Etiquetado frontal alimentario: en qué consiste y cuál es el modelo óptimo para el consumidor

12/04/2023
Etiquetado frontal alimentario: en qué consiste y cuál es el modelo óptimo para el consumidor Foto: Freepik.

En el ámbito europeo todavía no existe un etiquetado frontal alimentario o front of pack (FOP) único y obligatorio, en contraposición con la mayoría de países americanos, que ya han incluido un modelo FOP de aplicación en la mayoría de productos envasados presentes en el mercado. Ahora bien, ¿existe actualmente un modelo de etiquetado frontal alimentario óptimo para el consumidor?

Alba Batista Palacios, estudiante del máster universitario de Nutrición y Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), ha querido dar respuesta a esta cuestión en el marco de su trabajo final de máster (TFM) «Etiquetado frontal alimentario: ¿cuál es el modelo óptimo para el consumidor?«. El TFM ha sido tutorizado por Aida Serra Maqueda, profesora colaboradora de este programa de la UOC. Para llevar a cabo la investigación se ha realizado una revisión bibliográfica de estudios relacionados con el tema en la que se han comparado dos o más FOP durante los últimos 12 años. En concreto, se han seleccionado 24 artículos, todos ellos estudios aleatorizados, cruzados o paralelos, cuyo objetivo coincidía con el de la revisión.

A continuación exponen, junto con el profesor colaborador José María Cobo Sanz, algunas de las principales conclusiones del estudio. ¡Toma nota!

¿Qué es el etiquetado frontal alimentario o FOP?

El objetivo de desarrollo sostenible (ODS) 3 de la Organización de las Naciones Unidas busca garantizar una vida sana y promover el bienestar de las personas en cualquier etapa de la vida. La nutrición tiene un papel fundamental a la hora de prevenir enfermedades y mantener la buena salud: necesitamos consumir alimentos nutritivos, de calidad e inocuos con regularidad. Por este motivo, en los últimos años los consumidores cada vez exigen más información sobre la composición de los alimentos que consumen en el etiquetado de los productos.

El Reglamento n.º 1169/2011 del Parlamento Europeo establece toda la información que debe constar obligatoriamente en la etiqueta de un producto alimentario, por ejemplo el listado de ingredientes o la información nutricional. Sin embargo, esta normativa también contempla la posibilidad de incluir información alimentaria voluntaria para ayudar al consumidor a entender la información obligatoria u ofrecerle más datos sobre el producto en cuestión. Un ejemplo de este tipo de etiquetado opcional es el FOP, información expresada a través de gráficos, símbolos, palabras o números, entre otros.

Figura 1. Principales FOP implantados de manera voluntaria u obligatoria en el mundo. Fuente: Global Food Research Panel UNC.

¿Qué tipos de etiquetado frontal alimentario existen?

Los sistemas de etiquetado frontal se pueden dividir en dos grandes grupos: etiquetado frontal alimentario para nutrientes específicos o etiquetado frontal alimentario de indicador sintético.

Los sistemas de etiquetado frontal alimentario para nutrientes específicos ofrecen información más o menos detallada sobre determinados nutrientes. Los principales tipos son los FOP numéricos, con códigos de colores o las etiquetas de advertencia.

Por su parte, los sistemas de etiquetado frontal alimentario de indicador sintético realizan una valoración resumida de la calidad y las características nutricionales del producto. Los principales son los indicadores positivos y los indicadores graduados o de escala. El ejemplo más conocido de este último tipo es Nutri-Score.

¿Por qué la Unión Europea sigue sin tener un sistema de etiquetado frontal alimentario único y obligatorio?

La Unión Europea hace más de 15 años que intenta implementar referencias de «perfiles nutricionales» en las diferentes categorías de alimentos, lo que permitiría generar políticas de educación y transparencia para el consumidor, así como mejorar los hábitos de consumo de los diferentes grupos de población. Sin embargo, en los últimos años no ha habido consenso porque ni los gobiernos nacionales ni la industria agroalimentaria ni los científicos se han puesto de acuerdo respecto a la política nutricional europea y han delegado esta tarea en las agencias nacionales, así que lo que ha primado son los retos económicos y culturales de cada país.

El etiquetado nutricional es obligatorio en todos los alimentos preenvasados desde el 13 de diciembre de 2016 (Reglamento UE n.º 1169/2011), pero la manera de presentar la información nutricional en la parte delantera del paquete (FOP) no cuenta con una legislación armonizada en la UE. En el año 2020, la Comisión Europea se comprometió a introducir un esquema de etiquetado nutricional obligatorio y armonizado en todos los estados miembros en el marco del «Green Deal» y su estrategia «Farm to Fork».

