Déborah Presta: “Visibilizar las múltiples maneras de discriminación que han sufrido las mujeres por causa del conflicto armado en Colombia es una labor que todavía debe fortalecerse”

27/09/2023
Déborah Presta

Investigadora y académica, Déborah Presta está dedicando su posdoctorado a los desafíos que aún tiene que hacer frente Colombia. En esta entrevista, nos habla de su visión sobre el papel crucial de las organizaciones internacionales, la importancia de la perspectiva de género y de las oportunidades que se vislumbran en la transformación de una nación marcada por un pasado de violencia y corrupción.

Estás especializada en el conflicto armado en Colombia. ¿Qué te motivó a especializarte en ello y qué es lo que encuentras más desafiante sobre este tema?

En el 2012, finalizando mi segundo máster, en este caso en Desarrollo y cooperación internacional, tuve la oportunidad de pasar tres meses en Cartagena de Indias (Colombia), trabajando con población desplazada por el conflicto armado en el país. Fue entonces cuando nació mi interés genuino en conocer las raíces profundas del conflicto a la vez que las posibilidades y mecanismos que pudieran aportar soluciones negociadas.

Creo que en este momento existe una amalgama de retos y desafíos que enfrenta la consecución de la paz en el país. Combatir la historia de violencia que ha sacudido Colombia es una apuesta todavía débil. El dolor y la desconfianza están muy arraigados en la sociedad. La constante y reiterada corrupción en todas las esferas de la vida elevan en gran manera el reto de conseguir una paz estable y duradera. Por su parte, la aplicación de la justicia transicional, a través de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) se presenta con muchos interrogantes ante la sociedad colombiana. 

Podríamos hablar mucho sobre los desafíos… En estos momentos, el Gobierno de Colombia se encuentra en etapa de diálogos con el ELN, última guerrilla en el país. Sin duda, entre las amenazas más significativas para esta etapa, nos encontramos con las disidencias de las FARC o Grupos Armados Organizados Residuales (GAOR). Entre las más sonadas están el Estado Mayor Central (combatientes de las extintas FARC que nunca se acogieron al Acuerdo de paz) o la Segunda Marquetalia (excombatientes de las FARC que firmaron el Acuerdo, pero que decidieron volver a las armas). Claramente, la anhelada “Paz Total” de Gustavo Petro se enfrenta a un panorama tortuoso. 

Eres profesora colaboradora en la UOC en la asignatura Introducción al derecho de la UE. ¿Se entrelaza de alguna manera esta especialidad con tu investigación sobre el conflicto armado en Colombia?

Mi tesis doctoral, finalizada en 2018, se centró en el papel de las organizaciones internacionales en el conflicto armado en Colombia. A partir de aquí, mi investigación y, en muchas ocasiones, la docencia, orbitan alrededor del papel de la Unión Europea en las distintas etapas de conflicto y construcción de paz en Colombia. No podemos obviar que la UE ha sido un socio estable y sólido en los esfuerzos por consolidar la paz en el país. 

El Servicio Europeo de Acción Exterior de la UE se puso en marcha a partir de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, en 2009. Actualmente, contamos con la Delegación de la UE en Colombia, la cual tiene estatus de embajada diplomática. Las distintas acciones exteriores que lleva a cabo la Unión se han centrado en la política comercial, la cooperación al desarrollo y la dimensión política. Colombia es siempre un ejemplo idóneo para explicar la política exterior de la UE ante los retos contemporáneos, ya sea a través de la defensa de los Derechos Humanos, la consolidación de la paz y de la seguridad internacionales, o la prevención de conflictos. 

¿Cómo incorporas la perspectiva de género en tu análisis del conflicto y los esfuerzos de construcción de la paz en Colombia?

Cada vez que ejecuto un proyecto de cooperación internacional en Colombia, soy intencional en que la voz de las mujeres sea escuchada. Visibilizar las múltiples maneras de discriminación que han sufrido las mujeres por causa del conflicto armado en el país es una labor que todavía debe fortalecerse. La perspectiva de género siempre es un eje fundamental en mis proyectos. Las mujeres son las protagonistas. La manera en que ellas han contribuido a restaurar el tejido social a través de sus acciones, su voz, sus manos, su calidez y su fortaleza… es ejemplar. 

Creo que en este momento existe una amalgama de retos y desafíos que enfrenta la consecución de la paz en el país. Combatir la historia de violencia que ha sacudido Colombia es una apuesta todavía débil. El dolor y la desconfianza están muy arraigados en la sociedad.

