EFC
EFC: A tool for the assessment of the energetic footprint of cloud computing

¿De qué va todo esto?

Los centros de datos son la columna vertebral del mundo digitalizado moderno. Su demanda está aumentando rápidamente con el desarrollo de tecnologías intensivas en datos como la inteligencia artificial y el aprendizaje automático. El paradigma de la computación en la nube (la disponibilidad de recursos informáticos bajo demanda), especialmente el almacenamiento de datos y el cómputo, se encuentra en el centro de esta “revolución de los datos”. Más allá del comercio electrónico, los servicios en la nube se han vuelto esenciales para otros sectores industriales como los sistemas de fabricación distribuida, la logística, las finanzas y muchos otros.

Visión esquemática del concepto de computación en la nube. Fuente: Inesem.

Los centros de datos son empresas que consumen mucha energía. La energía global necesaria para abastecer sus nodos e instalaciones informáticas se estimó en 205 TWh en el 2018 [1]. Se trata de alrededor del 1% del consumo mundial de electricidad [2], equivalente a la demanda total de un país de tamaño medio como España (249 TWh en 2019 [3]).

Un centro de datos. Fuente: Fujitsu

Sin embargo, la mayoría de los usuarios no son conscientes de la enorme cantidad de energía que gastan los servicios en la nube y, en particular, no saben cómo sus aplicaciones específicas están contribuyendo al gasto energético total.

¿Es la electricidad una fuente limpia de energía?

Tendemos a pensar que la electricidad es una fuente de energía limpia. Y en cierto modo es cierto, si nos fijamos solo en el lugar donde se consume. Por ejemplo, al contrario que los coches tradicionales, los coches eléctricos no llenan nuestras ciudades de humo y gases contaminantes. Y los aparatos eléctricos en nuestras casas funcionan de una forma discreta y totalmente inocua con el aire que respiramos.  Sin embargo, esta percepción de energía limpia dista mucho de la realidad. Desgraciadamente, a día de hoy, los combustibles fósiles —o aún peor, los nucleares— tienen un peso significativo en la generación de energía eléctrica.

Es por ello que los países publican datos del mix de su sistema eléctrico (el porcentaje de energía generada con cada fuente), y también de las toneladas de CO₂ emitidas por la generación de cada una de las fuentes. De esta forma se puede calcular lo que se conoce como CO₂ equivalente, es decir, los gramos de CO₂ por cada kWh inyectado en la red. Es un concepto similar los gramos de CO₂ emitidos por cada Km recorrido con un vehículo de combustión, valor que los fabricantes están obligados a hacer público y que se tiene en cuenta en los impuestos que pagan los vehículos.

Evidentemente, el mix energético —y por tanto el CO₂ emitido— depende de cada país. Por ejemplo, según los datos publicados por la U.S. Environmental Protection Agency [3], USA se emiten aproximadamente 0.954 lb/kWh, es decir, unos 430g de CO2 por cada kWh generado. En Europa tenemos un peso relativamente mayor de energías renovables en nuestro mix, por lo que el valor de CO₂ equivalente es desde hace algunos años ya menor [4]. En concreto el año 2019 el valor estaba aproximadamente en 275g de C02 por kWh generado. Sin restar importancia a este valor, hay que tener en cuenta que quemar un litro de gasolina desprende 2,64 kg de CO₂. 

¿Qué podemos hacer?

Lo más importante es ser conscientes del impacto energético de los sistemas ICT y en particular de las aplicaciones que hacen un uso intensivo de los recursos en la nube. Evidentemente, no podemos dejar de usar dichos servicios, pero sí que podemos apostar por consumo más racional. De esta manera os invitamos a reflexionar y os animamos a desarrollar buenas prácticas como las que os sugerimos ahora:

  • No descarguemos ficheros ni contenido que ya se haya descargado si no es necesario.
  • No dejemos sesiones abiertas si no usamos las aplicaciones.
  • Seamos conscientes que el consumo de material en streaming (contenido multimedia, videojuegos, etc.) requiere de muchos recursos energéticos. Planteémonos los límites entre el uso y abuso de los recursos.

Referencias

[1] Eric Masanet et al. ”Recalibrating global data center energy use estimates”. Science Vol. 367, Issue 6481, February 2020.

[2] IEA (2020), ”Electricity Information: Overview”, IEA, Paris.

[3] REE (2019) “El Sistema Eléctrico Español”

[4] eGrid summary tables 2019. USA. (enlace)

[5] CO2 Emission intensity Europe. 2020. (enlace)

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