Despacho 42: Violencias digitales de género, unidades de igualdad… y el fediverso

31/03/2023
Violencias digitales de género, unidades de igualdad... y el fediverso Foto: Freepik.

¡No te pierdas el nuevo episodio del podcast Despacho 42! En esta ocasión los profesores César Córcoles Briongos, Daniel Riera Terrén y Susanna Tesconi conversan sobre igualdad de género y violencias digitales con Maria Olivella Quintana, coordinadora de la Unidad de Igualdad de la UOC, y dos representantes de Proyecto UNA, un colectivo milenial anónimo cuyo cometido es desenmascarar las nuevas formas de fascismo que se ocultan bajo simbología aparentemente inofensiva, así como reconocer y dar valor a las alianzas feministas forjadas en Internet. Escucha el episodio aquí:

¿Qué hace la Unidad de Igualdad de la UOC?

El objetivo de la Unidad de Igualdad de la UOC es conseguir que la perspectiva de género sea transversal en toda la Universidad. “Desde la Unidad de Igualdad impulsamos el plan de igualdad y hacemos seguimiento para que las acciones sean implementadas”, explica Maria Olivella, coordinadora de la Unidad de Igualdad de la UOC. Y añade: “También gestionamos el protocolo de acoso de la Universidad y somos la puerta de entrada de quejas, denuncias, sugerencias y de todos los temas relacionados con la igualdad de género”. 

La Unidad de Igualdad de la UOC trata temas de igualdad de género o de desigualdades de género entre hombres y mujeres, discriminaciones por razón de orientación sexual e identidad de género, temas LGTBI, etc. No obstante, también aborda otro tipo de discriminaciones relacionadas con la diversidad funcional, la clase, la cultura, la raza, la etnia o la religión. “En España estamos cambiando de mentalidad y esto es gracias a muchos años de lucha en las calles desde los feminismos y a la aprobación de una serie de leyes que no dejan lugar a dudas de que la igualdad de género tiene que ser una obligación para las instituciones”, asegura Olivella. 

Sin embargo, a pesar del cambio de mentalidad, el esfuerzo increíble por parte de muchas personas y de llevar quince años de planes de igualdad, las cifras actuales siguen expresando desigualdad. “En la UOC, por ejemplo, hay segregación horizontal del estudiantado y segregación vertical en los cargos unipersonales, lo que también acaba dando lugar a una brecha salarial”, ejemplifica la coordinadora de la Unidad de Igualdad de la UOC. 

¿Qué son las violencias digitales?

En general, cuando se habla de violencia, la dimensión digital no se tiene tan en cuenta como la física. Sin embargo, lo que pasa en la vida real también sucede en la vida digital. “En la UOC y fuera de la UOC vemos formas de violencia digital que se parecen mucho a las violencias físicas. Pero debemos tener en cuenta que en lo digital hay una capacidad de llevar a cabo la violencia desde muchos canales, desde todos a la vez y a las 24 h del día. Además, en el ámbito digital vemos formas específicas de violencia que no son traducibles en la vida real, como el robo de imágenes, el envío de imágenes sexuales, la difusión de imágenes privadas, suplantaciones de identidad, infección con troyanos, etc.”, relata Olivella. Y añade: “Esto son formas de violencia muy específicas del ámbito digital y como sociedad debemos entender que esto son violencias de género para denunciarlas y tener las herramientas para hacerles frente. Para conseguirlo, debemos conocer la tecnología y adoptar los protocolos que tenemos”. 

Sin embargo, además de conocer la tecnología, es imprescindible que las personas que crean las tecnologías y herramientas digitales piensen de qué manera se pueden utilizar para hacer acoso y tener la capacidad de modificarlas para que no se puedan utilizar para llevar a cabo formas específicas de violencia. 

El compromiso de la UOC con la igualdad de género

En el marco del 25-N, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, la UOC se sumó a la iniciativa internacional del Banco Rojo para concienciar sobre la violencia contra las mujeres. Los inicios de esta campaña internacional  se encuentran en una acción de protesta que se llevó a cabo en Ciudad Juárez —población mexicana tristemente famosa por el elevado número de asesinatos sexistas que se dan en ella—, en que las mujeres de esa ciudad se manifestaron contra la violencia machista calzando zapatos rojos. Después, el 25 de noviembre de 2016, la ciudad de Perugia instaló una panchina rossa (‘banco rojo’) para expresar el rechazo contra la violencia hacia las mujeres. Desde entonces, numerosas organizaciones se han sumado a la iniciativa colocando un banco rojo en sus instalaciones con una frase de sensibilización.