El 10 de septiembre de 2022, a través de una revisión del JRC, se propusieron metodologías específicas para desarrollar un nuevo etiquetado que iban más en línea con las preferencias del consumidor, los hábitos de consumo y los intereses económicos de los estados miembros. En un debate reciente celebrado en el Parlamento Europeo el 26 de octubre de 2022 se examinaron varios etiquetados utilizados actualmente en diversas partes de Europa, entre ellos Nutri-Score (Francia), Keyhole (países nórdicos) y el sistema de baterías italiano Nutrlnform. Tras el debate, un portavoz de la Comisión Europea explicó lo siguiente: «La adopción está prevista para la propuesta de revisión del Reglamento sobre información alimentaria a los consumidores en los próximos meses. Todavía no se ha tomado ninguna decisión sobre cómo se enmarcará y regulará exactamente el etiquetado de alimentos sostenibles». Así pues, estamos pendientes de que, a partir del segundo trimestre de 2023, se anuncie el etiquetado propuesto por la UE, que seguramente será una combinación de Nutri-Score, NutrInform y Keyhole.

¿Cuál es el modelo de etiquetado frontal alimentario óptimo para el consumidor?

Los sistemas de etiquetado frontal alimentario pueden ser una herramienta muy valiosa, siempre que se tengan los conocimientos y las capacidades necesarios para usarlos correctamente y conseguir así seguir una dieta equilibrada. ¿Existe entonces un modelo óptimo para el consumidor? ¿Cómo tendría que ser?

Esta es la pregunta que ha querido responder Alba Batista Palacios, estudiante del máster universitario de Nutrición y Salud de la UOC, en el marco de su TFM. El objetivo del trabajo ha sido llevar a cabo una revisión de estudios que evalúan cuál es el nivel de comprensión del consumidor de los diversos etiquetados frontales que existen actualmente, así como cuantificar cómo le influyen a la hora de tomar decisiones saludables a fin de determinar qué FOP es el óptimo (u óptimos) para los consumidores.

En este sentido, el TFM recoge algunos de los criterios que debería cumplir el modelo de etiquetado frontal óptimo para el consumidor:

  • Debe responder a las prioridades/necesidades del consumidor.
  • Debe ser fácil de interpretar por parte del consumidor.
  • Tiene que estar fundamentado en una evaluación completa de los alimentos.
  • Tiene que estar de acuerdo con las guías alimentarias y contar con el apoyo de instituciones y sociedades científicas.
  • Debe fundamentarse en criterios nutricionales o dietéticos.
  • Tiene que centrarse en los nutrientes «negativos» (con compensación limitada de los «positivos»).
  • Debe permitir discriminar entre las categorías de productos y los productos de una misma categoría.
  • Tiene que ser un modelo inclusivo.
  • Tiene que ir acompañado de explicaciones y de formación a los consumidores.
  • Su uso debe tener carácter obligatorio y contar con un amplio consenso entre todos los actores de la cadena alimentaria.
  • Debe aplicarse en toda la Unión Europea.

Nutri-Score, el sistema de etiquetado nutricional frontal elegido por España, es el que tiene más probabilidades de ser elegido FOP único en Europa. Sin embargo, tal como apunta el trabajo y teniendo en cuenta los criterios expuestos anteriormente, este sistema solo cumple dos de los siete criterios que debería satisfacer el etiquetado nutricional. Se trata de un modelo de etiquetado frontal inclusivo centrado en los nutrientes negativos pero que no permite discriminar entre categorías, no se adecua a las guías alimentarias y no fomenta ni propicia el cambio de hábitos.

Figura 2. Sistema de etiquetado frontal alimentario Nutri-Score.

De los cinco tipos de etiquetado frontal que existen, el modelo de FOP que más criterios cumple es el de sellos positivos. Se trata de un sistema de indicador sintético que proporciona orientación sobre los alimentos pero sin dar información específica sobre los nutrientes. Dos ejemplos son el sistema Keyhole de Suecia o el sello My Choice presente en los Países Bajos y la República Checa. Este modelo cumple todos los criterios FOP menos uno: fomentar el cambio de hábitos del consumidor.

Figura 3. Ejemplo de indicadores positivos: Keyhole y MyChoice.

Así pues, el trabajo concluye que a día de hoy todavía no existe ningún modelo de etiquetado frontal alimentario que cumpla todos los requisitos que debería reunir un FOP. ¿Cuáles son los motivos? Aparte de contribuir a que el consumidor haga elecciones saludables de manera puntual, el etiquetado también debe ser capaz de fomentar un cambio de hábitos en el consumidor de manera permanente para así contribuir a la salud de las personas a través de la nutrición.

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Autores / Autoras
Graduada del máster universitario de Nutrición y Salud de la UOC. 
Profesora colaboradora del máster universitario de Nutrición y Salud de la UOC.
Profesor colaborador del máster universitario de Nutrición y Salud de la UOC.
Comentarios
Etiquetado Frontal05/09/2023 a las 8:32 PM

Ha estado avanzando muchísimo el etiquetado frontal de alimentos en los países de latinoamérica, considero que en una década o más ya existirán métricas relevantes a analizar para saber los resultados de esta iniciativa regional

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