Dieta mediterránea: ¿saludable y sostenible?

03/11/2023
dieta mediterránea beneficios salud Imagen de frimufilms en Freepik.

La alimentación influye en la salud y el bienestar de las personas: aproximadamente el 85 % de las enfermedades tienen que ver con nuestro estilo de vida, y solo el 15 % con nuestra genética. Eso hace que los determinantes de la salud, entre ellos la alimentación, condicionen mayoritariamente nuestra calidad y años de vida. Anna Bach-Faig, directora del máster universitario de Nutrición y Salud e investigadora del grupo de investigación FoodLab, de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat de Catalunya (UOC), explica los principales beneficios de la dieta mediterránea para la salud

Dieta mediterránea: mucho más que una forma de alimentarse

Durante el siglo pasado, la dieta mediterránea ha sido la base de los hábitos alimentarios de todos los países de la región mediterránea, basados originariamente en modelos agrícolas y rurales. El patrón de dieta mediterránea incluye todos los grupos de alimentos, y a menudo se describe con las proporciones y frecuencias de la pirámide alimentaria: en la base de la representación figuran los alimentos de origen vegetal, que deben sostener la dieta y proporcionar la ingesta energética más alta; y, en los niveles superiores, están representados los alimentos que deben consumirse en cantidades moderadas, como los de origen animal o los ricos en azúcares y grasas. 

Este patrón alimentario considera la tipología de hidratos de carbono más relevante que la cantidad, recomienda priorizar el agua y evitar los refrescos, y aconseja utilizar aceites saludables, como el de oliva (especialmente el virgen extra), tanto para cocinar como para aliñar, debido a su alta calidad nutricional y resistencia a las temperaturas. 

Ahora bien, la dieta mediterránea es mucho más que una forma de alimentarse: comparándola con los platos o pirámides alimentarias de los cinco continentes, se ha observado que las pautas de la dieta mediterránea son las únicas que incorporan recomendaciones alimentarias claras y hacen alusión a la actividad física, a factores socioculturales y económicos, y al medioambiente. En este sentido, destacan la preferencia por los alimentos de temporada, frescos y poco procesados; el descanso adecuado durante el día (siesta) y la noche; la moderación de las porciones, y la socialización en las comidas, que se ha demostrado que reduce la obesidad y favorece la salud en la adolescencia.

Los beneficios de la dieta mediterránea para la salud

Más allá de ser reconocida como patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO, a lo largo de los años se ha demostrado que la dieta mediterránea tiene numerosos beneficios para la salud de las personas, gracias al alto contenido en aceite de oliva y grasas cardiosaludables, así como por su composición global. 

Un patrón alimentario clave para la sostenibilidad alimentaria

La dieta mediterránea, además de ser beneficiosa para la salud de las personas, es un patrón dietético sostenible con importantes beneficios socioculturales, económicos y ambientales. Se ha demostrado que seguir la dieta mediterránea puede ser un elemento estratégico para combatir el cambio climático: en el contexto español, puede facilitar una reducción de hasta un 72 % de los gases de efecto invernadero, un 58 % del uso del suelo, un 52 % del consumo de energía y un 33 % del consumo de agua.

Hay que tener en cuenta que en la región mediterránea es cada vez más escasa el agua y que el sistema alimentario es el principal motor del uso de este recurso natural. La disponibilidad de agua es relevante en la cuenca mediterránea, y más teniendo en cuenta el aumento de la demanda para la agricultura y el proceso de desertificación. Ante este contexto, la dieta mediterránea se convierte en una pieza clave para afrontar 11 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Desgraciadamente, cada vez hay más evidencia de que las poblaciones mediterráneas están abandonando sus hábitos alimentarios tradicionales a causa de la globalización de la producción y el consumo de alimentos. Se ha demostrado que la sustitución de la fruta, la verdura y los cereales integrales por productos procesados y con un elevado contenido de azúcares simples se relaciona con un mayor desarrollo de enfermedades crónicas y cardiovasculares. 

Por este motivo, es imprescindible recuperar y preservar la dieta mediterránea para garantizar la buena salud de la población y del planeta. No solo se trata de recuperar nuestras tradiciones, como los platos de cuchara típicos de la dieta mediterránea, sino también de cambiar y adaptar nuestros estilos de vida al contexto actual, con el fin de garantizar la sostenibilidad alimentaria y dejar el planeta en condiciones óptimas para las futuras generaciones.

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Autores / Autoras
Anna Bach Faig
Directora del máster universitario de Nutrición y Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Profesora e investigadora del grupo FoodLab de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC. 
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