Todos los cambios se han guardado

13 de noviembre de 2018
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Tots els canvis s’han desat (todos los cambios se han guardado)
Aram Bartholl, Clara Boj y Diego Díaz, Martin John Callanan, Olia Lialina, Kyle McDonald, Román Torre y Ángeles Angulo, Carlo Zanni.
Comisario: Pau Waelder
Casal Solleric, 21 septiembre 2018 – 6 enero 2019
 

“The Internet is by its essence en machine of surveillance. It divides the flow of data into small, traceable, and reversible operations, thus exposing every user to surveillance –real or possible. The Internet creates a field of total visibility, accessibility, and transparency.”
– Boris Groys

Al escribir un documento en el editor de texto en línea de la plataforma Google Drive, cada pocos segundos aparece sobre la barra de herramientas una discreta notificación: “todos los cambios se han guardado en Drive.” De esta manera, el software nos indica que los contenidos del documento se han almacenado automáticamente en uno de los servidores de Google. No hay que ejecutar la función “guardar,” la plataforma se encarga de eso. Esta función de almacenamiento automático nos supone un alivio, ya que evita que perdamos datos por culpa de un fallo del ordenador o un descuido. Pero también nos recuerda que todo lo que hacemos en la web está almacenado, lo queramos o no, de forma automática. Como señala Boris Groys, Internet es una red en la cual circulan paquetes de datos que son constantemente rastreados, etiquetados y almacenados. Todo lo que hacemos cuando utilizamos un dispositivo digital conectado a la Red es registrado y almacenado en un servidor remoto. Y cada vez más utilizamos dispositivos conectados para cualquiera de nuestras actividades cotidianas, desde que nos levantamos por la mañana hasta cuando nos acostamos de nuevo, e incluso mientras dormimos. A los datos que recogen automáticamente los aparatos que nos rodean se suma la información que les facilitamos voluntariamente, tanto al publicar contenidos en las redes sociales como al apuntar todo lo que queremos recordar en notas digitales y gestores de contraseñas o al decidir llevar puesta una pulsera de actividad.
Todos los cambios se han guardado es una exposición colectiva que toma como título la notificación de Google Drive para plantear la manera en que nuestra vida se ve afectada para la función de almacenamiento automático. Confiamos nuestros datos a las grandes empresas y nos dedicamos a escribir nuestra biografía en tiempo real, pero no podemos controlar estos archivos ni lo que otros harán con ellos. Las obras de Aram Bartholl, Clara Boj y Diego Díaz, Martin John Callanan, Olia Lialina, Kyle McDonald, Román Torre y Ángeles Angulo, y Carlo Zanni plantean cuestiones sobre la construcción de nuestra historia personal a través de los datos que compartimos, los usos que se hacen de ellos y las estrategias para recuperar una cosa parecida a la intimidad.
 

 

Artistas y obras


Aram Bartholl
Forgot Your Password? (2013)
8 libros, encuadernación tapa dura
21 x 27 cm., 800 páginas c/u.
En el verano de 2012, la red social LinkedIn fue atacada por unos hackers que consiguieron copiar toda su base de datos de usuarios. Unos meses más tarde, una parte de la lista completa de contraseñas de los usuarios empezó a circular por Internet. Bartholl ha trasladado esta lista de 4,7 millones de contraseñas a ocho volúmenes impresos, en los cuales se ordenan alfabéticamente. Los espectadores pueden consultar estos libros y comprobar si su propia contraseña se encuentra en ellos. Esta obra pone de manifiesto la vulnerabilidad de nuestros datos en la Red, así como la facilidad con la cual circula la información extraída de las bases de datos de las empresas atacadas. Los volúmenes que ha creado Aram Bartholl juegan con el concepto de la guía telefónica y dan una forma física y fácilmente comprensible a unos archivos que normalmente están ocultos. Al inscribir en sus páginas únicamente las contraseñas, estos libros no vulneran la privacidad de los usuarios, pero les pueden mostrar cómo aquella combinación de letras y números que guardan celosamente y piensan que nadie conoce está al alcance de cualquiera.
 

Clara Boj y Diego Díaz
Data Biography (2017)
365 libros, estante, pantalla
Los artistas Clara Boj y Diego Díaz han decidido recopilar de manera automática y en tiempo real todos los datos generados por el uso de sus teléfonos móviles durante el año 2017, coincidiendo con los últimos meses de gestación y el nacimiento de su segundo hijo. Data Biography es una biblioteca de 365 volúmenes que plasman en papel el rastro digital de los artistas a lo largo de un año. En estos libros se pueden leer sus correos electrónicos, mensajes de texto, el historial de navegación, localización e incluso las fotos compartidas en redes sociales. La vida íntima de esta joven familia queda así expuesta con todo tipo de detalles. La obra hace visible la cantidad de datos que recogen los dispositivos que utilizamos a diario, y cómo estos datos son originados tanto por el propio usuario, al enviar mensajes de texto, compartir fotos o publicar en redes sociales, como por el propio teléfono inteligente, que comunica constantemente su posición y facilita otra información mientras está encendido, aunque no lo estemos utilizando. Data Biography trata tanto de la necesidad de escribir la propia biografía en tiempo real como de la ingente cantidad de datos que facilitamos casi sin saberlo.
 

