B-READY: el Banco Mundial cambia la manera de medir la capacidad de hacer negocios

18/11/2024
B-READY

Hace cuatro años, el Banco Mundial suspendió el índice Doing Business a raíz de un escándalo que sacudió a la organización. Este informe, considerado durante mucho de tiempo uno de los productos más influyentes del Banco, evaluaba la facilidad de hacer negocios en diferentes países. Los países eran recompensados con una mejor posición en el ranking a medida que simplificaban procesos como el registro de empresas y, de forma más controvertida, cuando mantenían bajos los impuestos corporativos y unas regulaciones laborales flexibles.

El sesgo ideológico del informe generó críticas desde sus inicios, pero el verdadero detonante llegó cuando Paul Romer, antiguo economista jefe del Banco Mundial, acusó a la organización de manipular datos a favor de gobiernos amigos, especialmente en el caso de Chile.

Hay dos casos más muy reveladores. Uno de ellos es el de India, que en 2017 escaló 30 posiciones en el ranking no por el éxito de sus reformas, sino por cambios en la metodología del índice. El otro es el de Georgia, que escaló casi 100 posiciones en solo un año gracias a un “maquillaje” legislativo, aprovechando que el índice se basaba casi exclusivamente en regulaciones formales. Georgia modificó sus leyes sobre el papel, pero los cambios no se tradujeron en una mejora real del entorno empresarial. Esto evidenció una de las grandes limitaciones del Doing Business: la desconexión entre las leyes y su aplicación efectiva.

El punto culminante llegó en 2021, cuando la antigua CEO del Banco Mundial, Kristalina Georgieva, fue acusada de manipular el ranking para favorecer a China y Arabia Saudí. Este escándalo, sumado a las críticas que ya arrastraba el informe, provocó su suspensión definitiva.

En este mes de octubre, cuatro años después de la suspensión, el Banco Mundial ha lanzado su sucesor: el informe Business Ready (B-READY), que intenta corregir los errores de su predecesor y reducir el sesgo ideológico. Si bien el Doing Business premiaba la desregulación y alentaba una visión según la cual el gobierno tenía que hacerse a un lado, el B-READY reconoce la importancia de los servicios públicos para crear un buen entorno empresarial e incorpora este punto en sus evaluaciones. Este cambio supone una distancia respecto a la visión anterior, a pesar de que todavía no es total.

En cuanto a la metodología, el Doing Business fue criticado por limitarse casi exclusivamente a las regulaciones formales (de jure) sin tener en cuenta la aplicación real (de facto). El caso de Georgia es el ejemplo más claro. El B-READY mejora este aspecto integrando datos de las encuestas empresariales, una aproximación que puede ofrecer más matices a la situación de cada país. Otra gran diferencia es la eliminación de los rankings agregados por país, una característica del Doing Business que fue clave en la presión para manipular los resultados. Ahora, el B-READY abandona estos rankings globales para centrarse en una evaluación más detallada.

Con el nuevo componente de las encuestas empresariales, hay países que han caído provisionalmente del informe porque no hay datos disponibles. Es el caso, por ejemplo, de China y Arabia Saudí, justamente dos de los países que habían arrastrado más polémica en los años previos al cierre del Doing Business. Habrá que ver cómo el B-READY evoluciona en los próximos años y qué acogida recibe por parte de gobiernos, empresas y economistas.

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Autor / Autora
Profesor de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC. Actualmente, su docencia e investigación se centran en la economía política internacional y la metodología y análisis de datos. Otros temas de interés son la Unión Europea y el regionalismo.
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