José Mª Fernández Comas: “El Legaltech es una ola enorme que está ahí y, si no la aprovechan, les va a llevar por delante”

22/02/2024
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El sector jurídico está viviendo una revolución con el Legaltech, un fenómeno destacado en la Jornada «Abogacía digital: Retos y oportunidades en el sector Legaltech» de la UOC. José Mª Fernández Comas, fundador de Derecho Práctico Media y la Guía Legaltech, nos ofrece su perspectiva experta en la fusión de tecnología, innovación y derecho. Su enfoque se centra en cómo estas herramientas están reformando la gestión legal, democratizando el acceso a la justicia y fortaleciendo la protección de la privacidad en la era digital.

Su conferencia llevó por título ‘El fin de las bases de datos jurídicas tradicionales’, una afirmación contundente. ¿Podría explicarnos qué le llevó a esta conclusión y cómo ve el papel emergente de Legaltech en este cambio?

Fundamentalmente, con este título reconozco que un pelín apocalíptico, quise explicar a través de las diversas funcionalidades innovadoras que están diseñando las empresas Legaltech expertas en bases de datos jurídicas, que quien no ponga el foco en una herramienta orientada a la gestión del conocimiento, y siga apostando por un mero repositorio de jurisprudencia y legislación, está condenado a la desaparición. El ecosistema Legaltech, o al menos la mayoría de sus operadores, quieren estar a la altura de este reto. Por ejemplo, enriqueciendo esa información primaria (jurisprudencia y legislación, convenios colectivos, doctrina administrativa, etc.) con contenidos analíticos que aportan valor añadido, como formularios y contratos, libros y revistas online, etc. Y algunas hasta permiten que esa información externa interactúe de algún modo con información interna, el conocimiento del despacho o departamento legal, sus contratos, demandas, etc.

En relación con este cambio, ¿cómo está contribuyendo Legaltech a hacer el derecho más accesible y comprensible para el ciudadano medio?

Creo que este 2024 va a ser determinante con esa área Legaltech que llamamos Acceso a la Justicia. A través de plataformas que resuelven en línea reclamaciones de los ciudadanos no demasiado complejas, pero también a través de una serie de movimientos que se están produciendo este los proveedores privados de tecnología y las administraciones, y en concreto la de Justicia. Te pongo unos ejemplos, aunque existen muchos más en el panorama actual. Recientemente, hemos sabido que el programa de automatización de juicios monitorios del Ministerio de Justicia ha empezado a ejecutarse, empezando por los órganos judiciales de Murcia. Aunque pueda parecer que eso solo beneficia a los grandes operadores que gestionan demandas masivas y recuperación judicial, puede ser el inicio de un alivio en el colapso de la Administración de Justicia. Cambiando de tercio, te diré que las primeras bases de datos que están empleando IA generativa son capaces de ofrecer resultados con un lenguaje técnico y con un lenguaje comprensible para el ciudadano, por lo que el abogado puede comunicarse con su cliente de una forma más entendible, generando de este modo mayor confianza. Y por último, quiero destacar que hace pocas semanas se ha lanzado Justicia, un buscador de legislación que emplea IA generativa, es totalmente gratuito y proporciona una experiencia de usuario muy adaptada tanto a los juristas como a los ciudadanos.

Dentro del avance de Legaltech, ¿cómo se están abordando las preocupaciones sobre la privacidad y protección de datos personales?

En este caso, también creo que el ecosistema Legaltech está a la altura de este reto mayúsculo. La mayoría de startups se han puesto las pilas en este aspecto, y los grandes vendors también contemplan la privacidad como una estrategia prioritaria. Es más, existen muchas Legaltech en el mercado que ayudan a empresas y particulares a prevenir y resolver conflictos en esa materia. Por añadidura, también hay una eclosión de soluciones tecnológicas vinculadas al compliance, que tiene en la privacidad uno de sus ejes principales. Y como nos decía recientemente Francisco Bonatti, abogado, consultor y Compliance Officer del Col.legi de l’Advocacia de Barcelona, la ciberseguridad es absolutamente consustancial al compliance.

La base de datos de jurisprudencia más usada en nuestro país, el CENDOJ, es pública. ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de las bases de datos públicas frente a las soluciones ofrecidas por empresas Legaltech privadas?

La base de datos de jurisprudencia del CENDOJ tiene cosas muy buenas, y otras que más que ser malas, simplemente, opino, que no forman parte del cometido de este órgano del Poder Judicial. Es decir, no tiene por qué ofrecer legislación, formularios, biblioteca, etc., aunque es cierto que su repositorio de doctrina es excepcional. Esta herramienta en abierto a la ciudadanía, pero no reutilizable con fines comerciales, aporta valor en cuanto tiene los datos más fiables del mercado, obviamente, y en cantidad masiva. Es decir, datos fiables y en gran número, el escenario ideal para que actúe el big data y la inteligencia artificial. Pero al menos para esta base en abierto no parece que tengan planes a corto plazo para mejorar la herramienta. Eso sí, nos consta que el CENDOJ que utiliza la judicatura está mucho más evolucionada.

En cuanto a la tecnología de IA generativa, ¿cómo cree que influirá en las bases de datos jurídicas y en el sector legal en general?

Esta tecnología, aunque actualmente solo vemos la punta del iceberg, por lo que no es precisa al 100%, creo que supondrá una sacudida en la forma de buscar información jurídica que tienen las profesiones jurídicas, Nos parece una forma formidable de interactuar usuario y máquina, y por fin estos profesionales tienen lo que tantas veces se ha denominado como asistente virtual sin llegar nunca a serlo.

