Mariona Vilar: «El máster me ha hecho ser algo más crítica, así como detectar oportunidades de cambio y mejora»

19/07/2022
Mariona Vilar, graduada del máster de Salud Digital

A Mariona Vilar, enfermera de atención primaria desde hace veinte años, siempre le ha interesado la tecnología pese a no ser una nativa digital. Cuando conoció el máster universitario de Salud Digital (E-health) de la UOC, no dudó y se matriculó en él. Dos años después, orgullosa del trabajo llevado a cabo, ha presentado su trabajo final de máster (TFM) con el título Cribatge online de l’alcoholisme en temps de pandèmia: detecció del consum d’alcohol en l’Atenció Primària mitjançant l’ús de l’eConsulta o correu electrònic (‘Cribado en línea del alcoholismo en tiempos de pandemia: detección del consumo de alcohol en la atención primaria mediante el uso de la eConsulta o el correo electrónico’). Ahora es una de las tres agentes innovadoras del Instituto Catalán de la Salud (ICS) de Girona y sigue trabajando para acercar la prevención en salud al mundo digital, convencida de que es el futuro. 

¿Por qué y cómo una enfermera rural decide cursar un máster universitario de Salud Digital?

Yo soy de 1978: la tecnología no creció con nosotros, pero a mí siempre me ha gustado. Soy una persona curiosa, y hace tiempo que buscaba alguna formación relacionada con las TIC. Hasta ahora no había nada oficial. Junto a una amiga conocí el máster de la UOC y nos animamos a matricularnos juntas para ayudarnos y apoyarnos durante el proceso. Además del trabajo y los estudios, tengo tres criaturas (dos gemelos de 7, y la mayor de 12). Yo siempre he intentado utilizar las tecnologías en la atención primaria. Antes de cursar este máster, yo ya utilizaba la herramienta de la eConsulta, por ejemplo, con los pacientes con los que trabajamos. Les decía: «hacemos una primera visita presencial y, para dejar de fumar, el resto de sesiones las hacemos en línea». Ahora quería aprender más sobre salud digital y acercarme a la teoría de todo aquello que ya estaba poniendo en práctica. 

Dos años de esfuerzo, de compaginar con la familia y de vivir una pandemia… ¿Cómo lo valoras mirando atrás?

No tenía ni idea de dónde me metía, pero ahora creo que he cursado estos estudios, sin saberlo, en el momento justo: el mundo y el sector sanitario evolucionan hacia el uso de la tecnología. Ha sido muy práctico, y todo lo que nos proponía el profesorado estaba relacionado con nuestro trabajo. Me ha hecho ver cosas que tenemos al alcance, herramientas que no empleábamos correctamente o que tenían muchas más salidas de las que creía porque nadie nos había explicado cómo usarlas. Tenemos una gran plataforma, la historia clínica compartida, pero también nos falta mucha formación. El máster me ha hecho ser algo más crítica, así como detectar oportunidades de cambio y mejora. Las personas que formamos parte del personal sanitario tenemos una función importante: debemos formarnos para poder acompañar a los usuarios y a otros profesionales en cómo utilizar la eConsulta. Todo evoluciona muy rápido y no se nos explican las novedades de la plataforma. Todos y todas vamos descubriéndolas como podemos. 

Quería aprender más sobre salud digital y acercarme a la teoría de todo aquello que ya estaba poniendo en práctica.

¿Cómo nace la idea del TFM sobre cribado en alcoholismo?

Actualmente, los médicos utilizan la eConsulta mucho más que las enfermeras, sobre todo para la gestión de pruebas, planes de medicación, etc. Así que me pregunté: ¿por qué no utilizarla para hacer prevención y promoción de la salud? El cribado del alcohol y el tabaco es un indicador que tenemos mal, porque o no preguntamos, o no registramos la información que recogemos. De hecho, desde los años ochenta, y de manera presencial, preguntamos a los usuarios si fuman o beben y lo registramos: ¿por qué la gente no puede hacerlo directamente? No hace falta que vengan al ambulatorio, y podemos hacer promoción de la salud de forma masiva y en línea. Este fue el punto de partida de mi trabajo: hay que probar si podemos utilizar esta herramienta de un modo en el que hasta ahora no se ha utilizado, y diseñé cómo enviar una consulta en línea. A partir de aquí, he hecho una prueba práctica. 

Has utilizado la herramienta de cribado en el centro de atención primaria (CAP) de Sarrià de Ter, donde actualmente trabajas. ¿Cómo lo has aplicado? 

Propuse seleccionar a todas aquellas personas de quienes no tenemos hecho el cribado del alcohol y el tabaco. Existen unos cuestionarios predefinidos y validados que utilizamos para llevar a cabo esta gestión: el AUDIT-C (reducido). En una herramienta del ICS he creado una plataforma propia y he colgado estos textos. He mandado un mensaje con una pequeña explicación de mi trabajo y el enlace web a todas las personas que identificamos. La gente entra y manda el cuestionario respondido personalmente de forma segura y respetando la confidencialidad. 

¿Qué datos recoges?

Solicito datos personales (nombre, edad, DNI…), ya que entro los resultados en la historia clínica del paciente. A partir de aquí, planteo tres preguntas muy simples, porque solo quiero detectar si existe algún tipo de riesgo. Es evidente que, si lo detectamos, hay que llamar a la gente y hacer que venga. Beber una cerveza al día ya es riesgo, pero la gente no es consciente de ello. Preguntamos también si fuman o no, para estudiar la relación entre los dos hábitos. Después hay un breve cuestionario de satisfacción: me interesa saber si el formato de encuesta es adecuado para valorar sus hábitos de consumo, si es un buen medio de contacto y si se han sentido cómodos participando en el estudio.

