Luis Franco Serrano: «El sistema inmunológico es aún un gran desconocido, pero se sabe que una dieta adecuada y la reducción del estrés refuerzan las defensas»
24/05/2024Como docente del grado online de Nutrición Humana y Dietética (interuniversitario: UOC, UPF), la “misión” de Luis Franco Serrano es aportar a los alumnos la perspectiva de las ciencias básicas, fundamental para conocer y comprender, entre otros aspectos, el nexo existente entre la dieta y el sistema inmune.
Licenciado en biología sanitaria y doctor especialista en inmunología, durante su tesis doctoral trabajó investigando la multifuncionalidad de las llamadas proteínas moonlighting o pluriempleadas y su implicación en la infección de microorganismos patógenos. Posteriormente, siguió colaborando con su antiguo grupo de investigación, compaginando la investigación con la labor de impartir clases en la universidad y en ciclos formativos sanitarios del Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya.
Franco Serrano es también presidente y cofundador de la ONG Bhai Nepal, que ayuda a huérfanos en ese país asiático. En esta entrevista comparte algunos aspectos de su completa trayectoria profesional, habla de su experiencia como profesor de la UOC y también aborda temas de actualidad en el ámbito de la nutrición como qué se sabe (y qué no) a día de hoy sobre el rol de la microbiota intestinal.
¿Siempre tuviste claro que querías enfocar tu carrera profesional en el ámbito de la biología y la inmunología?
Desde niño me ha apasionado la naturaleza, tanto pasar tiempo en ella como comprenderla, de ahí que a los 17 años decidiera estudiar biología, con la intención de hacer documentales de animales en biomas exóticos. Durante la carrera se potenció aún más mi interés por la biología ‘de bata’ y no ‘de bota’, esto es, comprender cómo funcionan los organismos, cómo se comunican sus células o mediante qué proteínas realizan sus procesos bioquímicos.
Dentro de las diferentes especialidades biomédicas, la inmunología es una de las que tiene más por descubrir, y siempre he pensado que sería la base para combatir un gran número de enfermedades. Con el tiempo ha ido cobrando importancia y abriendo grandes puertas como la inmunoterapia (para combatir el cáncer, principalmente) o la de ciertos tratamientos biológicos, altamente efectivos y con muchos menos efectos adversos.
Una de tus líneas de investigación son las “proteínas moonlighting”. ¿Qué son exactamente y qué aplicaciones prácticas pueden tener?
Son aquellas proteínas que realizan más de una función molecular mediante la misma cadena polipeptídica. Esto rompe con lo que nos han explicado siempre de que un gen codifica para una proteína y de que una proteína realiza una función.
Cuando comenzó el proyecto genoma humano estimaron el número de funciones necesarias para mantener la vida en cerca de un millón y, por tanto, se pensó en ‘buscar un millón de genes’, pero la realidad es que el ser humano tiene alrededor de 19.500 genes y, por lo tanto, hacen falta muchos otros mecanismos para poder hacer todas esas funciones, entre los que se encuentra la multifuncionalidad proteica. Se trata de ahorro evolutivo: si consigo que una proteína, que ya tengo y es estable, haga otras cosas, es mucho mejor que crear una proteína nueva que no se sabe si va a funcionar.
Caracterizar qué funciones hace cada proteína y en qué regiones de su estructura las realiza nos puede ayudar a desarrollar fármacos mucho más precisos o incluso reciclar fármacos existentes para tratar otras enfermedades.
Dentro de las diferentes especialidades biomédicas, la inmunología es una de las que tiene más por descubrir, y siempre he pensado que sería la base para combatir un gran número de enfermedades.
¿Qué lecciones ha dejado la pandemia respecto a la prevención de infecciones? ¿Ha cambiado el enfoque de los expertos al respecto?
Las infecciones son, y siempre han sido, la primera causa de muerte en el mundo, aunque no se perciban como tan peligrosas porque en Europa, y en general en los países económicamente desarrollados, no producen tantas muertes entre otros motivos porque estamos vacunados y tenemos acceso a tratamientos mucho más avanzados que en los países sin recursos.
Creo que la principal lección extraída de la pandemia es que el dinero no nos hace inmunes a las infecciones, que tenemos que invertir en vigilancia epidemiológica y que hacen falta más recursos en investigación, algo que los expertos hemos aprendido, pero no estoy del todo seguro de que también lo hayan hecho las instituciones.
