«La alimentación es uno de los pilares más básicos de la vida y el factor más importante para mantener la salud»
11/12/2024Josefina Inés Martín Barraza es graduada del máster universitario de Nutrición y Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), y ha conseguido un hito que evidencia la importancia de la especialización: su trabajo de fin de máster se ha convertido en un artículo científico que acaba de publicar en la revista Nutrients junto a su tutor, David Bars-Cortina. Hablamos con ella para conocer su experiencia como estudiante de máster de la UOC y para que nos cuente por qué nos estamos alimentando tan mal… y qué consecuencias puede tener para nuestra salud.
Has cursado el máster universitario de Nutrición y Salud de la UOC. ¿Qué te ha aportado esta formación? ¿Qué es lo que destacarías?
Cursar el máster universitario de Nutrición y Salud de la UOC me ha permitido profundizar en el mundo de la alimentación, con herramientas y conocimientos avanzados que me han dado la oportunidad de mejorar mis perspectivas profesionales y ampliar mis capacidades para poder contribuir significativamente a la salud y el bienestar de las personas a través de la nutrición.
Una de las cosas que destacaría, sin duda, es la metodología de desarrollo de las asignaturas. Trabajar con un formato de creación de proyectos y resolución de actividades que se asemejan a situaciones de la vida profesional real me motivó a aprender de manera activa y a ampliar los conocimientos de las temáticas específicas al incentivar la autogestión y utilización de recursos que desconocía.
¿Qué carrera habías cursado previamente y dónde?
Soy Licenciada en Biología. Cursé mis estudios en la Universidad Autónoma de Barcelona, lo que me proporcionó una base sólida en los mecanismos celulares y moleculares que rigen los procesos tanto fisiológicos como patológicos de los organismos vivos, en especial de los seres humanos.
¿Por qué elegiste este máster en particular? ¿Qué objetivos tenías al matricularte?
Curiosamente, tras finalizar la carrera no tenía un interés específico en los alimentos y la nutrición. De hecho, empecé a especializarme en neurobiología y a dedicarme a la investigación en ese campo. Sin embargo, tras tomarme un año sabático en el que migré a las antípodas (Nueva Zelanda) para vivir la experiencia de viajar, trabajar de forma temporal y mejorar mis competencias lingüísticas, empecé a observar a mi alrededor lo mal que lo estábamos haciendo como sociedad en la manera en la que nos relacionamos con la comida y la alarmante desconexión entre nuestras elecciones alimentarias y el impacto sobre nuestra salud y la del planeta. Incluso yo misma empecé a experimentar cambios físicos con los que no me identificaba al adaptarme a un sistema alimentario muy diferente.
¿Y qué pasó?
En aquel momento comprendí que la comida, más que un medio para nutrirnos, se había convertido en un objeto de consumo, centrado en la cantidad y el placer instantáneo en lugar de en el valor nutricional que esta nos ofrece. La sobreproducción y el consumo excesivo que vivimos hoy son el resultado de un largo proceso de transformaciones tecnológicas y culturales, que han priorizado la conveniencia sobre la salud y el bienestar, y es imperante que cambiemos esta manera de ver y de hacer las cosas. Esta nueva forma de observar el mundo me permitió iniciar un viaje de transformación personal y reorientación profesional, que fue lo que me llevó a tomar la decisión de estudiar el máster universitario de Nutrición y Salud, con el objetivo de entender y formarme para abordar estos desafíos desde una perspectiva consciente hacia una sociedad más saludable y sostenible.
¿Y por qué elegiste a la UOC para ello?
Antes de matricularme en la UOC le di vueltas a muchas opciones. Sin embargo, el hecho de tratarse de un máster oficial y de tener la posibilidad de estudiar 100 % online y a distancia fue lo que me hizo tomar la decisión final para poder compaginar mis estudios junto con mi vida personal y laboral. Además, el programa de las asignaturas encajaba con mis intereses de conocimientos específicos.