Dada la rápida evolución de la IA, ¿qué cambios anticipa en los próximos años en herramientas de investigación legal y servicios legales tradicionales?

En la línea de la respuesta anterior, creo que el cambio girará alrededor de las alianzas que las diferentes compañías Legaltech establezcan con los proveedores LLM o IA generativa. Actualmente, hay quien apuesta por ChatGPT, y otros tienen lo que llaman un arbitraje de LLM, empleando diferentes proveedores en función de su adecuación a las funcionalidades de la herramienta de investigación legal. También otros tienen desarrollos propios, y pronto veremos alianzas con Gemini, de Google, criatura recién nacida que ha venido a confirmar que este fenómeno es imparable.

Desde su perspectiva, ¿cuáles son los mayores desafíos a los que se enfrenta actualmente el sector Legaltech, y cómo podrían abordarse en el futuro?

Hay tres desafíos que bajo mi punto de vista son determinantes. Por un lado, necesitamos que el ecosistema Legaltech crezca hacia los modelos de negocio B2C y Acceso a la Justicia. Es decir, incluyendo el modelo A2C (administración y ciudadanía), porque hay mucho peso en el B2B. De este modo, esta industria abarcará mucho más mercado, y será todavía más atractiva, y con esto voy al segundo de los desafíos, a los inversores. Verticales como fintech, insurtech, edutech, etc., parecen más atractivas, precisamente, porque su naturaleza gira más en el B2C. En este sentido, creo que nos esperan unos años muy interesantes en estos dos aspectos. Y creo que el tercer desafío está en las universidades. Si los alumnos de Derecho no empiezan a desarrollar conocimientos vinculados a la tecnología, a la innovación, al desarrollo de negocio, a la gestión, en el grado, o como muy tarde en el máster de acceso, todo lo que estamos hablando solo servirá para una pequeña élite, y la mayoría de alumnos llegarán al mercado con una mano detrás y otra delante. Afortunadamente, cada vez más universidades estáis llevando a cabo acciones muy prometedoras, pero queda un mundo por hacer.

¿Qué consejos daría a los profesionales del derecho para adaptarse y sacar el máximo provecho de las nuevas tecnologías en Legaltech?

Lo dijo hace unos años, Mark Cohen en el Legal Management Forum celebrado hace 5 o 6 años, lo recuerdo bien: vivimos una época excepcional para ser abogado, para ser jurista. No solo porque en esta revolución tecnológica el mundo va a necesitar profesionales jurídicos para los nuevos asuntos que van a florecer (también muchos otros asuntos tradicionales no serán rentables para los abogados por el impacto de la tecnología), sino también porque Legaltech es una ola enorme que está ahí, y si no la aprovechan, si no se benefician de su fuerza, les va a llevar por delante, les va a sacar del mercado. Mi consejo, o mejor dicho, si yo estuviera en el lugar de un profesional jurídico, lo que haría es diseñar una tabla de surf que se ajustara a mis necesidades profesionales. Hacerlo no tiene por qué ser costoso, es perfectamente útil para despachos o asesorías jurídicas de cualquier tamaño, y lo recomendable es empezar por olas pequeñas e ir subiendo el nivel.

¿Está ayudando Legaltech a reducir los costos de los servicios legales para los ciudadanos?

Lo que está consiguiendo es reducir costos y tiempos en tareas y procesos, y también está mejorando la forma de entrega del servicio de los ciudadanos y empresas. A partir de ahí, sin duda, repercutirá en la minuta que facturan, dado que la competencia en la prestación de servicios legales es feroz. Pero Legaltech no solo ayuda a la ciudadanía en temas económicos. Los clientes lo que quieren saber de su abogado es qué hay de lo mío y cuánto me va a costar, dicho de forma muy básica. Y en el qué hay de lo mío, Legaltech es muy útil, en forma de comunicaciones automatizadas con el cliente, portales del cliente, en el software de gestión de expedientes y muchas más funcionalidades.

Finalmente, ¿cómo ve el futuro de Legaltech en términos de su impacto en la vida cotidiana de las personas?

Por un lado, en la relación de las personas con los operadores jurídicos privados (por ejemplo, despachos de abogados, procuradores o notarios) Legaltech impactará cada vez más de forma positiva: aportando transparencia, dando acceso a información 24/7, y también queremos creer que el lenguaje comprensible, a través de metodologías como legal design, cada vez será más protagonista. Además, las nuevas generaciones van a exigir todo esto. Porque, poniendo un ejemplo, la firma electrónica de un contrato no solo es más cómoda, sino que aporta más seguridad jurídica (la trazabilidad es una funcionalidad fundamental), y además aporta el factor de sostenibilidad que tanto valora la generación Z. Otra cosa es la lentitud con algunas administraciones públicas, y en concreto me refiero a Justicia. Aunque se están llevando a cabo iniciativas muy valiosas (la tendencia del cambio de la orientación del documento a la orientación al dato parece muy clara) creo que la velocidad en Justicia será mucho menor que la que llevan los operadores privados de Legaltech. Casualmente, o mejor dicho, causalmente, la velocidad en la carrera digital que sostiene la Agencia Tributaria es mucho más elevada. Lo que confirma que si realmente hay voluntad de cambio, la transformación digital de Justicia es factible y deseable.

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