¿Por qué Pedro Sánchez ha avanzado las elecciones generales? 8 razones estratégicas que pueden justificar esta decisión

31/05/2023
Eleccions 23J Foto de La Moncloa.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, anunció el lunes por la mañana, en plena resaca de los resultados de las elecciones municipales y autonómicas, y de forma totalmente inesperada, que disolvía las Cortes Generales y convocaba elecciones para el próximo 23 de julio. La medida cogió a contrapié a la mayoría de partidos y analistas en una mañana de reflexión sobre los resultados electorales de los comicios celebrados justo el día anterior.

Como no puede ser de otra forma, rápidamente aparecieron múltiples hipótesis sobre el porqué del adelanto electoral, hasta el punto de que en pocas horas la decisión de Pedro Sánchez parecía que podía tener todo el sentido del mundo, incluso aún que nadie antes lo había previsto.

A continuación presentamos 8 argumentos que pueden haber entrado en la ecuación del equipo de Sánchez para disolver Las Cortes y convocar elecciones en menos de dos meses.

¿Qué lleva a Pedro Sánchez a adelantar las elecciones?

  1. Los resultados en porcentaje de votos del PSOE no son malos: El domingo el PSOE pierde, frente a las elecciones municipales de 2019, 406.646 votos, pasando del 29,4% al 28,1% de los votos en el conjunto del estado. El principal batacazo lo tienen sus socios de gobierno, Podemos, que pasan de casi un millón de votos hace 4 años a poco más de 500.000; y  Más Madrid, partido que con toda probabilidad se integrará en la coalición de Sumar liderada por Yolanda Díaz, y que pierde 136.102 votos (un 26% de su electorado en 2019). El PSOE aguanta la embestida de la derecha y se ve con posibilidades de ganar en dos meses.
  2. Se termina el debate sobre los resultados de las elecciones municipales y autonómicas: Donde sí el PSOE recibe un buen correctivo es en la foto final de las elecciones. El PP gana en 39 de las 50 capitales de provincia del estado pero, sobre todo, el PSOE pierde el poder en 5 autonomías: País Valenciano, Islas Baleares, Aragón, La Rioja y Extremadura. El caso de la Comunidad Valenciana es especialmente doloroso porque el pacto del Botánico se había erigido como paradigma del cambio y de las políticas políticas progresistas en el estado. La convocatoria de elecciones representa una cortina de humo al respecto.
  3. Fuerza a Podemos y en Sumar llegar a un acuerdo en tiempo récord: El paso adelante de Sánchez tiene una consecuencia inminente: el espacio a la izquierda del PSOE, compuesto en estos momentos por Podemos, Sumar y Más País, se tiene que poner de acuerdo para formar una coalición electoral en tan sólo 10 días. Con tan poco tiempo para negociar, quien tiene más fuerza electoral (Sumar) tiene la sartén por el mango para imponer sus postulados, que precisamente están más cercanos al PSOE que los de Podemos—y de hecho, Yolanda Díaz ya ha registrado el nombre de Movimiento Sumar.
  4. Pone el miedo sobre la llegada del poder de la derecha más extrema: Con los resultados de las elecciones todavía en caliente, el PSOE puede vender con fuerza el argumento del voto del miedo, que en otras ocasiones ya le ha funcionado. De hecho, el PSC recuperará el lema del «Si tú no vas, ellos vuelven», y es esperable que desde Ferraz se utilice una estrategia similar. Si la izquierda quiere ganar es imprescindible que se movilice el voto de los potenciales abstencionistas, y para ello, la idea de un gobierno con la participación de la extrema derecha es una buena carta de presentación.
  5. Se aprovechará de los pactos que el PP tendrá que llegar con Vox para gobernar en las autonomías: Vox será decisivo en 18 capitales de provincia para que el PP obtenga la mayoría absoluta, y en cientos de municipios en todo el mundo el estado. El voto de Vox también será imprescindible en la Comunidad Valenciana, Islas Baleares, Cantabria, Aragón y Extremadura. Hasta el momento, Alberto Núñez Feijoo ha podido evitar la fotografía del pacto con Vox con el argumento de que el acuerdo alcanzado en Castilla y León se tomó con anterioridad a su elección como líder de la formación conservadora. Ahora, sin embargo, el presidente del PP tendrá que dar la cara y explicar el por qué de la serie de acuerdos con la extrema derecha. Con la elección de los alcaldes el 17 de junio, éste será un tema que la izquierda indudablemente se aprovechará de ello durante la campaña.
  6. Compite contra Feijoo y evita el ascenso de Ayuso: Si Feijoo sale reforzado de los comicios, la victoria de Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid aún afianza más a la líder populista de los conservadores en la Comunidad. Con las elecciones en tan sólo dos meses cualquier debate sobre la posible candidatura de Ayuso a las generales queda cerrada, y Sánchez se garantiza una campaña en la que se puedan hablar más de políticas públicas.
  7. Se ahorra un final de mandato agónico en el Congreso: Con los resultados municipales y la pérdida de hasta 6 Comunidades Autónomas, el mandato de Sánchez habría sido probablemente ingobernable, con constantes peticiones de elecciones anticipadas por parte de una derecha muy crecida. Con el adelanto de las elecciones Sánchez se ahorra tener que participar en ese circo.
  8. La izquierda puede ganar: A pesar de los malos resultados de la izquierda el domingo, esta misma correlación de fuerzas en las elecciones del 23J no permitiría a la derecha llegar a la mayoría. La más que probable confluencia de las izquierdas en torno a Sumar facilitaría aún un poco más las cosas, sobre todo si en muchos distritos de tamaño medio esta formación consiguiera quedar por encima de Vox y hacer valer el método D’Hondt a su favor. Sin embargo, el anuncio de C’s de no concurrir a las elecciones —“por falta de espacio político”— dificulta un poco las cosas a la izquierda, que ya contaba con un porcentaje de votos perdidos en favor de la derecha en cada distrito. Ahora, estas papeletas con toda probabilidad terminarán en manos del PP o de Vox.

En definitiva, aunque inesperada e incluso considerada por algunos como suicida, la decisión de Pedro Sánchez de avanzar las elecciones al 23J parece tener cierta racionalidad estratégica. El curso de los eventos de los próximos dos meses nos permitirá ver hasta qué punto la decisión puede haber sido acertada o no. De argumentos a favor de ambos extremos seguro que no faltarán. De momento, en cualquier caso, nos quedamos con la idea de que, desde un punto de vista de estrategia electoral, este movimiento parece que podría tener sentido. El tiempo dirá.

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Autor / Autora
Profesor agregado en los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y research fellow en el Institutions and Political Economy Research Group (IPErG) de la Universidad de Barcelona (UB). Sus principales líneas de investigación incluyen el comportamiento político y electoral, los partidos políticos, los sistemas electorales, el populismo y la psicología política. También he trabajado extensamente sobre procesos de descentralización, identidades y preferencias territoriales, haciendo especial énfasis en el caso de Cataluña.
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