Ignasi Torrent: «El conflicto es natural. El problema son los mecanismos que se usan para la resolución de los conflictos»
30/10/2024El profesor Ignasi Torrent se ha incorporado recientemente a la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) como profesor agregado del grado de Relaciones Internacionales. Este experto en conflictos internacionales y escenarios posbélicos cursó su doctorado en la Universidad Pompeu Fabra, con estancias doctorales en la University of Sierra Leone y en la City University of New York, sobre el papel de las Naciones Unidas en diferentes escenarios posbélicos de África occidental y África central. Es autor del libro Entangled Peace, que profundiza en el rol de actores como las Naciones Unidas en los contextos posbélicos, así como de numerosas publicaciones tanto académicas como no académicas. En esta entrevista nos explica cuál ha sido su trayectoria hasta ahora y cómo se presenta el nuevo curso en la UOC.
¿Cómo ha empezado el curso? ¿A qué retos te enfrentas?
Durante mi trayectoria profesional no había trabajado nunca con universidades online, por lo que el principal reto ha sido adaptarme a este nuevo formato. Anteriormente, había sido profesor colaborador en la UOC, pero ahora la situación es diferente, porque paso a formar parte de la plantilla y tengo nuevas responsabilidades.
¿Y qué asignaturas impartirás?
Tengo bastantes asignaturas. En el grado de Relaciones Internacionales doy clases sobre globalización, y también doy clases en algún máster, como el máster de Análisis Político, el Máster en Conflicto, Paz y Seguridad, y en el máster de Cooperación Internacional al Desarrollo y Acción Humanitaria, que han sido siempre mis áreas de interés.
¿Nos podrías explicar tu trayectoria académica y profesional antes de entrar en la UOC?
Cursé el doctorado entre la UPF, que era mi alma mater, y la University of Sierra Leone, en Freetown, donde hice parte del trabajo de campo sobre el papel de las Naciones Unidas en diferentes escenarios posbélicos de África occidental y África central. Después acabé la tesis en la City University of New York, desde donde tenía acceso a la sede de las Naciones Unidas, lo que me fue muy bien para hacer entrevistas. Una de las dimensiones que analizaba en mi tesis era cómo se da ese proceso de trasladar información desde la sede de las Naciones Unidas hasta el terreno, en este caso en Sierra Leona, un proceso que me interesaba mucho. Esta triangulación entre Barcelona, Freetown, en Sierra Leona, y Nueva York me vino muy bien.
Acabé la tesis en 2017 y después hice un posdoc en la University of Westminster de Londres. La primera plaza de lector que obtuve fue en 2019 en la University of Hertfordshire, también en Londres; después la de profesor agregado en 2022, en la misma universidad. Ahora estamos en proceso de traslado a Barcelona y la verdad es que la UOC está siendo muy flexible y nos está poniendo las cosas fáciles.
Ya las has mencionado un poco, pero ¿cuáles son las líneas de investigación prioritarias que quieres desarrollar?
Llevo diez años como investigador activo. Empecé con la reconstrucción de escenarios posbélicos, estudiando el papel que tienen actores como las Naciones Unidas a la hora de reconstruir una sociedad, lo que en inglés se conoce como peace building. Y poco a poco he ido incorporando nuevas dimensiones: cómo los desafíos medioambientales pueden desencadenar conflictos sociales, políticos e incluso armados, como ha sucedido por ejemplo en Yemen, cómo la deforestación masiva del Amazonas ha causado conflictos sociopolíticos con las poblaciones indígenas o qué enfrentamientos han generado los oleoductos y gasoductos en Estados Unidos, por ejemplo en Dakota del Norte. Es decir, he incorporado la manera como los conflictos medioambientales se entrelazan con la violencia y los conflictos armados.
Más recientemente, también me he interesado por cómo los temas medioambientales nos invitan a repensar la relación de las personas con el entorno material y me he metido en temas más de pensamiento crítico contemporáneo. Hace ya bastantes años que colaboro con el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, que tiene un laboratorio de ideas, el CCCBLab, y realizo publicaciones que se pueden encontrar en su página web. En paralelo, también colaboro con el Instituto de Humanidades de Barcelona, que también depende del CCCB, donde he impartido cursos de pensamiento crítico contemporáneo sobre estos temas.
¿Y de qué trata tu libro Entangled Peace: UN Peacebuilding and the Limits of a Relational World, publicado por Rowman & Littlefield en 2021?
El libro recoge parte de los frutos de mi tesis, que acabé en 2017, pero a la vez incorpora mis nuevas sensibilidades académicas. Explica las complejidades con las que se encuentran los actores como las Naciones Unidas cuando aterrizan en una zona posbélica, por ejemplo Sierra Leona. Lo que sucede es que esos actores tienen una agenda muy rígida, que suele chocar con complejidades que se comen las agendas. Al final, los actores están constantemente rediseñando sus estrategias y sus tácticas, y muchas veces acaban no cumpliendo sus objetivos de inicio o, incluso, empeorando la situación. En resumen, Entangled Peace es una mirada crítica al rol que ejercen los actores como las Naciones Unidas en los contextos posbélicos.
Se hace inevitable preguntarte si tienes algún comentario sobre la actual escalada del conflicto en Oriente Medio.
Oriente Medio actualmente es un polvorín. No es que me sorprenda. Es un escenario que hemos visto a menudo en los últimos cincuenta años. No es la primera vez que vemos un ataque con misiles desde Irán, ni tampoco una incursión de Israel en el sur del Líbano, tal como sucedió en 1982, cuando los israelíes llegaron hasta Beirut y se quedaron allí hasta el año 2000. Es una dinámica y una geopolítica que desgraciadamente ya hemos visto en el pasado. La impunidad con la que actúa Israel y la forma en la que viola los tratados internacionales y las convenciones también son una constante. Y los diferentes puntos de poder de Occidente, como la Unión Europea o Estados Unidos, juegan con dos varas de medir con Israel, lo que es bastante vergonzoso.
Para mí, la gran diferencia entre la situación actual y la anterior es que antes había una reacción rápida de los Estados árabes, pero ahora, la conflictividad interna que existe en el mundo árabe, sobre todo en países como Egipto, Jordania o Siria, impide una respuesta bien coordinada de los Estados árabes. Y esto se explica por diferentes factores, como el declive del panarabismo desde finales de los años setenta, el auge del islamismo político, la revolución de Irán, etc. Realmente es una situación muy compleja, y desgraciadamente los análisis que se hacen muchas veces son poco fundados y a menudo los opinadores, aunque no siempre, tienen un conocimiento pobre de cuál ha sido la historia de Oriente Medio.
Para acabar, una pregunta que también es bastante compleja. ¿Es posible la paz o está en la naturaleza del hombre que siempre haya guerras?
Posible lo es, pero factible no tanto. Al fin y al cabo, vivimos en un mundo en el que la violencia es parte del mismo proceso constitutivo de ese mundo, nos guste o no nos guste. Pensar en una paz mundial es complicado. Ojalá se produjera, pero hay muchos intereses de por medio, tanto individuales como colectivos. Al final, el problema no es tanto el conflicto, que es natural que se produzca, como los mecanismos que se usan para la resolución de ese conflicto, que deberían ser no violentos.