¿Qué tal ha sido tu experiencia cursando un máster tan exigente en modalidad online? ¿Qué ha sido lo mejor de esta experiencia?
Cursar un máster online fue un desafío, pero también una gran oportunidad para desarrollar habilidades de gestión del tiempo y de autoaprendizaje. Lo mejor de la experiencia ha sido la posibilidad de aplicar los conocimientos adquiridos en un trabajo científico con implicaciones relevantes en la salud de la población.
Cursar un máster online fue un desafío, pero también una gran oportunidad para desarrollar habilidades de gestión del tiempo y de autoaprendizaje.
¿Qué asignaturas te han gustado más y cuáles destacarías en general?
Dada mi base en ciencias biológicas, las asignaturas que más me han gustado fueron las que estaban relacionadas con el entendimiento de los procesos biológicos, como ‘Alimentación para prevenir patologías prevalentes’ o ‘Alimentación en el ciclo vital’, pero destacaría que tanto ‘Alimentación en el mundo’ como ‘Alimentación y sociedad’ fueron significativas para ampliar mi visión sobre los sistemas alimentarios globales y cómo la alimentación juega un papel tan relevante en la estructuración y dinámica de las sociedades.
Tu trabajo de fin de máster (TFM) ha evolucionado y se ha convertido en un artículo de investigación que has firmado junto a tu tutor, David Bars-Cortina, titulado ‘Dietary Pattern’s Role in Hepatic Epigenetic and Dietary Recommendations for the Prevention of NAFLD’. ¿Cómo ha sido pasar de un trabajo de las aulas a uno científico y qué destacarías de haber trabajado en este proyecto junto a tu tutor?
Si tengo que definir el proceso de forma resumida, diría que ha sido agotador y satisfactorio. Agotador, porque implicó muchísimo tiempo y dedicación para obtener un trabajo de calidad científica en un momento de mi vida en el que ya no soy exclusivamente estudiante, pero a la vez muy satisfactorio porque me ha permitido integrar, aplicar mis conocimientos y aportar información de calidad y recomendaciones con evidencia científica a la población general para que tomemos dimensión de la importancia que tiene ocuparnos de nuestra manera de alimentarnos, tanto en calidad como en cantidad, y ser consistentes a lo largo de los años. Así mismo, la presencia de David ha sido clave para el desarrollo de este trabajo. Cuando le propuse el tema, sabía que me estaba metiendo en arenas movedizas al tratar aspectos tan sutiles y moleculares como la epigenética, pero su experiencia académica, junto con su predisposición y personalidad motivadora, me acompañaron en todo momento para que la transición del aula al paper fuese más amigable, provechosa y factible. ¡Gracias, David!
El trabajo que habéis publicado aborda un problema de salud pública: la esteatosis hepática no alcohólica, popularmente conocida como ‘hígado graso’. Se calcula que algo más del 20 % de la población española tiene hígado graso. ¿Qué implica y qué consecuencias puede tener para la salud?
La enfermedad del hígado graso no alcohólico es una condición caracterizada por la acumulación patológica de grasa en las células hepáticas, sin relación con el consumo excesivo de alcohol. Actualmente, es una de las afecciones hepáticas más comunes a nivel mundial, con una prevalencia que ha aumentado de manera significativa en las últimas décadas, lo que la convierte en un problema de salud pública cada vez más relevante.
Esta enfermedad está estrechamente vinculada a desequilibrios metabólicos y suele asociarse con la obesidad, el síndrome metabólico, la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina, lo que agrava su impacto en la salud. Aunque puede manifestarse inicialmente como una simple acumulación de grasa, en muchos casos progresa hacia formas más graves, como la esteatohepatitis no alcohólica (NASH), que incluye inflamación y daño celular en el hígado. Si no se trata, esta puede derivar en fibrosis hepática, una condición en la que se forma tejido cicatricial en el hígado que, con el tiempo, puede evolucionar hacia cirrosis. La cirrosis, además de ser irreversible, compromete gravemente la función hepática y aumenta significativamente el riesgo de cáncer de hígado.