¿Con qué población has trabajado?

Lo mandé a todas las personas de mi CAP que tienen activada la eConsulta. Había 3.840 personas en mi CAP, y la mitad no tenían consentimiento de correo electrónico o no tenían activada la herramienta. Además, pedí permiso al comité de ética para poder hacer este uso de la herramienta, y han tardado cinco meses en concederlo. Al enviar el correo electrónico a 2.330 personas, surgió el primer problema: no funcionó la consulta masiva. Nadie lo utiliza así: si no son pacientes de mi unidad básica asistencial (UBA) asignada, no se los puedo enviar. Ni la directora puede hacerlo. Creo que eso debería arreglarse. Hicimos un grupo de trabajo y nos repartimos las tareas: los mandamos uno a uno, manualmente. Al final respondieron 156 personas, seguramente gente con conocimientos de las herramientas digitales (ya que no es sencillo). Creo que lo hicieron porque son conocedores habituales de la aplicación La Meva Salut y su eConsulta. Un 90 % ha valorado positivamente la herramienta y su uso. 

Las personas que formamos parte del personal sanitario tenemos una función importante: debemos formarnos para poder acompañar a los usuarios y a otros profesionales en cómo utilizar la eConsulta.

¿Cómo valoras este resultado?

Mi trabajo es crítico: esta herramienta, tal y como está diseñada actualmente, no funciona para darle esa finalidad. Más allá de no facilitar el envío, cuando el paciente recibe el correo electrónico, la herramienta le dice que tiene un mensaje del centro de salud, pero el paciente no sabe cómo acceder. La gente piensa: «¿Pueden hacerme una consulta? ¿No soy yo quien hace consultas?». Ahora estoy haciendo un informe para el ICS en el que expongo todas las conclusiones: ahora es un momento de cambio y hay que implantar nuevos usos. El trabajo de investigación ha sido un éxito porque ha permitido detectar mejoras necesarias en esta herramienta, por ejemplo, que hay que modificarla para que este cribado llegue a más gente haciéndola más ágil y extrapolable a otros centros. Además, tal y como demuestran las encuestas de satisfacción del uso de la eConsulta, los usuarios la valoran de forma positiva y la consideran útil como herramienta de comunicación.

¿Y ahora, qué?

El otro día fui al Instituto para la Investigación en la Atención Primaria de Salud (IDIAP) Jordi Gol porque quiero poner en marcha la tercera fase de mi trabajo. Me han puesto en contacto con un grupo de innovación para que haga una propuesta sobre cómo debería ser para que funcionara. Ahora quiero intentar que esta herramienta pueda ser de utilidad. 

¿Por qué crees, a pesar de estos resultados, que puede ser una herramienta útil en el cribado de alcohol y tabaco?

La base de la atención primaria es la prevención de la salud. Tenemos una franja de edad de 16 a 60 años que irá envejeciendo. De aquí a unos años, la curva de gente mayor de la pirámide poblacional, que ahora ya es más estrecha, lo será el doble. Si la gente tiene patologías, el sistema sanitario saltará en pedazos. Una cosa para envejecer más sanos es promocionar hábitos saludables. Para no saturar el sistema en un futuro hay que ir a los adolescentes, hacer promoción de la salud en tabaco o alcohol. Pero podría ser en mil cosas más, como por ejemplo conseguir que la gente sea más activa y que se ocupe de su salud.

¿Qué ventajas tiene el hecho de que la herramienta sea en línea? 

La gente joven no viene al ambulatorio. Por ejemplo, cuando necesitan la baja, cuando se han hecho daño, ya no vienen y se bajan el documento por la plataforma de la eConsulta. ¿Por qué no hacer otras cosas a través de esta herramienta? Eso sí, sería necesario que el registro que hagan vaya a su historia clínica: así, si nos sale una alerta porque detectamos obesidad o alcoholismo, contactamos con la persona por si quiere ayuda. Es evidente que quien no sea activo, quien no quiera, no vendrá nunca ni entrará nunca a La Meva Salut. La pandemia que hemos vivido ha hecho que los usuarios vean con mejores ojos una herramienta como esta. Los cambios dan miedo, pero los sanitarios nos hemos adaptado. Antes todo era presencial, y ahora recibimos consultas en línea. Hay que formarse, porque el día a día es cambiante. Con unas compañeras escribimos un artículo, «Impacto de la implementación de las nuevas tecnologías para innovar y transformar la atención primaria: la enfermera tecnológica«, sobre esta figura que tendría que haber en los centros sanitarios.

¿Haber hecho este máster y este trabajo ha tenido repercusiones directas en tu día a día?

He compartido con mis directivos que quería hacer un estudio. No me hicieron mucho caso, pero lo colgué en la plataforma Innòbics del ICS, donde todos los profesionales del sector sanitario pueden dar su idea y pueden ayudarte a sacar la tuya adelante. A raíz de eso, Xavier Cos, que es quien la lleva, me llamó porque estaba muy interesado. Así quedó la cosa, y hace poco me hicieron la propuesta de ser agente de innovación del ICS en Girona. Nos han dado una formación a treinta personas de toda Cataluña, tres en Girona, para impulsar proyectos, motivar y ser mensajeros para que la gente lleve a cabo estas innovaciones tecnológicas. Se ha abierto una puerta.

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