La expedición arqueológica de la Universidad de Alcalá, coordinadora, junto con la UOC y la UAB, del Máster del Mediterráneo Antiguo (UOC – UAB – UAH), a la necrópolis tebana
2 de septiembre de 2024
Antonio J. Morales
En los últimos diez años, el Middle Kingdom Theban Project y el grupo de investigación asociado Ciencias en la Arqueología (CIARQ) –dirigidos desde el Área de Historia Antigua de la Universidad de Alcalá por el investigador Antonio Morales– ha desarrollado una amplia labor en los cementerios de Asasif y Deir el-Bahari, ambos en la necrópolis de la antigua Tebas (actual Luxor, Egipto). Estos trabajos han sido posibles gracias a la amable disposición del Ministerio Egipcio de Turismo y Antigüedades (MoTA), que ha autorizado que la misión UAH pueda explotar la concesión en la necrópolis de época faraónica y a las ayudas económicas de numerosas instituciones públicas y privadas (entre otras, el Ministerio de Ciencia e Innovación, el Ministerio de Cultura y Deportes, las Comunidades de Madrid y La Mancha, la Fundación Palarq, la Fundación Gerda Henkel, la Asociación Española de Egiptología y la Asociación de Amigos de la UAH, entre otros). ¡Gracias a todos ellos por hacer posible cada año nuestros trabajos en estos cementerios de época faraónica!

La expedición –que dio sus primeros pasos en octubre de 2014– ha incluido tareas de excavación arqueológica, análisis epigráfico e iconográfico, labores de reconstrucción arquitectónica y de conservación e incluso documentación, estudio y almacenaje de los hallazgos. A estos trabajos habría que añadir la documentación precisa de los monumentos, de sus inscripciones e iconografía y de los objetos hallados en la zona, así como las investigaciones posteriores desarrolladas de vuelta en España. Es necesario recordar que las leyes nacionales sobre las antigüedades no permiten viajar fuera del país egipcio con muestras, restos u objetos, lo que acentúa y da mucho más valor si cabe a la documentación (notas, dibujos, planos, mapas, fotografías, digitalización, etc.) y la acumulación de datos en bases de datos y repositorios digitales. Desde 2014 hasta este 2024, por lo tanto, hemos concentrado nuestros esfuerzos en cinco de los monumentos funerarios más importante del periodo de interés del proyecto, los inicios del Reino Medio, que puede fecharse aproximadamente hacia el 2000 a.n.e. Las tumbas de cinco oficiales de este periodo, enterrados cerca de los complejos de los monarcas a los que sirvieron, ofrecen una oportunidad única de conocer las tradiciones funerarias, sociales y culturales del momento y el modo en el que los dueños de estas tumbas quisieron reflejar –a través de sus inscripciones, decoración y monumentalidad– el prestigio que gozaron en vida y el impacto de su papel político y administrativo en la historia del Egipto faraónico.

Con la increíble capacidad que tiene el clima egipcio para salvaguardar y proteger monumentos y objetos, así como restos humanos y animales (las famosas “momias”), es importante que una expedición científica cuente con los mejores especialistas y equipamiento posible, sobre todo cuando se trata de aplicar metodologías y técnicas innovadoras para desarrollar toda una aproximación avant-garde que ayude a explotar todos esos restos que, difícilmente, suelen aparecer en una sola campaña a otras expediciones de medio mundo. Junto a las estructuras en piedra y adobe que aparecen al excavar la necrópolis –y toda la decoración e inscripciones que esto puede implicar–, un cúmulo variopinto de objetos hechos de madera, textil, cartonaje, fayenza, cerámica, papiro, material vegetal, carbón, cobre y de otras materias requieren de un equipo amplio de especialistas en conservación y restauración, arquitectura, arqueología, ceramología, papirología, fotografía y otros muchos campos de interés para recuperar, proteger y documentar el patrimonio de este tipo de yacimientos. Es por ello por lo que un proyecto de las características del Middle Kingdom Theban Project puede llegar a contar con medio centenar de investigadores, incluidos especialistas y estudiantes en prácticas, que cada año documentan, estudian, publican y difunden las noticias más importantes de los restos hallados en los cementerios de Asasif y Deir el-Bahari.


