Viruela del mono: todo lo que tienes que saber sobre esta enfermedad

07/06/2022
Viruela del mono Foto: Jernej Furman en Flickr.

¿Qué es la viruela del mono? ¿Cuáles son los principales síntomas de la enfermedad? ¿Cómo se transmite y cómo podemos prevenir la infección? Los profesores de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC Salvador Macip Maresma y Francesc Xavier Bosch José lo analizan en este artículo.

Viruela del mono: qué es y principales síntomas

Aunque la pandemia de la COVID-19 no ha terminado, estos días toda la atención se está centrando en la viruela del mono, que está registrando un brote sin precedentes. Pero esta enfermedad rara, normalmente confinada en la zona central y occidental de África, es poco probable que cause problemas como los que se han visto en estos últimos dos años.

Para empezar, esta enfermedad no está causada por un microbio desconocido, como lo era el SARS-CoV-2 en su momento, sino por un pariente lejano del virus de la viruela que se conoce desde 1958. Concretamente, la viruela del mono es causada por un virus del género Orthopoxvirus, de la familia Poxviridae, denominado MPXV (por las siglas en inglés de Monkeypox virus). Este virus es uno de los de la familia Pox virus que ocasionaron grandes epidemias de viruela que afectaron masivamente a poblaciones enteras entre finales del siglo xviii y comienzos del siglo xix.

La viruela del mono es menos contagiosa y menos grave que la viruela humana clásica, erradicada en 1980. El periodo de incubación de la enfermedad puede variar entre cinco y veintiún días y la persona infectada puede contagiar desde el inicio de los síntomas. Los principales signos de alerta en una primera fase de la enfermedad son fiebre, dolor de cabeza intenso, dolor de espalda y muscular, escalofríos, cansancio e inflamación de los ganglios linfáticos. En una segunda fase pueden aparecer otros síntomas, como por ejemplo erupciones en la cara o en el resto del cuerpo, especialmente en las palmas de las manos y las plantas de los pies. La viruela del mono presenta una tasa de mortalidad máxima del 3-10 % si no se trata, pero ha habido bastante tiempo para averiguar a qué medicamentos es sensible.

¿Cómo se transmite monkeypox?

La viruela del mono es una zoonosis —una enfermedad que se transmite de animales a seres humanos— poco frecuente. Principalmente afecta a los monos, y las contaminaciones humanas se producen por interacciones entre los animales y los humanos. La primera vez que se detectó este virus fue en un mono de experimentación enfermo en Holanda, de ahí el nombre de la enfermedad.

El principal mecanismo de transmisión de la viruela del mono a los humanos es por contacto directo o indirecto con mamíferos infectados, principalmente roedores o primates de zonas endémicas, o por consumo de alimentos contaminados. Aun así, la viruela del mono también se puede transmitir por contacto directo con la sangre, los líquidos corporales, las lesiones de la piel o las mucosas de los animales infectados.

Su contagio solo se produce en situaciones de contacto muy próximo pacientes solo pueden infectar a otras personas cuando ya presentan síntomas. También se puede contraer de animales infectados, generalmente roedores (a pesar de que el mono es quien se lleva la mala fama por razones históricas), aunque es raro en entornos urbanos.

De momento, el riesgo de infección en las personas se considera bajo, y las medidas de prevención se dirigen principalmente a las personas que viajan a zonas endémicas, básicamente países de África central y occidental. Así pues, las medidas de aislamiento y control de los casos deberían ser suficientes para limitar la propagación del virus, puesto que es poco probable que estemos ante una amenaza de pandemia como la experimentada con la COVID-19 o las históricas pandemias de viruela humana clásica.

¿Por qué el brote actual de viruela del mono es diferente a los anteriores?

El brote actual de la viruela del mono es diferente a los anteriores: hasta el momento se habían ido informando casos aislados en países no endémicos y en general asociados a viajes a zonas endémicas o por contacto con animales infectados. Es la primera vez que un brote de la enfermedad tiene un alcance tan grande, se extiende a más de treinta países y registra cerca de setecientos casos.