Otro aspecto preocupante del hígado graso es su asociación con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, lo que resalta aún más la importancia de un diagnóstico y tratamiento tempranos.
¿Cuáles son las causas del hígado graso?
El desarrollo del hígado graso es un proceso complejo influenciado por una combinación de factores genéticos, ambientales y metabólicos que interactúan entre sí. Los hábitos alimentarios poco saludables, como el consumo excesivo de grasas saturadas, azúcares refinados y alimentos ultraprocesados, sumado a la falta de actividad física, juegan un papel clave en la acumulación de grasa en el hígado. Esto ocurre porque, al haber un exceso de energía, el cuerpo se vuelve menos sensible a la insulina, la hormona que regula los niveles de glucosa en sangre. Como resultado, se producen una serie de desajustes metabólicos que intentan compensar esa resistencia a la insulina, lo que finalmente contribuye al almacenamiento de grasa en el hígado. Además, existen factores genéticos y epigenéticos que predisponen a algunas personas a acumular grasa en el hígado, incluso en ausencia de obesidad, haciendo que la interacción entre la dieta, el sedentarismo y la susceptibilidad genética sea clave en el desarrollo de esta enfermedad.
El desarrollo del hígado graso es un proceso complejo influenciado por una combinación de factores genéticos, ambientales y metabólicos que interactúan entre sí.
En vuestro artículo compartís hasta cinco recomendaciones para reducir la incidencia de esta enfermedad. ¿Cuáles son?
Sin un consenso sobre un tratamiento farmacológico específico para la enfermedad del hígado graso, las modificaciones del estilo de vida, especialmente aquellas centradas en la pérdida de peso, la dieta y el ejercicio, son actualmente el principal enfoque terapéutico. Las recomendaciones que compartimos en el artículo están basadas en el cambio de los patrones alimentarios hacia una dieta mediterránea por sus altas propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, y son las siguientes:
- Adoptar una dieta principalmente basada en plantas y minimizar las grasas saturadas para reducir la inflamación.
- Aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra (frutas, verduras, legumbres y cereales integrales) para estimular la microbiota intestinal y regular la glucosa en ayunas.
- Aumentar el consumo de ácidos grasos poliinsaturados (PUFA), específicamente ácidos grasos omega-3, incluyendo pescado azul, como salmón, sardinas o trucha, en la dieta y agregar ácidos grasos monoinsaturados (MUFA) a través de la ingesta de aceite de oliva virgen extra, nueces y semillas.
- Limitar el consumo de alimentos altamente procesados, refrescos, fructosa y sal agregadas para evitar y mitigar la acumulación de grasa en el hígado.
- Evitar el consumo de alcohol.
Por último, ¿cuál es tu siguiente reto profesional? ¿Tienes pensado seguir formándote en este ámbito? ¿Elegirías de nuevo a la UOC para cursar tus estudios?
Actualmente, me dedico a la investigación científica en esta temática concreta, pero mi siguiente reto profesional es poder contribuir en proyectos que estén trabajando para transformar los sistemas alimentarios globales. La alimentación es uno de los pilares más básicos de la vida y el factor más importante para mantener la salud. Sin embargo, la manera en la que hoy producimos, consumimos y desechamos los alimentos no está siendo capaz de satisfacer las necesidades de salud y sostenibilidad del mundo. Por esto, creo firmemente que debemos implicarnos y responsabilizarnos de manera activa para promover el cambio que se necesita.
En cuanto a la formación, estoy convencida de que me pasaré la vida aprendiendo en este ámbito. Encontré en la alimentación un mundo fascinante que no solo satisface una necesidad biológica, sino que también tiene un papel central en la cultura, la identidad, la economía y las dinámicas sociales en las que estamos todos inmersos. Y, sin duda, elegiría nuevamente la UOC para formaciones futuras.