Cinco retos de salud para el 2024

24/01/2024
Cinco retos de salud para el 2024 Foto: Freepik.

¿Cuáles serán los principales retos de salud para el 2024? El profesorado y el personal investigador de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) exponen varios desafíos en el ámbito del envejecimiento, la alimentación y la nutrición, la salud digital, la neuropsicología y la salud de la mujer. ¡Descúbrelos! 

1. Frenar el ritmo del envejecimiento y conseguir un envejecimiento saludable

Hoy en día, el 90 % de las personas que nacen en países desarrollados llega a los 65 años. Si consideramos esta cifra como el inicio de la tercera edad, podemos concluir que, en buena parte del mundo, casi todo el mundo llegará a viejo. La presión que esto está poniendo sobre el sistema sanitario y el de las pensiones es importante, y todavía lo será más, sobre todo considerando que, en paralelo, está disminuyendo la natalidad. Esto nos lleva a dos principales retos de salud relacionados con el envejecimiento. El primero es cómo hacer que esta población de gente mayor continúe integrada en la sociedad y forme parte de ella de manera activa, en lugar de acabar ignorados y expulsados del tejido social, como mayoritariamente pasa ahora. Ello requerirá un esfuerzo multidisciplinario (cultural, psicológico, comunicativo, urbanístico…).

El segundo gran reto es cómo reducir las patologías asociadas a la edad para conseguir un envejecimiento más saludable, lo que tendría un impacto directo en la calidad de vida de las personas, pero también en la sobrecarga sanitaria. Implementar las medidas que actualmente se conoce que tienen un impacto (ejercicio, dieta, horas de descanso y de sueño…) es esencial, pero tiene un recorrido limitado. Hay que investigar nuevos tratamientos para las principales enfermedades crónicas y, sobre todo, alguna intervención que pueda frenar o retardar el mismo envejecimiento.

2. Conseguir una alimentación más saludable y sostenible

Los cambios socioeconómicos globales (más población, más urbana…), el cambio en los patrones de consumo (más demanda de productos de origen animal, más consumo de alimentos ultraprocesados…) y el contexto de emergencia climática ejercen una gran presión sobre los sistemas alimentarios. Actualmente, la distribución de los alimentos a escala global es muy desigual y se relaciona con elevadas prevalencias de desnutrición y malnutrición, lo que supone importantes cargas de enfermedad en el ámbito global.

Si no se produce ningún cambio en las tendencias actuales, las enfermedades no transmisibles relacionadas con la alimentación (desnutrición, obesidad, diabetes tipo II…) seguirán aumentando, mientras que la calidad y la cantidad de los recursos naturales disponibles disminuirá.

Ante esta situación es fundamental hacer cambios en nuestro modelo de alimentación para que sea más saludable y sostenible, garantice la salud de las personas, genere un impacto ambiental menor y respete la cultura y la biodiversidad. Para planificar los cambios necesarios que hay que aplicar en el sistema alimentario actual, hay que tener en cuenta las complejas interacciones sistémicas a escala global, local, del entorno e individual. Por otro lado, también hay que implementar diferentes estrategias en el ámbito político, de producción, de reducción de la pérdida y derroche de alimentos, de consumo, etc. 

Desde el grupo de investigación FoodLab de la UOC, en el marco del proyecto europeo Plan’Eat, trabajamos para comprender mejor cómo los factores ambientales, sociales, culturales e individuales afectan las elecciones alimentarias de las personas y así poder diseñar recomendaciones e intervenciones para influir eficazmente las tendencias en los comportamientos y conseguir un sistema alimentario más saludable y sostenible. 

3. Alfabetización digital de los profesionales de la salud

En los últimos años, se ha podido constatar que el nivel de transformación digital del sistema sanitario español es muy bajo, casi solo relacionado con la interacción a distancia entre los profesionales y los pacientes que atienden. Tener competencias digitales para un uso profesional es tener las habilidades suficientes para hacer un uso crítico, selectivo, eficaz y colaborativo de la tecnología, es decir, ser capaz de crear conocimiento, mejorar e innovar la gestión de la salud.