Martin John Callanan
I Cannot Not Communicate (2015)
100 libros, mesa, hojas DINA3
Cortesía Galería Horrach-Moyà, Palma
En esta obra, Martin John Callanan ha recopilado los primeros 100 libros recomendados por Amazon, basados en todo lo que leyó y compró desde que la empresa lanzó su algoritmo de recomendación hace más de 15 años. El título se refiere a la condición del usuario de cualquier servicio en la Web como un transmisor involuntario de información, dado que los datos relativos a sus acciones se registran automáticamente. Ya no es posible ser un mero receptor de información, se participa constantemente en un intercambio de datos que lleva a modificar los mismos contenidos a los que uno está accediendo. Esta reflexión no se presenta como una instalación tecnológica compleja, sino como algo tan simple como una biblioteca, que se convierte en un registro de los temas que han interesado al artista, aunque este registro no fue creado por él sino que ha sido elaborado por el algoritmo de Amazon. Estos libros no son necesariamente los que Martin John Callanan ha leído, sino aquellos que supuestamente quiere leer.
 

Olia Lialina
Hyves Body Class Pimp (2013-2017)
6 impresiones digitales sobre plexiglas, 150×84 cm.
Entre 2010 y 2011, Olia Lialina se dedicó a explorar los perfiles públicos de los usuarios de Hyves. Creada en el 2004 y activa hasta 2013, esta red social fue muy popular en Holanda, particularmente entre jóvenes inmigrantes, y llegó a rivalizar con Facebook. La artista tuvo un particular interés por la manera en que esta plataforma permitía a sus usuarios personalizar sus páginas y como se establecían códigos en la manera de presentarse en el mundo a través de las imágenes que escogían para su foto de perfil y el fondo de la pantalla. Con estos elementos, creó una serie de composiciones en que se contrapone la imagen de fondo y la foto de perfil, entre las que escoge aquellas en que no se puede reconocer a la persona retratada. Presentada como un conjunto de impresiones digitales, Hyves Body Class Pimp plantea un uso creativo de los contenidos publicados por estos jóvenes usuarios y procura elaborar un retrato de ellos. En estas composiciones, el propio espectador se puede ver reflejado y plantearse cómo proyecta su propia imagen en la Red y de qué manera los elementos que utiliza para hacerlo pueden ser recopilados y manipulados.
 

Kyle McDonald
Exhausting a Crowd (2015)
Instalación, proyector, ordenador
http://www.exhaustingacrowd.com
En 1974, el escritor Georges Perec, paciente observador de la vida cotidiana, se dedicó a describir todo lo que sucedía en una plaza de París durante tres días. El texto resultante, Tentativa de agotamiento de un lugar parisino, inspiró a Kyle McDonald a realizar esta pieza que consiste en una grabación de un espacio público y un software que permite etiquetar a las personas qué se encuentran allí y publicar comentarios sobre ellas. La obra está alojada en un sitio web, lo que permite que cualquier usuario practique este método de vigilancia y genera pequeñas narraciones y diálogos en torno a una escena cotidiana. El experimento literario de Perec sería percibido hoy en día como un acto de vigilancia e incluso resultaría sospechoso para las autoridades. La “tentativa de agotamiento” se puede llevar a cabo actualmente de forma automática gracias a los sistemas de visión por ordenador e inteligencia artificial, mientras que la posibilidad de etiquetar a otras personas nos recuerda que estamos siempre expuestos a la mirada y los comentarios de otras personas, incluso aquellas que nos observan sin que las veamos.
 

Román Torre y Ángeles Angulo
THERO (2016)
Hardware y software específicos
THERO es un dispositivo concebido como una escultura, un router, un software de código abierto y un objeto de impresión 3D libremente duplicable. Dentro de una carcasa en forma de cuboctaedreo truncado se aloja un procesador Raspberri Pi3 que gestiona la conexión en Internet de cualquier aparato que se conecte a uno de sus puertos o bien acceda a una red sin hilos creada por la escultura. En la parte frontal, una pieza móvil permite al usuario decidir en cada momento cómo quiere que sea esta conexión en Internet: segura (encriptada), sin acceso a la redes sociales o bien desconectar todo acceso a Internet. Por medio de esta pieza, los artistas plantean una reflexión sobre las condiciones de privacidad en que se da nuestro acceso a Internet y promover soluciones que pueden utilizar los usuarios libremente gracias al desarrollo de software de código abierto y un objeto que puede fabricarse con una impresora 3D. Al mismo tiempo, la intrigante presencia de esta escultura, que los artistas describen como un talismán, nos lleva a pensar en la manera en que confiamos en la tecnología y enaltecemos sus productos prácticamente al nivel de los objetos de culto.
 

Carlo Zanni
Hunp1ng (2018)
Escultura, arcilla y seda, 15x30x24cm.
Carlo Zanni se inspira en un accesorio que permite tapar la cámara web en cualquier ordenador para crear una escultura que plantea una reflexión sobre la privacidad del usuario y la manera en que los ordenadores conservan un poco de nuestras vidas. Hunping (jarra del alma) es una urna de cerámica que se encuentra en las tumbas de la dinastía Han. La urna se colocaba en la tumba al lado de los bienes del difunto con la finalidad de albergar su alma, que tendría que entrar por una de sus aperturas, y se cree que contenía fruta. La escultura de Zanni evoca esta urna con sus complejas formas y su frágil pero pesada materialidad, que la hace difícilmente útil. Como la urna Hunping, esta pieza se convierte en un objeto ritual, destinado a preservar la intimidad del usuario como si alojara su alma.
 

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