Otra lección es que la salud es un problema global, y prueba de ello es que no pudimos aislarnos de una pandemia que empezó a miles de km de nuestras fronteras. También quedó demostrado que no sirve de nada vacunar solo en los países ricos, olvidándonos de aquellos que tienen menos recursos, ya que los virus mutan, y una vacuna que es efectiva puede dejar de serlo en unas semanas.
El tándem “microbios-nutrición”
¿Cómo compaginas tu carrera de biólogo sanitario con en el ámbito de la nutrición en tu faceta de profesor del grado de Nutrición Humana?
En el equipo docente tenemos especialidades muy diferentes, lo que resulta enormemente enriquecedor para nosotros y para los alumnos. Yo soy responsable de las asignaturas de ciencia básica (biología celular, bioquímica, microbiología y toxicología y, en un futuro, farmacología).
La nutrición humana es una ciencia multidisciplinar, hacen falta muchos enfoques para comprender cómo y por qué nos alimentamos, desde un punto de vista antropológico y humano hasta un nivel más químico, pasando obviamente por la comprensión del funcionamiento del cuerpo humano.
Como investigador y docente me estoy dando cuenta ahora de que todas las disciplinas científicas se necesitan entre ellas, y que en un mundo en el que la especialización es la tendencia dominante, ver las cosas desde múltiples puntos de vista proporciona una perspectiva mucho más amplia de la vida.
¿Cuál es el nexo entre la nutrición y la microbiología? ¿Qué certezas existen al respecto?
Están íntimamente relacionadas por muchos motivos. Por ejemplo, nosotros no podemos digerir todos los alimentos y tenemos microorganismos viviendo en el intestino que nos ayudan en este proceso.
Por otro lado, la microbiología juega un papel esencial en la conservación de los alimentos: las neveras y congeladores, los envases al vacío o en atmósferas protectoras, la salazón, los productos ahumados, etc. son mecanismos de conservación que intentan evitar o retardar el crecimiento de microorganismos.
Asimismo, hay muchas enfermedades que se transmiten mediante alimentos y a través del agua. Pero no todo es malo: los microorganismos nos ayudan también a producir muchos alimentos sanísimos como el yogur, el queso o el pan. Por tanto, sin microorganismos no hay nutrición.
La microbiología juega un papel esencial en la conservación de los alimentos y nos ayuda a producir muchos alimentos sanísimos como el yogur, el queso o el pan.
¿En qué patologías juega un rol determinante (según evidencia) la microbiota? ¿Qué opinas de la tendencia generalizada a achacar todo a la disbiosis?
Tal y como comenté recientemente a mis alumnos, ese es precisamente uno de los grandes retos a los que se van a enfrentar como profesionales: hacer valer su conocimiento y lo que demuestra la ciencia por encima de la noticia fácil y, en muchas ocasiones, incierta o exagerada.
La microbiota es esencial para la salud humana, pero está escasamente investigada. Es difícil realizar estudios por su enorme variabilidad y hasta ahora no se le daba mucha importancia, así que había pocos recursos destinados a este tema que, efectivamente, ahora parece estar de moda, relacionándose algunas patologías con sus alteraciones (disbiosis).
Una cosa está clara: tan importante es lo que comemos como lo que logramos absorber en el intestino, y esto último es algo que pueden cambiar en cierta medida las alteraciones de la microbiota, pero aún hay mucho que investigar.
Por otro lado, a veces cuesta diferenciar si las alteraciones que vemos son causa o consecuencia de la patología. Un ejemplo son los cambios en la microbiota de pacientes con síndrome de intestino irritable: ¿contribuyen a provocar la enfermedad o están producidos por la irritación intestinal? En muchos casos, un problema retroalimenta al otro, y las alteraciones de la microbiota seguramente agravan los síntomas.
¿Qué hay de cierto en la idea generalizada de que se puede “reforzar el sistema inmune” mediante la ingesta de determinados alimentos o hábitos de vida?
El estilo de vida influye enormemente en el estado de salud, pero no podemos pensar que vamos a poder evitar el 100% de los problemas, pues la enfermedad es casi siempre multifactorial.
El sistema inmunológico es el gran desconocido. Aún no llegamos a comprender, por ejemplo, cómo se desencadenan muchas enfermedades autoinmunes. Parece ser que para que se desarrollen hacen falta varios factores, entre ellos, una predisposición genética, un estado inflamatorio crónico o prolongado en el tiempo y la presencia de determinados microorganismos. Respecto a la genética, poco podemos hacer, pero con nuestros hábitos de vida y con una buena alimentación claramente es posible disminuir la inflamación (especialmente la intestinal) y mejorar el estado de la microbiota.