Los brotes anteriores fuera de África habían sido mucho menores: el principal brote de la enfermedad hasta hoy había registrado más de setenta contagiados en los Estados Unidos en el 2003, y fue causado por animales exóticos importados de Gambia. Parece que el primer infectado habría sido un británico que viajó a Nigeria y quizás contrajo el virus de un animal salvaje, pero la cadena de transmisión se difumina rápidamente a partir de ahí.

Para explicar este comportamiento diferente del virus se han propuesto varias hipótesis. La más sencilla era que el virus hubiera adquirido una nueva mutación que lo hubiera hecho más infeccioso. Pero la secuenciación del genoma del virus de momento no ha revelado cambios importantes: parece idéntico a los que circulan por África occidental. También podría ser que hubiera una nueva vía de contagio, la sexual, que hasta ahora no se había visto. Pero el hecho de que las relaciones sexuales incluyan normalmente proximidad puede hacer que esto sea una falsa alarma.

Otra hipótesis que se está considerando es que la COVID-19 podría haber propiciado la entrada de otras enfermedades. Dos años de exposición reducida a patógenos (a causa del confinamiento, las mascarillas, el distanciamiento social y el lavado de manos) podrían haber debilitado de forma genérica la inmunidad, y habernos hecho más susceptibles a microbios que antes se mantenían bajo control. También podría ser que haber pasado la COVID-19 provocara que otras infecciones contraídas posteriormente se comportaran de manera diferente. Los casos recientes de hepatitis severa en niños y niñas, una complicación también conocida pero rara de las infecciones por adenovirus, podrían ser otro ejemplo de ello.

¿La vacuna de la viruela protege contra la viruela del mono?

En el año 1980 la viruela se declaró erradicada del mundo después de llevar a cabo campañas masivas de vacunación universal realizadas inicialmente en condiciones heroicas. Como consecuencia de la erradicación y después de años de no reportar ningún caso en ningún país, se interrumpieron las campañas sistemáticas de vacunación contra la viruela. Aun así, todavía existen algunas muestras de la viruela en algunos laboratorios de alta seguridad destinadas a posibles actos de terrorismo biológico y a disponer de material para producir de nuevo vacunas si fuera necesario.

La vacuna contra la viruela, que la mayoría de los adultos mayores de cincuenta años recibieron cuando eran niños, ofrece una buena protección de hasta un 90 %. Por lo tanto, la población adulta está en gran parte protegida ante esta infección, mientras que las generaciones menores de cincuenta años no tienen experiencia de ningún contacto con virus de esta familia y, por lo tanto, son susceptibles a nuevas infecciones.

Los principales grupos de riesgo ante esta enfermedad son, hoy por hoy, los cuidadores, los familiares y el entorno cercano de los casos confirmados (incluyendo el personal sanitario). Estos grupos de contacto cercano de los casos deberían ser los primeros candidatos en ser vacunados con vacunas antiviruela disponibles o con vacunas de nueva generación que actualmente ya se están estudiando. Después del año 1980 se siguieron produciendo y aprobando algunas vacunas antiviruela más, que actualmente se encuentran disponibles en cantidades limitadas.

Sin embargo, es probable que el brote de viruela del mono se extinga en un periodo de tiempo razonable debido a su mala transmisión y al hecho de que la población ahora está alerta. Puede ser que lo haga sin dejar víctimas mortales gracias a las vacunas y los medicamentos. Pero existe la posibilidad de que aparezcan más enfermedades infecciosas raras en un futuro próximo si de alguna manera la pandemia de la COVID-19 está relacionada con ello.

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Autores / Autoras
Salvador Macip i Maresma
Profesor e investigador del grupo FoodLab de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC. Director de la especialización de Envejecimiento y Salud de la UOC
F. Xavier Bosch
Profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC. 
Editora de contenidos de los Estudios de Ciencias de la Salud y de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC.
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