El escenario de internet y otras tecnologías de la comunicación están en constante revolución, por lo que son necesarios un aprendizaje y una adaptación constante e integral de los profesionales, de los sistemas y de los pacientes y usuarios de este sistema. Es por este motivo que los profesionales de la salud tienen que asumir un papel proactivo, participando en el diseño y adaptación de la salud digital, y no actuando solo como mediadores pasivos de la innovación, los cambios o la implementación de la tecnología en el sistema de salud. Obviamente, no debe caerse en el error de pensar que la tecnología suplantará al profesional, sino que la tecnología debe verse como un añadido transversal positivo. La salud digital no es simplemente usar la tecnología, es mejorar profesionalmente, mejorar la calidad de los procesos asistenciales y, por lo tanto, mejorar la salud de los usuarios y usuarias. En un momento en el cual el sistema sanitario está en cierto peligro de continuidad, la tecnología puede ser una de las múltiples soluciones posibles.

4. Incorporación de tecnologías emergentes para la evaluación e intervención de los trastornos neurocognitivos

La neuropsicología se encuentra en un emocionante momento en cuanto a la incorporación de tecnologías emergentes para la evaluación e intervención de los trastornos neurocognitivos. A pesar de que el uso de las tecnologías en la práctica clínica se está implementando desde hace años, ahora hay una clara apuesta por que tenga un papel más relevante. Sin duda, las dificultades para seguir intervenciones de forma presencial durante la pandemia impulsaron su uso y aumentó el interés por parte de las empresas tecnológicas para mejorar la precisión, la eficiencia y la accesibilidad.

La realidad virtual para la intervención y la teleneuropsicología (evaluación a distancia con pruebas en formato digital e intervención en línea) son dos ejemplos del potencial que ofrecen para la neuropsicología clínica, así como las herramientas de inteligencia artificial (IA) como apoyo para el diagnóstico y el diseño de intervenciones cognitivas personalizadas. Sin embargo, es esencial abordar cuestiones éticas relacionadas con la privacidad y la confidencialidad de los datos del paciente. Además, es necesaria una cuidadosa validación científica para garantizar que las tecnologías proporcionen resultados consistentes y relevantes, y sean herramientas adecuadas para el contexto clínico actual, y futuro con la aparición de nuevas necesidades dentro del ámbito de la neuropsicología.

En este contexto, los profesionales de la neuropsicología afrontan el desafío de mantenerse actualizados con las últimas innovaciones tecnológicas mientras preservan la esencia clínica de su disciplina y garantizan el bienestar de los individuos a quienes sirven. Así pues, el reto principal rae en equilibrar la tradición clínica con la innovación tecnológica, asegurando que estas nuevas herramientas sean precisas y fiables, y con todas las garantías para los pacientes.

5. Hacer más visible la etapa de la menopausia

La menopausia, a pesar de ser una etapa fisiológica por la cual pasarán todas las mujeres, hoy en día sigue siendo un tema tabú. No todas las mujeres serán madres, pero todas las mujeres alrededor de los 50 años —esta edad puede variar en situaciones como la menopausia precoz y otras situaciones patológicas— llegarán a la menopausia. 

Se habla abiertamente y en profundidad del embarazo y de la lactancia, pero “se esconde” la menopausia a pesar de ser una etapa importante y larga de la vida de las mujeres, con un fuerte impacto en aspectos como la salud, la sexualidad, la salud mental, etc. Uno de los retos importantes de toda la sociedad hacia las mujeres es hacer visible esta etapa, hacer investigación para entenderla mejor y romper tabúes para empoderar a las mujeres que la padecen. La menopausia tiene que ser visualizada como una nueva etapa en la vida de la mujer, sí, pero plena y normal.

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Autores / Autoras
Salvador Macip i Maresma
Catedrático de la UOC y director de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC.
Alicia Aguilar Martínez
Subdirectora y profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC. Investigadora del grupo FoodLab
Anna Bach Faig
Directora del máster universitario de Nutrición y Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Profesora e investigadora del grupo FoodLab de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC. 
F. Xavier Medina
Catedrático e investigador del grupo FoodLab de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC. Director de la Cátedra UNESCO de Alimentación, Cultura y Desarrollo.
Antoni Baena
Director del máster universitario de Salud Digital / eHealth de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC. Doctor en Psicología e investigador de la Unidad de Control del Tabaco del Institut Català d'Oncologia (ICO). 
Marco Calabria
Profesor del máster de Neuropsicología e investigador del grupo Cognitive NeuroLab de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC. Doctor en Psicobiología por la Universidad de Padua (Italia) y máster en Bioestadística y Epidemiología por la Universidad de Milán-Bicocca (Italia).
Marta Massip Salcedo
Directora de la especialización Fisiología y Estilos de Vida Saludable de la Mujer. Profesora e investigadora del grupo FoodLab de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC.
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