“El banco rojo de la UOC, construido por Intress – Instituto de Trabajo Social y Servicios Sociales y ubicado en el edificio de Can Jaumandreu, incluye una frase vinculada a las violencias digitales porque en la UOC es importante hablar de ellas”, asegura Olivella. Y añade: “Nuestro banco rojo también tiene una pantalla LED en la que se van proyectando frases que la comunidad UOC nos hizo llegar durante un mes”. 

Por otro lado, la UOC promueve varios premios de género, como el Premio equit@T, promovido por los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC y que tiene el objetivo de hacer frente a la segregación horizontal que se produce en las carreras científicas y tecnológicas; el Premio Cecilia Castaño, promovido por el grupo de investigación GenTIC del IN3 de la UOC y que reconoce las investigaciones de TFM o tesis doctorales que reflexionan sobre la vinculación del género y las STEAM y el premio institucional de trabajos de final de grado y de máster con perspectiva de género

Proyecto UNA o cómo hacer frente a las violencias digitales 

En la segunda parte del episodio de Despacho 42 hablamos con representantes del Proyecto UNA, un colectivo milenial anónimo cuyo cometido es desenmascarar las nuevas formas de fascismo que se ocultan bajo simbología aparentemente inofensiva y hacer frente a las violencias digitales. “El ciberespacio es parte de nuestra realidad y esto hace que allí se reproduzcan las estructuras de poder y violencias que se dan en lo analógico”, explican desde Proyecto UNA. Y añaden: “Cuando hablamos de Internet, pensamos en estructuras y plataformas de redes sociales creadas por empresas concretas que lo dominan todo. Las personas que forman parte de ellas diseñan plataformas que reproducen las violencias y estructuras de poder que se dan en la vida real”. 

Ahora, gracias a la popularización de Internet, todo el mundo tiene una voz. “Si no existieran las estructuras de poder, todo el mundo podría expresarse libremente en Internet. Sin embargo, a causa de las estructuras que hay en este entorno, hay personas que tienen un altavoz mucho más grande que otras”, relatan desde Proyecto UNA. “Cuando navegamos por las redes sociales debemos tener en mente que son empresas, multinacionales que buscan el máximo beneficio todo el rato y que tienen un modelo de negocio basado en la especulación y la publicidad. Lo que quieren es que estemos todo el rato en la pantalla y para ello emplean mecanismos cuestionables”, añaden. 

Esto hace que este tipo de plataformas no sean espacios democráticos. “Hay un consejo de empresa que decide lo que es discurso de odio, lo que se puede reportar y lo que no. Esto hace que nos encontremos con cosas que son muy difíciles de regular, como la promoción de trastornos de la alimentación o el insulto en masa o las amenazas de muerte a activistas feministas”, ejemplifican desde Proyecto UNA. Y añaden: “En cambio, cuando alguien sube una fotografía de un pezón femenino, en tres segundos desaparece”. 

El fediverso, una alternativa a las redes sociales convencionales

Para hacer frente a esta problemática, desde Proyecto UNA defienden la necesidad de generar otras plataformas que tengan titularidad pública o comunitaria. “Desde nuestro movimiento entendemos que hay que estar en las redes sociales convencionales por un tema propagandístico: es importante estar allí y tener presencia porque las consecuencias de no estar pueden ser nefastas y hay que saber llegar por todos los medios haciendo divulgación con mensajes anticapitalistas, antifascistas, feministas, etc.”. 

En este sentido, hoy en día ya existen algunos espacios alternativos a las redes sociales convencionales. Uno de ellos es el fediverso. “Es un espacio de Internet en el que tú puedes tener tu cuenta personal y acceder a diferentes funcionalidades, como el correo electrónico, plataformas de streaming o de microblogging. La diferencia es que el fediverso no está gestionado por una unidad central, sino que está dividido en pequeñas islas que se autogestionan y comunican entre ellas”, relatan desde Proyecto UNA. Y añaden: “Gran parte de la tecnología y software desarrollado en el fediverso ha sido reapropiada por neonazis que intentan integrarse en este espacio, pero el resto de comunidades les cortan los puentes y esto hace que sea más fácil de controlar que no haya discursos de odio”. 

Otra iniciativa que destacan desde Proyecto UNA es S1S4, una comunidad digital en la que solo pueden entrar mujeres, personas trans y personas no binarias. “A pesar de tener que pagar una cuota mensual, hay una larga lista de espera para entrar. Estamos viendo que hay un agotamiento del modelo actual de las redes sociales convencionales y que cada vez se están dando más modelos alternativos en los que la gente prefiere pagar para estar tranquila y evitar violencias digitales y discursos de odio”, concluyen. 

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