«Nos gustaría que nuestro proyecto sirviera de referencia a otros estudios de salud pública de España y en el ámbito internacional»

24/04/2024
Mireia Llimós, estudiante del máster universitario de Salud Planetaria. Mireia Llimós, estudiante del máster universitario de Salud Planetaria.

Mireia Llimós es coordinadora académica de los programas de formación de salud pública de la Universidad Pompeu Fabra (UPF). La pandemia y la crisis climática, además de todo su recorrido profesional, la animaron a apuntarse al máster universitario de Salud Planetaria (interuniversitario: UOC, UPF), pionero en el mundo y ofrecido en colaboración con ISGlobal. En su trabajo final de máster (TFM) convergen, precisamente, la salud pública y la salud planetaria y ha sido uno de los tres proyectos premiados en la convocatoria de mejores trabajos sobre bienestar planetario organizada por la UPF y otras instituciones. En esta entrevista nos habla al respecto. 

Antes que nada, muchas felicidades por el premio. ¿Qué supone?

Supone un reconocimiento, pero no solo a mi TFM. Es el reconocimiento a una labor que iniciamos hace más de dos años todo un grupo de personas con mucha ilusión y que todavía tiene un largo camino por recorrer. Tenemos la sensación de que es un proyecto necesario y el premio nos anima a seguir adelante. 

Precisamente tu TFM es muy aplicado, está muy bien acotado. ¿Nos lo explicas?

Desde hace unos años llevo la coordinación del máster de salud pública de la UPF y la UAB y, justamente, el objetivo del proyecto se ha centrado en incrementar los contenidos relacionados con la salud planetaria en las asignaturas de este máster. Ha sido una suerte poder aplicar el TFM a mi ámbito de trabajo. Ha facilitado mucho las cosas. Y ver que funciona es muy motivador. 

Intervenís directamente en la formación del profesorado. ¿En qué os habéis inspirado?

Nos habría ido muy bien tener referentes, pero hay muy pocas experiencias previas que busquen incluir la salud planetaria de manera transversal en la formación de posgrado de salud pública. La idea surgió por varios motivos; por un lado, la evidencia de que la crisis climática y ambiental es un problema de salud pública y, por otro, los diversos llamamientos internacionales que piden que la educación, sobre todo la universitaria, incorpore de manera urgente la sostenibilidad y la salud planetaria en todas las titulaciones, pero especialmente en las de salud. Y también nos ayudó mucho la iniciativa Bienestar Planetario que la UPF impulsa desde 2018. En este contexto, en 2020 decidimos que era necesario incrementar los contenidos sobre salud planetaria en el máster y que para ello la salud planetaria tenía que convertirse en un eje transversal del programa, junto con los otros dos grandes ejes que ya tenemos definidos, que son los determinantes sociales de la salud y la metodología de investigación avanzada.

Es el reconocimiento a una labor que iniciamos hace más de dos años todo un grupo de personas con mucha ilusión y que todavía tiene un largo camino por recorrer.

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Lo primero que hicimos fue incorporar al plan de estudios del máster una asignatura específica sobre salud planetaria. Tuvo una muy buena acogida por parte del alumnado. A partir de esa experiencia nos propusimos que el concepto de salud planetaria estuviera presente en todas las asignaturas del máster, que son muchas, 36 en total, porque es un programa de dos años. La intervención empezó en el curso 2022-2023 con la formación del profesorado a través de la organización de dos seminarios relacionados con la salud planetaria y de un taller práctico, además de la elaboración de una guía con recursos específicos para cada asignatura. 

En el momento de acabar el TFM, en verano, habíais hecho una prueba piloto en cinco asignaturas y habíais detectado cambios sustanciales en el contenido después de vuestra intervención. ¿En qué punto estáis ahora?

