgos, la adaptación tecnológica del entorno de trabajo, la formación y transferencia de conocimientos, medidas organizativas para implementar rotación de tareas, ajustes de horarios y descansos, y fomentar desde etapas tempranas un “envejecimiento activo”, al promover hábitos saludables que favorezcan la capacidad y el bienestar de los trabajadores mayores en el futuro.

Las empresas y los organismos públicos deben eliminar las barreras y promover una percepción positiva de los trabajadores mayores con hincapié en su experiencia y cualificaciones, implementar incentivos para que las empresas contraten y retengan a empleados mayores, y sensibilizar sobre los beneficios de una fuerza laboral diversa en edad. En este sentido, la campaña europea “Trabajos saludables en cada edad” (2016-17) y su guía electrónica es un ejemplo.

Adaptaciones y estrategias de prevención

Los entornos laborales deben transformarse para responder a las necesidades de la población trabajadora en proceso de envejecimiento. La Dra. Mercedes Sanchís Almenara, directora de Innovación del Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), aborda la pérdida de capacidades en los trabajadores mayores y presenta estrategias para adaptar los entornos laborales, promoviendo una prolongación saludable de la vida laboral. Sanchís subraya la importancia de diseñar puestos de trabajo adaptados a las características físicas de los trabajadores y trabajadoras mayores, lo que facilita el mantenimiento de su productividad y bienestar. “La gestión del envejecimiento de la población trabajadora debe considerar la promoción de la salud, la adaptación de puestos de trabajo y la formación continua para asegurar la evolución de los trabajadores dentro de las organizaciones”, explica. Además, resalta la necesidad de realizar ajustes específicos en caso de discapacidades sobrevenidas.

Sanchís recalca también la importancia del compromiso por parte de la alta dirección para la puesta en marcha de políticas de bienestar laboral en todos en las organizaciones. Esto requiere un plan de acción sólido respaldado por recursos suficientes para su implementación efectiva, con el objetivo de crear un entorno de trabajo inclusivo que responda a las necesidades de una fuerza laboral en proceso de envejecimiento.

Para asegurar la productividad y el bienestar de las personas trabajadoras mayores, las empresas deben implementar programas que incluyan no solo la adaptación física de los puestos de trabajo, sino también el fomento de la motivación, la confianza y la participación de estos empleados. Aprovechar la experiencia y el conocimiento acumulado de la población trabajadora mayor permite mantener la eficiencia organizacional.

Una estrategia clave en la prevención es el diseño adecuado de los espacios laborales, teniendo en cuenta características físicas específicas y realizando evaluaciones regulares para ajustar las tareas según las capacidades individuales. Este enfoque permite identificar las tareas seguras para cada persona y realizar adaptaciones que eviten riesgos para su salud. Ejemplos internacionales, como el Índice de Capacidad Laboral (WAI) de Finlandia, muestran cómo evaluar los factores que afectan a la capacidad laboral y desarrollar planes de acción que incluyan salud, formación y readaptación laboral tras problemas de salud. Además, la European Network for Workplace Health Promotion (ENWHP) ofrece estrategias y herramientas para prolongar la vida laboral, incluyendo análisis de la estructura de edad en las organizaciones y planes de acción relacionados con la salud, la formación, el diseño de puestos y la reincorporación tras problemas de salud.

Ejemplos de éxito: el caso de la UOC

Un buen ejemplo de estas adaptaciones es la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Noelia Muñoz Álvarez, directora del Servicio de Prevención y Salud Integral de la UOC, que comparte la experiencia de la universidad en la gestión de una población activa de edad avanzada. En un entorno de trabajo remoto y sedentario, Muñoz destaca la importancia de promover hábitos de vida saludables y la salud mental de los empleados. Además, resaltó el papel de la UOC en la transferencia de conocimiento, organizando jornadas y eventos que visibilicen la importancia de gestionar el envejecimiento en el ámbito laboral.

La prolongación de la vida laboral, vista como un activo en lugar de un riesgo, ofrece una oportunidad para aprovechar la experiencia y el compromiso de los trabajadores mayores. Para lograr esto, es esencial implementar políticas de adaptación, promoción de la salud y formación continua. La colaboración entre empresas, organismos públicos y el sector académico será clave para afrontar los desafíos demográficos y construir un entorno laboral inclusivo y saludable ante la realidad ineludible de una creciente proporción de trabajadores mayores.

Hacia un entorno laboral inclusivo

Por su parte, Rubén Rodríguez Elizalde, director del Máster en Prevención de Riesgos Laborales de la UOC, remarca la importancia de la formación en PRL para preparar a los profesionales en la gestión de los riesgos asociados al envejecimiento. “Las empresas están obligadas a garantizar una protección eficaz de la seguridad y de la salud de los trabajadores, y deben hacer extensiva esta garantía al envejecimiento de sus empleados, como piedra angular de su salud laboral presente y futura”, afirma Rodríguez, quien aboga por una mayor concienciación sobre el envejecimiento saludable y sus beneficios tanto para los empleados como para las organizaciones.

Además, Rodríguez destaca la necesidad de un enfoque preventivo integral que contemple tanto la salud física como la mental de los trabajadores mayores. Señala que la formación en PRL debe capacitar a los futuros profesionales no solo en la gestión de los riesgos físicos del envejecimiento, sino también en la creación de un entorno inclusivo que valore la experiencia y el conocimiento de los empleados de mayor edad. “Un trabajador de cierta edad, sobre todo por su experiencia, es un activo de gran valor que no podemos desaprovechar: ni nosotros (la sociedad), ni las empresas”, afirma.

Rodríguez también señala la importancia de fomentar prácticas de vida saludables, como la actividad física regular y una alimentación equilibrada, para mantener la capacidad funcional y la motivación de los empleados mayores. Asimismo, recuerda el derecho de los trabajadores a revisiones periódicas de salud, que permiten adaptar los puestos de trabajo a sus necesidades y garantizar su bienestar a lo largo del tiempo. Este enfoque, señala Rodríguez, beneficia a los empleados y refuerza la productividad y resiliencia de las organizaciones, lo que transforma el envejecimiento en un recurso estratégico.

Finalmente, Rodríguez menciona que una de las barreras en la gestión del envejecimiento laboral es la persistencia de estereotipos culturales que asocian la edad avanzada con una disminución de capacidades. Sin embargo, muchas de estas creencias carecen de base científica y pueden llevar a decisiones ineficaces en la gestión de recursos humanos. En su opinión, la edad aporta un importante bagaje de experiencia, lo cual convierte a estos empleados en activos valiosos capaces de suplir ciertas limitaciones físicas con habilidades adquiridas a lo largo de su carrera. Por ello, subraya la necesidad de proporcionar a las empresas información veraz sobre los procesos de envejecimiento para eliminar prejuicios y promover decisiones más justas y efectivas.

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