Estás realizando un posdoctorado en Colombia. ¿Cómo surgió esta idea?

Apliqué a una convocatoria que lanzó el Ministerio de Universidades de España, con el objetivo de mejorar la cualificación del profesorado español, financiada por la Unión Europea (NextGenerationEU). 

En mi caso, el período posdoctoral es de tres años y debía realizar los dos primeros en el exterior. Debido a mi ámbito de investigación, el lugar más indicado fue Colombia. La estancia de investigación la estoy realizando actualmente en la Universidad de Ibagué, en el departamento del Tolima. Este territorio es muy interesante, al ser la cuna de las FARC-EP (aquí se encuentra la mítica Marquetalia) y formar parte de la historia vertebradora del conflicto armado interno. 

El documental Aromas de paz. Mujeres, café y desarrollo sostenible en el sur del Tolima es parte de tu proyecto. ¿Cuál es el peso de este trabajo audiovisual con tu trabajo de posdoctorado y cuál es su principal objetivo?

En realidad este proyecto es una parte de mi trabajo que hago de manera totalmente voluntaria. Me encanta la cooperación internacional y tener la oportunidad de presentar este tipo de proyectos me ha permitido acercarme a las comunidades de una manera mucho más especial y profunda. Creo que un producto audiovisual es clave para estrechar distancias socioculturales.

 

¿De qué manera la formación de redes de asociaciones de mujeres ha impactado en el empoderamiento de las mismas y en la sostenibilidad del medio ambiente en Chaparral?

Las mujeres del sur del Tolima y, en concreto, la Red de Mujeres Chaparralunas por la Paz son un ejemplo vivo del poder de la asociatividad. Cuando estas mujeres se unen y estrechan lazos, generan espacios y dinámicas de construcción de paz, reparación del tejido social, comunidad, autoprotección, entre otros. El empoderamiento se produce de manera transversal, en muchas áreas de su vida. Creo que son mujeres fuertes que han optado por luchar pacíficamente y autoempoderarse, aprovechando cada oportunidad que tienen delante. 

Una de las protagonistas del documental habla de su apuesta por la “asociatividad”. ¿Puedes explicarnos en qué consiste y cómo beneficia a las mujeres rurales?

Las mujeres rurales viven, en muchas ocasiones, aisladas de otras mujeres y familias. Cuando logran entrar a una asociación y participar en actividades socioculturales y económicas, sus vidas sufren poco a poco un proceso de transformación que las beneficia en innumerables facetas. Tener el apoyo de otras mujeres, compartir sus problemas, buscar protección en caso de violencia basada en género (demasiado numerosa por desgracia), tener otras oportunidades de negocios o de generación de ingresos… todo ello va reflejando cambios en ellas que, a largo plazo, producen cambios en la sociedad.

Durante tus trabajos de investigación has conocido a mujeres con perfiles muy diversos. ¿Qué dirías que tienen en común, a pesar de sus diferencias?

Creo que ser mujer es un regalo, es un don. Cuando una mujer se apropia de ese don se empodera. Para mí, las mujeres que he conocido comparten esa apropiación. Son mujeres fuertes, con distintos caracteres y personalidades, pero con una entereza y fortaleza interior que podemos resumir en una bella palabra, la resiliencia. 

Finalmente, ¿qué buscas conseguir a largo plazo con tus labores de investigación y divulgación sobre el conflicto armado colombiano y la paz?

He aprendido mucho y nunca quiero dejar de hacerlo. Cada vez vivo más convencida de que el amor y el perdón son dos herramientas poderosas para cambiar esta tenebrosa etapa de nuestra historia. El papel de organizaciones internacionales como la Organización de las Naciones Unidas o la Unión Europea en la construcción de paz en Colombia es esencial. Su labor legitima los procesos y aporta estabilidad y garantías de seguridad. 

Conozco gran parte del territorio colombiano y, en mi experiencia, la cooperación internacional ha ocupado un lugar trascendental en los procesos de consolidación de la paz, en la reparación de las víctimas y en la reincorporación de los firmantes del Acuerdo a la vida civil. 

Espero que muchos investigadores y docentes en España se abran un espacio para adentrarse en este conflicto con millones de aristas y se dejen sorprender por la belleza y esperanza de las personas que buscan la paz y la siguen.

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