Por todo ello, con un equipo de medio centenar de investigadores, la cantidad de técnicas, métodos y aproximaciones que implica el trabajo en Egipto es enorme. De hecho, el trabajo del coordinador del proyecto consiste, fundamentalmente, en planear cada paso que los equipos de trabajo llevarán a cabo en el yacimiento, con la constante mirada puesta en aprovechar el tiempo de trabajo de campo en Egipto (normalmente unas seis semanas de media) y recoger toda la información posible (raw data) para seguir trababando de vuelta en nuestras bibliotecas, seminarios y departamentos de medio mundo. No debemos olvidar que, aunque el Middle Kingdom Theban Project está coordinado desde la Universidad de Alcalá, parte del equipo procede de otras univesidades españolas (Sevilla, Granada, Complutense, Barcelona) y hasta un 50% del equipo es internacional (Museo Británico, Universidad Libre de Berlín, Harvard University, Leiden University, Historic Environmental Scotland, etc.) lo que requiere que la planificación y estrategias de trabajo sean planteadas con tiempo de sobra para su ejecución.
Además, el empleo de nuevas tecnologías en la excavación, documentación, interpretación y publicación de los resultados requiere el transporte a Egipto de numerosos aparatos y aplicaciones, ordenadores, cámaras y otro instrumental técnico de gran valor, que desgraciadamente es muy sensible y debe ser protegido con extrema precaución. Ejemplos de este instrumental es el escáner arquitectónico Faro Focus 3D, el laboratorio forense, la cámara multiespectral IQ, la estación-total Leica, la cámara infrarroja Canon, el escáner de objetos Einscan Pro 2022 o el geolocalizador satélite Trimble R12. Todos y cada uno de estos aparatos nos ofrecen algunas de las virtudes más avanzadas para recopilar información precisa, con un margen de error minúsculo y con un rendimiento sorprendente. A través del trabajo con dicha tecnología hemos podido, en los últimos años, reconstruir parte del paisaje antiguo y moderno de la zona, escaneamos objetos que pueden ser reconstruidos digitalmente o incluso capturamos imágenes (mediante el infrarrojo o la gama de espectros de colores múltiple de nuestra cámara IQ) que apenas pueden ser captadas por el ojo humano.




