«Petons a Robadors», periodismo documental y trabajo sexual

30/06/2023
Imagen del documental "Petons Robadors". Imagen del documental «Petons Robadors».

Entrevistamos a Anna Clua Infante, sobre su documental «Petons a Robadors», periodismo documental y trabajo sexual. Ella es profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), donde imparte clases en el máster universitario de Periodismo y Comunicación Digital: Datos y Nuevas Narrativas, en las asignaturas de Periodismo de datos, Comunicación digital y sociedad, Periodismo de investigación y Modelos de negocio y emprendimiento en comunicación digital. Sus líneas de investigación se centran en las desigualdades sociales desde la perspectiva de los estudios en comunicación y ciudadanía, estudios urbanos y de género. Y es precisamente por uno de sus trabajos de corte social, el documental corto «Petons a Robadors» conjuntamente con Pedro Mata (del colectivo Fotomovimiento) , por el que recibieron el premio Laya en 2022. Un galardón que tiene como objetivo fomentar la divulgación, el conocimiento y la reflexión de los derechos civiles y políticos mediante la exhibición y la emisión de proyectos cinematográficos y audiovisuales.

El documental “Petons a Robadors”, además de reflejar las relaciones de cercanía del barrio el Raval en Barcelona, ¿qué otros objetivos cumple o que tú querías que cumpliera?

Imágen del documental "Petons Robadors".
Imagen del documental «Petons Robadors».

El objetivo era romper con el estigma que pesa sobre las trabajadoras sexuales. Algo que nos marcamos desde el documental y desde el proyecto de investigación del que surge esta pieza. El proyecto trataba sobre los márgenes urbanos en la ciudad de Barcelona, concretamente estudiamos el caso del barrio del Raval y específicamente la calle Robadors, porque es un espacio del que surgen colectivos, como Putas Indignadas o Putas Libertarias, muy arraigados en el tejido social y reivindicativo de Barcelona desde el 15M. La calle Robadors es hoy icono de la lucha por el derecho a la ciudad de las trabajadoras sexuales. Fue el fruto de unos cuatro años de trabajo de campo en el que se estableció una relación con estas personas para intentar contrarrestar los discursos hegemónicos sobre el trabajo sexual que existen en la esfera pública. Y sobre todo, para contrarrestar la polarización del debate en el sentido de que siempre se habla de blanco o negro con el tema de la prostitución. Durante el trabajo de campo nos dimos cuenta de que la realidad era mucho más rica, diversa, con muchos matices y teníamos el interés y la voluntad de que se explicaran por sí solos. El segundo objetivo era que estas personas pudieran hablar por sí mismas, por eso el género de documental fue un formato idóneo.

Se está perdiendo el periodismo de profundidad, ese que requiere comprender procesos complejos y explicaciones con muchas fuentes

¿Qué estigma tienen las trabajadoras sexuales ahora mismo?

Es un estigma muy fuerte. Es la violencia instituida hacia ellas solamente por el hecho de ejercer la prostitución. Lo perciben, por ejemplo, cuando quieren reivindicar el reconocimiento de sus derechos laborales que no tienen como trabajadoras sexuales. Están en una especie de limbo que las desprotege legalmente ante cualquier abuso laboral. Además, está el estigma social: el hecho de realizar trabajo sexual a cambio de dinero, las estigmatiza doblemente por los parámetros morales que existen en esta sociedad.

Imagen del documental "Petons Robadors".
Imagen del documental «Petons Robadors».

Por las investigaciones que has realizado, ¿qué colectivos crees que están más marginados y por qué?

No podría decir cuál está más. Lo que sí hay es una uniformidad en las condiciones que hacen que esas personas no estén siendo aceptadas y sigan excluidas. En el caso de las trabajadoras sexuales, su realidad se ha visto acentuada últimamente por la doble acusación que versa sobre ellas, incluso desde el movimiento feminista. Ha habido momentos históricos en los que el estigma no pesaba tanto, por ejemplo, tuvieron un papel importante durante la Guerra Civil y fueron personas consideradas compañeras de lucha en el Raval. Si miramos este relato histórico, vemos cómo los estigmas pesan de distinta manera en función del contexto. Lo que sí es común a todos ellos es la pobreza y la negación de derechos básicos, como es el acceso a una vivienda o el derecho a la ciudadanía, porque muchas de ellas no tienen papeles. No tiene sentido que en esta sociedad que se pretende democrática continúe existiendo violencia hacia las personas pobres, especialmente sobre las mujeres.

¿El movimiento feminista también está en contra del trabajo sexual?

Hay que matizar que dentro de los movimientos feministas, existe una parte que se considera abolicionista. Sin embargo, desde el documental “Petons a Robadors” queremos dejar muy claro que las trabajadoras sexuales también abanderan la lucha feminista y lo hacen con una coherencia ejemplar.

Como profesora de comunicación, ¿crees que el periodismo social se está perdiendo en los medios de comunicación?

No creo que se esté perdiendo, sino que se está tergiversando su sentido. Lo que sí se está perdiendo es el periodismo de profundidad, el periodismo lento, que es el que requiere comprender procesos complejos y explicaciones con muchas fuentes consultadas, con muchos puntos de vista planteados. Y este trabajo se está perdiendo por una configuración de los medios alrededor de otros ideales que no son simplemente los de informar y hacer accesible la información a la ciudadanía de forma veraz y rigurosa.

Anna Clua Infante, profesora de los Estudios de Ciencias de la Comunicación y de la Información del Máster de Periodismo y Comunicación Digital.
Anna Clua Infante, profesora de los Estudios de Ciencias de la Comunicación y de la Información del Máster de Periodismo y Comunicación Digital.

Actualmente, ¿en qué temas estás investigando, qué trabajo tienes en curso?

Tenemos un proyecto de investigación sobre redes de apoyo mutuo en espacios marginales de la ciudad. Hemos ampliado el trabajo de campo no solamente a Barcelona, sino a Sevilla, Valencia y Madrid. Trabajamos en zonas con asentamientos humanos que viven en condiciones de supervivencia, sin acceso a servicios básicos como la luz y el agua. Por ejemplo, Las Sabinas en Madrid o el barrio de La Mina y de Roquetes en Barcelona.

 

 

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Autor / Autora
Olga Fernández Castro
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