Al principio, como no teníamos muchos referentes, dimos muchas vueltas a cuál era la mejor manera de enfocar el proyecto. Optamos por empezar definiendo una serie de palabras clave relacionadas con la salud planetaria y ver, antes que nada, si esas palabras estaban presentes en las guías docentes de las asignaturas del máster. Los resultados fueron que en más del 50 % de las asignaturas no había ninguna palabra clave relacionada con la salud planetaria. Entonces diseñamos una intervención centrada en ofrecer formación al profesorado del máster. Una vez realizada la formación comparamos las guías docentes para detectar si se había producido un aumento de las palabras clave previamente definidas. Y sí: en cuatro de las cinco asignaturas que evaluamos había habido cambios. La incorporación de temáticas relacionadas con la salud planetaria se llevó a cabo a partir de recursos formativos como debates o trabajos grupales, pero pocas asignaturas lo han incorporado de manera más destacada, por ejemplo añadiendo lecturas obligatorias. Ahora estamos analizando las guías docentes del resto de asignaturas del máster para ver si ha habido cambios. Todavía no tenemos los resultados, pero el profesorado ha acogido el proyecto con mucho interés. También es importante resaltar que la salud pública no tiene un grado específico de base, por lo que la mayoría de profesores no se dedican a tiempo completo a la docencia. Así pues, necesitan más acompañamiento. El hecho de que hayamos elaborado una guía específica con recursos para cada asignatura ha sido muy útil en este sentido.

Antropoceno es un concepto muy importante porque significa un cambio de era que se caracteriza por ser una época en la que las actividades humanas tienen un impacto profundo sobre el planeta. 

Insistís en incrementar el abordaje de dos conceptos: crisis climática y antropoceno

Antropoceno es un término que conceptualmente está bastante aceptado, a pesar de que los geólogos todavía no lo han incorporado oficialmente. Pero es un concepto muy importante porque significa un cambio de era que se caracteriza por ser una época en la que las actividades humanas tienen un impacto profundo sobre el planeta. Desde la revolución industrial han aumentado exponencialmente el calentamiento global y la extinción de especies, y también el consumo de energía y la producción de residuos como el plástico. Debemos tomar conciencia de que nos encontramos en una época diferente en la que el impacto de las acciones humanas sobre la Tierra es devastador y en la que se requieren acciones urgentes para revertir la crisis climática y ambiental en la que estamos inmersos. Antes no éramos conscientes de que la crisis climática es también una crisis de salud, pero ahora las evidencias son abrumadoras: la salud del planeta depende de las acciones humanas y afecta a la salud de las personas. En este sentido es muy importante el concepto de cobeneficios: acciones que pueden tener al mismo tiempo un impacto positivo en la salud de las personas y en la del planeta. 

¿Quizá se acabarán fusionando ambos conceptos?

El concepto de salud pública tiene mucha historia y abraza muchos aspectos. Se centra en la promoción, protección y vigilancia de la salud y en la prevención de las enfermedades, consideradas tanto desde un punto de vista individual como colectivo. Y, por supuesto, ahora esto converge mucho con la salud planetaria. La OMS alerta de que el calentamiento global es la principal amenaza para la salud de las personas y de que el cambio climático probablemente será la próxima gran crisis de salud pública del siglo XXI. Así que necesariamente la salud pública y la planetaria tienen que unir esfuerzos si queremos ser capaces de dar respuesta a esta crisis.

El trabajo que habéis realizado de incorporar la salud planetaria a los estudios de salud pública, ¿puede inspirar a otros centros educativos?

Nos gustaría que nuestro proyecto sirviera de referencia a otros estudios de salud pública de España y en el ámbito internacional. Es uno de nuestros grandes retos. Y también nos gustaría que, internacionalmente, se realizara alguna acción conjunta, vistas la complejidad de los retos y la urgencia de actuar. Existen diversas iniciativas, pero poco conectadas. 

Precisamente en junio del año pasado entrevistamos a Carlos A. Faerron, director asociado de la Alianza por la Salud Planetaria, que hablaba de hacer una reforma curricular a gran escala.

El profesor Faerron impartió uno de los seminarios dirigidos al profesorado de nuestro máster. Y uno de los primeros mensajes que nos quiso transmitir es que no estamos solos, que por todo el mundo están surgiendo otras muchas iniciativas con objetivos similares al nuestro. Pero necesitamos un espacio, un paraguas, para compartir las diversas experiencias, para aprender unos de otros; también recursos financieros para poder llevar a cabo los proyectos.

La salud pública se centra en la promoción, protección y vigilancia de la salud y en la prevención de las enfermedades, consideradas tanto desde un punto de vista individual como colectivo.

Desde hace casi seis años coordinas los programas de salud pública de la UPF. Ejerciendo ese cargo decidiste cursar el máster universitario de Salud Planetaria. ¿Cómo sucedió?

