Carmen Lucy Espinosa: «El turismo debe estar orientado a posicionar los destinos y a contribuir a la puesta en valor de los territorios y sus tradiciones y expresiones culturales»
09/03/2022Entrevista a Carmen Lucy Espinosa Díaz, estudiante colombiana del Máster de Turismo Sostenible y TIC de la UOC y candidata al posgrado internacional de Patrimonio y Turismo de la UNESCO.
Carmen Lucy Espinosa es licenciada en Música por el Conservatorio del Tolima, especialista en Gerencia y Gestión Cultural por la Universidad del Rosario y máster en Gestión Cultural, Instituciones y Empresas Culturales por la Universidad de Barcelona. Actualmente, es la gerente de la Regional Norte para la Fundación Nacional Batuta.
«Soy gestora cultural y turística de pasión y profesión. Llevo más de dieciséis años contribuyendo a mi país en las regiones Andina y Caribe, sirviendo a las comunidades a través de distintos proyectos de promoción de destinos culturales, tales como Ibagué, capital musical de Colombia; la ruta de la paz; Bolívar, más por descubrir, o la ruta de la cumbia y las músicas del Caribe. También he trabajado desde la institucionalidad, liderando la política pública en materia de cultura y turismo para el Departamento de Bolívar, con importantes resultados en los Montes de María y Santa Cruz de Mompox, municipios colombianos que apostaron por el turismo, y específicamente por el turismo cultural. Estos años, he tenido la suerte de dedicarme a lo que amo y conectarme con las comunidades con el fin de crear, progresar y generar desarrollo desde la cultura y el turismo».
- ¿A qué se hace referencia cuando hablamos de turismo sostenible?
No podemos hablar de turismo sostenible o práctica de turismo responsable si las comunidades no son protagonistas de ello. No son un elemento de exhibición, sino el eje central y la razón de ser de esta actividad económica. Las comunidades son la esencia reflejada en las personas, las tradiciones ancestrales y culturales de cada pueblo.
El turismo sostenible tiene que ser una práctica responsable y un estilo de vida. No podemos hablar de un destino turístico sostenible si no hacemos que el destino sea amable y acogedor para los nativos y los habitantes. El turismo sostenible siempre tiene ese enfoque tripartito, en donde el desarrollo económico se queda para el territorio local; se le da valor al patrimonio cultural a través de las comunidades, pues son estas las que brindan una experiencia auténtica, y, finalmente, se establece un compromiso ambiental, para poder mitigar la huella que estamos dejando en el mundo. Lo demás son buenas líneas discursivas que carecen de la coherencia y sincronía con la realidad.
- ¿Hacia dónde debe ir el turismo del futuro?
El turismo debe estar orientado a posicionar los destinos y a contribuir a la puesta en valor de los territorios y sus tradiciones y expresiones culturales. El turismo debe ser ese elemento que cohesiona, en una práctica responsable, la oportunidad de trabajar, de disfrutar lo que somos y, finalmente, de conquistar a los visitantes o turistas alrededor de nuestros usos y prácticas culturales.
El turismo es un agente de cambio que genera oportunidades. Claro está, esas oportunidades deben producirse primero para las comunidades y los nativos, para luego sí beneficiar a espectros más amplios. Todo esto debe estar armoniosamente proyectado en lo que esperan los turistas, quienes también tienen un papel protagónico en esta forma de hacer turismo, un perfil más inquieto, más responsable y mucho más sensible con esta casa que nos acoge a todos, nuestro planeta Tierra.
- ¿Cómo pueden la cultura, el turismo y la música impulsar el desarrollo de una sociedad?
Creo firmemente que la cultura, el turismo y la música pueden impulsar el desarrollo de un pueblo o un país. Hay cifras que lo demuestran: de cada diez empleos en el mundo, al menos uno está vinculado al turismo. La cultura y la música están directamente relacionadas con el turismo. Los visitantes y turistas siempre encuentran en la cultura un universo por descubrir, vivenciar y experimentar, y los paisajes sonoros son tan ricos como diversos. En Colombia existen una infinidad de músicas que nos representan, y que hoy son uno de los principales atractivos para quienes llegan a Latinoamérica en busca de una experiencia única. De ninguna forma el turismo, la cultura y la música pueden ser vistas como islas; al contrario, entre ellas hay vasos comunicantes que sin duda alguna conciben una relación simbiótica. Y es que, en algunos territorios, estas áreas se convierten en la única oportunidad económica o en la ocasión de poder salir del anonimato, de recuperarse de situaciones de crisis, ya sean económicas, de conflicto o sociales, entre otras. El turismo musical y el turismo cultural son vehículos poderosos para revitalizar territorios y para proteger el patrimonio cultural de las naciones.
- ¿Qué retos presenta trabajar en pro de la cultura y el turismo en Latinoamérica?
Distintos países de América Latina han apostado realmente por el turismo con diferentes prácticas que merecen ser imitadas, pues son una oportunidad de desarrollo para todos los que viven en torno al turismo. Por ejemplo, Costa Rica se decantó por el turismo sostenible y los turistas pasaron de pernoctar seis noches a doce. En México, alrededor de los pueblos mágicos y de lo que representa el patrimonio cultural, los habitantes hacen que el turista se sienta abrazado, se enamore de la práctica mística de sus territorios. En Colombia también optamos por el turismo sostenible, centrado en la naturaleza y la cultura. Todas estas prácticas están haciendo que, de alguna manera, el turista no solo vea a Europa o Estados Unidos como destinos: en Latinoamérica también hay mucho por descubrir.
Aquí se genera el principal reto: estar preparados para atender esta oportunidad, ser capaces de liderar, de ser agentes de cambio, y de marcar la diferencia en un contexto que progresivamente apunta a nuevas prácticas más responsables. Ahora bien, el reto también es sostenerse en el tiempo y ser coherentes con el discurso y la práctica. La cultura y el turismo no conocen fronteras ni límites, por eso requieren de un liderazgo comprometido. Este es un viaje que nos permite servir en la vida.
- Hablando un poco sobre la UOC… ¿Cómo ha sido su experiencia hasta el momento en la UOC?
Como en todos los escenarios académicos, siempre se encuentran aspectos muy valiosos, y la UOC no es la excepción. He tenido experiencias muy gratas aquí también. La mayoría de los docentes de la UOC han sido inspiradores en este proceso, me han ayudado a crecer y me han motivado. En la UOC retomé la lectura y la escritura intensas, lo cual es muy importante, pues como profesionales nos sumergimos en la práctica y olvidamos que el hecho de escribir y leer nos permite reflexionar y tener un crecimiento personal y profesional.
- ¿Qué fue lo que hizo que se decantara por la UOC?
Quería acercarme al turismo a través de la academia. Cuando encontré el Máster de Turismo Sostenible y TIC en la UOC, decidí que quería estudiar allí. Además de ser una universidad reconocida internacionalmente, me decantó el hecho de que podía estudiar desde cualquier lugar del mundo con docentes de calidad.
- ¿Qué destaca del modelo educativo de la UOC?
Del modelo educativo de la UOC destaco las metodologías centradas en la asincronía, pues, a los estudiantes que somos profesionales y vivimos el día a día de un lado para otro en distintos proyectos, nos brinda la oportunidad de acercarnos a la academia desde nuestras posibilidades reales. La UOC fomenta que todas las personas encontremos siempre el momento indicado para poder estudiar y seguir cualificándonos como profesionales. Realmente tuve la oportunidad de vivir en la práctica y en el desarrollo con las comunidades y el día a día, un ejercicio turístico, pero ahora visto desde la academia.