Sin duda alguna, la vida en equipo es uno de los aspectos menos conocidos de las expediciones arqueológicas en Egipto (y de las misiones en otros muchos lugares del mundo). Aquí el lector o lectora debe comprender que se trata, en muchos casos, de un Gran Hermano científico donde conviven, en una pequeña casa u hostal (como es nuestro caso en el conocido como Hostal Marsam) un conjunto amplio de personas que deben desarrollar toda su vida personal y científica de modo intenso y sin apenas privacidad. En ese sentido, Egipto obliga a trabajar con una intensidad que hace mella a lo largo de las semanas y para la que es necesario ir preparado mental y físicamente. En las siguientes líneas os contamos un poco sobre nuestro trabajo, para que comprendáis el esfuerzo que supone, más allá de las propias tareas científicas, la experiencia egipcia.
La jornada egipcia se inicia, normalmente, hacia las 5 am, cuando se levantan los miembros del equipo y preparan para un nuevo día de aventuras en el yacimiento. La noche anterior se discuten en detalle los planes de trabajo y se preparan aquellos materiales o instrumentos que sean necesarios, de modo que podamos empezar sin retrasos ni olvidos. A las 5.30 am es el desayuno inicial, breve, sencillo y de poca entidad, sobre todo porque aún no han llegado la mayoría de los trabajadores del hostal, compañeros y colegas que colaboran a que la vida en el sitio sea muy sencilla (e incluso divertida, a pesar de los esfuerzos). A las 6 am aparece el jefe de los obreros (rais, en árabe) junto al inspector o inspectora, al que habrá recogido anteriormente, para transportarnos en una furgoneta local contratada previamente que nos lleva al yacimiento. El trabajo en el mismo se inicia a las 6.30 am cada mañana, siempre respetando la llegada del inspector/a que revisa la concesión antes de permitir el comienzo de las labores de ese día. A esa hora el jefe de la expedición (moudir, en árabe) se reúne con el rais para explicarle los planes de trabajo, que son transferidos con absoluta precisión a los obreros, atentos a que su cabecilla los reparta, informe y disponga. A las 9 am suele producirse un descanso –el segundo desayuno, llamado fatur en árabe– donde recargamos pilas en serio y podemos prepararnos para la dura mañana hasta la 1:00 de la tarde. En cuanto al trabajo de nuestros especialistas, el Middle Kingdom Theban Project mantiene varios equipos de arqueólogos repartidos por el yacimiento, mientras que algunos especialistas como los arquitectos, los médicos forenses, los ceramólogos o los especialistas en SIG se desplazan por la concesión y sus diversos monumentos según sea necesario o se les requiera. A las 13 h termina la jornada, recogemos los hallazgos –que se suelen guardar en las propias tumbas– y nos llevamos nuestros ordenadores, cuadernos, cámaras y demás aparatos al hostal, donde podremos descargar los datos y cargar las baterías del equipamiento tecnológico. En eso consiste, básicamente, una jornada de mañana en el yacimiento.
La vuelta al hostal supone el comienzo de la segunda parte del día. O bien duchados o deseando tomar una ducha (¡no hay tantas duchas para todos!), nos disponemos a almorzar y, tras ello, la mayoría de los miembros del equipo descansan y echan una pequeña siesta, dedican un rato a la lectura o a contactar con amigos y familiares o, simplemente, echan un rato en los bellos jardines del hostal. Hacia las 17 h se inicia de nuevo la jornada de trabajo en las salas comunes donde se sigue trabajando en la recuperación de datos, preparación de planos, mapas y anotaciones, se ordena el material digital o se continúan preparando los planes de la mañana siguiente. A pesar de las horas de trabajo, la sensación de que la cena se echa literalmente encima de nosotros –hacia las 20:00 h– es abrumadora, tras lo que la mayoría marcha a dormir y, de ese modo, estar listo para una nueva jornada.
Sin embargo, nada de esto sería posible sin la intervención de un grupo fantástico de especialistas que viven en la propia localidad –cerca de los cementerios faraónicos– y que son los que realmente desarrollan las labores más duras y sacrificadas: los obreros del pueblo de Qurnah y alrededores. Sin ellos, y sin la espléndida y experimentada dirección del rais, sería imposible llevar a cabo los trabajos arqueológicos, epigráficos y de conservación que nuestro equipo y las demás expediciones realizamos. Esta comunidad, sus familias, sus colegios, granjas, canales y talleres, ocupan el territorio que un día ocuparon sus ancestros de época faraónica. No es de extrañar que el carácter de estas gentes, su humor, sus ganas de trabajar, de reírse, de conocernos y, sobre todo, su curiosidad por cada descubrimiento, reflejen un modo de entender la vida y la muerte que es común a todos ellos desde los tiempos de los monumentos que ellos mismos, orgullosos, ayudan a descubrir, conocer y proteger. ¡Gracias a todos ellos por su constante apoyo y cariño! Nos volveremos a ver pronto, insha’allah…


Créditos fotográficos: fotografías 1–4, 6–7, 9–10 © Middle Kingdom Theban Project y Patri Mora Photography; fotografía 5 © Middle Kingdom Theban Project y Ana Jiménez; fotografía 8 © Middle Kingdom Theban Project, Jesús Martínez y Antonio Morales