Mi primer contacto con la salud pública fue un poco casual. Después de estudiar ciencias políticas y especializarme en gestión cultural empecé a trabajar en la UPF y fue entonces cuando descubrí la salud pública. ¡Ya hace más de quince años de todo eso! Con el tiempo decidí que mis líneas de interés eran la mejora de dos ámbitos concretos: la educación de posgrado y la salud pública. He ido trabajando y me he ido formando en ambos. Como comentaba antes, la salud pública abraza muchos temas, desde la prevención y la promoción hasta las políticas, la comunicación o la ética. Con los años, y sobre todo después de la experiencia de la pandemia y la respuesta que se dio desde la Administración, he ido viendo la necesidad de formarme en varios aspectos. Uno de ellos es la crisis climática. Habrá más pandemias y probablemente las habrá pronto. Y se apelará a los profesionales de la salud pública, que tendrán que estar preparados para hacer frente a esos retos. Ofrecer una formación de calidad es fundamental para conseguir mejorar la capacitación de los futuros profesionales. 

¿Qué destacarías del máster?

La multidisciplinariedad me atrajo mucho, ya que es una característica común con la salud pública. La salud planetaria pone el énfasis en que para hacer frente a la crisis climática necesitaremos que dialoguen los profesionales de muchos ámbitos diferentes, no solo de la salud, sino de muchas otras disciplinas, como arquitectos, economistas, comunicadores, etc. Además, el máster utiliza metodologías docentes innovadoras y en él se trabajan competencias transversales muy interesantes. Es un programa muy recomendable. 

Queda claro que tu futuro profesional seguirá por este camino…

Es el objetivo. En los programas de formación de salud pública todavía hay mucho trabajo por hacer. Entre otras cosas, hay que contar con más apoyo institucional y obtener más recursos económicos. Y no solo en el ámbito formativo. Es importante que se destine más dinero a la salud pública, a la prevención de las enfermedades y a la promoción de estilos de vida saludables, ya que ahora supone una parte ínfima del presupuesto. 

¿Podría haber un grado de salud pública y planetaria?

En otros países hay grados de salud pública, pero aquí consideramos que esta formación se tiene que ofrecer en los posgrados, justamente porque es un ámbito multidisciplinario y multiprofesional. Por ejemplo, en nuestro máster tenemos a médicos, pero también a politólogos, biólogos, enfermeros, economistas, estadísticos e incluso a una arquitecta. En el aula trabajan más de treinta estudiantes de diferentes disciplinas que aportan su campo de experiencia, lo que supone un aprendizaje infinitamente más rico que si se encontraran treinta estudiantes en un grado aprendiendo sobre salud pública. El aprendizaje adquirido después de dos años intensivos de máster es increíble y es muy importante porque necesitamos a profesionales que puedan dar respuesta a la grave situación de emergencia climática en la que nos encontramos.

Es importante que se destine más dinero a la salud pública, a la prevención de las enfermedades y a la promoción de estilos de vida saludables, ya que ahora supone una parte ínfima del presupuesto. 

De hecho, estamos haciendo la entrevista en situación de emergencia por la sequía, con Gaza en el foco de la atención mediática por el grave conflicto que se está viviendo allí, después de una cumbre del clima con resultados poco vistosos… ¿Cómo vas de optimismo?

Si me lo planteas así… optimismo, poco. La verdad es que cuando haces el máster de Salud Planetaria es difícil no angustiarte un poco con todas las evidencias científicas que recibes. La situación es muy alarmante. Personalmente intento ir trabajando en mi día a día con pequeñas acciones que contribuyan a hacer un mundo mejor. Podemos tratar de actuar localmente y tener impacto global. Como con el trabajo que hemos realizado. Ojalá construyamos alianzas internacionales bien pronto. 

¿Te gustaría decir algo más?

Estoy agradecida por haber podido cursar el máster de Salud Planetaria. Si conseguimos que este concepto se entienda y se incorpore al lenguaje y a las acciones de cada vez más personas, iremos por buen camino.

¿Y que esté presente en el discurso de las generaciones que vienen detrás?

Es importante que los niños entiendan que la salud no solo depende de ir al médico cuando no me encuentro bien. Y que es posible, y de hecho mucho más lógico, prevenir las enfermedades construyendo entornos más saludables y sostenibles. Es importante que se hable de salud pública en los colegios, también de salud planetaria, y que los niños y las niñas entiendan que la salud de las personas y la salud del planeta están entrelazadas. 

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Autor / Autora
Periodista col·laboradora
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