En cuanto a reforzar el estado inmunológico, nuestro sistema inmune necesita mucha energía y nutrientes muy concretos para funcionar, y una buena alimentación que aporte las necesidades energéticas justas y todos los nutrientes (especialmente algunos microelementos y vitaminas) esenciales puede ayudar en este sentido. También es importante disminuir el estrés, un factor que además de bajar muchísimo las defensas, favorece que nos alimentemos peor (por falta de tiempo o de ganas).
Alimentación, hábitos e infecciones
¿En qué enfermedades relacionadas con el sistema inmune tiene un mayor impacto el estilo alimenticio?
Se trata de patologías muy diversas y algunas de ellas, especialmente las autoinmunes, son muy desconocidas, pero en general, cualquier bajada de defensas puede llevar a infecciones. En ocasiones, ésta se debe a una enfermedad concreta en el sistema inmunológico (inmunodeficiencias primarias), por lo que poco podemos hacer a nivel nutricional más que llevar una buena dieta. Pero en muchos casos, la bajada de defensas se produce en situaciones muy diversas, entre ellas, una mala alimentación, el estrés y hábitos tóxicos como el consumo de alcohol o tabaco.
Mi recomendación es clara: intentar llevar una vida con menos estrés que, además, nos permita tener tiempo para cuidar nuestra alimentación; muchas personas tienen la voluntad de comer bien, pero no disponen de tiempo para cocinar o tener a mano los ingredientes, lo que favorece que opten por comidas altamente procesadas y con poco valor nutricional. En este sentido, todos (población, instituciones) tenemos que poner de nuestra parte. Por ejemplo, la reducción de la jornada laboral sería una buena noticia en este sentido.
La bajada de defensas se produce en situaciones muy diversas, entre ellas, una mala alimentación, el estrés y hábitos tóxicos como el consumo de alcohol o tabaco.
¿Cuáles son las principales asignaturas pendientes entre la población respecto a la nutrición en un contexto en el que, paradójicamente, existe abundante información al respecto?
Pienso que falta formación en salud y, por lo tanto, también en nutrición, algo que se puede solucionar principalmente de dos maneras: añadiendo estos contenidos tan relevantes a la educación obligatoria y potenciando los contenidos de salud en los medios de comunicación.
Es cierto que en internet hay muchísimo contenido al respecto, pero los excesos de información pueden llegar a abrumar y hacer que estos datos no parezcan interesantes a la población. Asimismo, la información que se transmite debe ser veraz y fiable, teniendo en cuenta que la gente no tiene por qué saber interpretarla. Por tanto, hemos de poder ofrecer a la población evidencia concreta y veraz a través de canales que resulten cómodos de consumir.
¿Qué supone para ti formar parte del profesorado de la UOC? ¿Qué te ha aportado a nivel profesional?
Sinceramente, trabajar en el equipo de salud de la UOC es genial. Tengo la suerte de tener unas compañeras de un altísimo nivel, muy profesionales y siempre con voluntad de ayudar. Me he sentido muy integrado desde el principio; respetan mi capacidad de decisión y siempre estamos innovando. Es un ambiente de trabajo muy dinámico. Por otro lado, trabajar en la universidad me permite situarme en la primera línea del conocimiento y me obliga a estar al día siempre, lo que para mí es muy positivo.
Finalmente, nos gustaría que compartieras tu experiencia al frente de la ONG Bhai Nepal.
En 2015, poco antes de que un amigo y yo fuéramos allí de vacaciones, hubo un terremoto en Nepal en el que murieron 9.000 personas, quedando gran parte del país devastado. Cuando vimos lo que había ocurrido decidimos cambiar nuestro viaje y recoger dinero para ayudar a los afectados. Una vez en Nepal nos hicimos amigos de unos huérfanos ya adultos que habían formado una asociación para ayudar a otros huérfanos de menor edad, y canalizamos la ayuda a través de ellos.
Al volver a casa decidimos formar una ONG para continuar ayudando de una forma más seria y organizada. Empezamos haciendo obras de rehabilitación de infraestructura básica (electricidad, agua potable y las propias construcciones), y actualmente estamos desarrollando un proyecto de revisiones básicas de salud en los niños huérfanos, que nunca van al médico, enfocadas principalmente a evaluar su estado nutricional y de desarrollo, y también a detectar anemias. Una vez evaluados, proponemos y financiamos los tratamientos necesarios y hacemos un seguimiento de su estado de salud. Creemos que esta labor tendrá un gran impacto en el bienestar de estos niños.