¿Y si la empresa fuera un punto violeta para sus trabajadoras?
04/12/2024Desde el 1 de enero de 2003, la violencia de género ha causado la muerte de 1.287 mujeres, muchas de ellas con hijos e hijas y todas con familia. El 25 de noviembre, conocido como 25N, marca cada año el Día Internacional para Eliminar la Violencia contra la Mujer, y en 2024 se conmemoraron 25 años desde su instauración. La ONU, a través de la campaña Únete, dedica 16 días de activismo contra la violencia de género, que culminan el 10 de diciembre, en el Día Internacional de los Derechos Humanos.
El lema de 2024 es: “Cada 10 minutos una mujer es asesinada. #NoHayExcusa. ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres”. Esta problemática sigue siendo una barrera para alcanzar la igualdad, el desarrollo y la paz. Además, mientras esta lacra persista, será difícil lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y cumplir con el compromiso de “no dejar a nadie atrás”.
En el ámbito europeo se debe destacar que, hasta abril de 2024, el Parlamento Europeo no aprobó la primera norma europea para la lucha contra la violencia a la mujer y la violencia doméstica. El Consejo dio luz verde a la Directiva en fecha 7 de mayo de 2024. El plazo que tienen los Estados miembros para efectuar los cambios pertinentes es hasta el 14 de junio de 2027
No se pretende en estas líneas generar ninguna polémica con la presunción de inocencia, ámbito que las personas expertas en derecho penal tienen la autoridad para poder dar su criterio. Sí, que, como opinión, antes de la promulgación de la LO 1/2004, la violencia contra las mujeres no era percibida por la sociedad como un problema tan grave o reprobable en el día a día. Además, era complicado que las mujeres fueran creídas por sus entornos cercanos, y por ello, reinaba el silencio.
Lo más preocupante es que, 20 años después, los asesinatos por violencia de género siguen ocurriendo por las mismas razones. Incluso cuando no llegan a ser homicidios, persiste la violencia, con casos estremecedores registrados en el último año. Es crucial visibilizar esta realidad, que aún afecta a nuestra sociedad. La LO 1/2004, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, surgió como una respuesta necesaria a un contexto social que la exigía. Aunque no es perfecta y aún tiene aspectos por mejorar, su ausencia habría sido alarmante. Su aprobación estuvo marcada por un caso que impactó profundamente a la opinión pública: el asesinato de Ana Orantes, quien rompió el silencio sobre el maltrato en un programa de televisión.
Las medidas laborales y de seguridad social no pasaron desapercibidas en el contenido de la Ley Orgánica de 2004, pero sí en la Ley de prevención de riesgos laborales. Los servicios de prevención de las empresas deberían considerar las necesidades específicas de las mujeres trabajadoras, garantizando que el entorno laboral sea seguro. Un lugar de trabajo seguro no solo facilita que las víctimas puedan rehacer su vida, sino que también promueve un entorno saludable, alineándose con el quinto principio fundamental de la Organización Internacional del Trabajo desde 2022: “entornos de trabajo seguros y saludables”.
Las nuevas realidades, como el cambio climático, los cambios sociales, la diversidad de entornos familiares y los avances tecnológicos, exigen incorporar una perspectiva de género en la Ley Orgánica. Además, la violencia contra las mujeres no solo las afecta a ellas, sino también a los menores de su entorno familiar, quienes sufren como víctimas directas o indirectas de esta problemática.
Por ello, es importante que cada empresa sea un punto violeta de las mujeres que trabajan en ella.