Las ocho tendencias en e-learning de 2023

23 diciembre, 2022
Foto por Lukas Blazek en Unsplash

 

Los retos de la evaluación digital, el análisis de datos para mejorar la experiencia y el éxito de los estudiantes o cuestiones relacionadas con el aprendizaje a lo largo de toda la vida, como la necesidad de ofrecer microcredenciales, son algunas de las principales tendencias en el campo del aprendizaje virtual (e-learning) para 2023.

 

Este será un año en el que seguirán vivas algunas tendencias que vienen del año pasado, como el papel que tendrá la cadena de bloques en el proceso de acreditación, y algunas que la pandemia puso sobre la mesa, como el aprendizaje socioemocional de los estudiantes. En este artículo recogemos ocho tendencias en aprendizaje virtual de la mano de Guillem Garcia Brustenga y Desirée Gómez Cardosa, miembros del equipo especializado en observación y detección de tendencias del eLearning Innovation Center (eLinC) de la UOC.

 

  1. Nuevas formas de evaluar: evaluación digital con perspectiva ética, protección de datos y pedagogías antiplagio

La pandemia de la COVID-19 ha incrementado la importancia de los métodos de evaluación virtual, tendencia que se enfrenta a desafíos, como las leyes de protección de datos de cada país. Esto ha obligado a revisar los sistemas de vigilancia en línea. Un ejemplo de este tipo de sistemas, cruciales para permitir la evaluación y la continuidad durante la pandemia, son Examity y Proctortrack, adoptados por la Queen’s University de Canadá. La aceptación por parte de los estudiantes es creciente y permite hacer evaluación virtual en las instituciones, que, cada vez más, apuestan por el aprendizaje virtual o los modelos híbridos.

Muchos académicos han apuntado la necesidad de que los sistemas de evaluación cuenten con medidas antiplagio. A veces esto depende de decisiones pedagógicas sobre el tipo de formato: por ejemplo, evitar las preguntas de opción múltiple y que tengan una respuesta sencilla. Otro ejemplo es el del proyecto de evaluación de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, que incluye las analíticas de datos en los exámenes haciendo pruebas personalizadas.

 

  1. Analítica de datos para el éxito académico

Crece el número de universidades que usan el análisis de datos sobre la actividad del estudiantado para mejorar su experiencia y ayudar a su éxito académico, y que también tienen en cuenta los datos socioeconómicos. Un ejemplo es el de la Universidad de Maryland, Baltimore County (UMBC), que utiliza las analíticas y las plasma en planes de datos con gráficos.

En Estados Unidos, un proyecto de la APLU (Association of Public and Land-grant Universities) y el IHEP (Institute for Higher Education Policy), Using Data to Increase Student Success, ha hecho catorce estudios sobre el caso de colegios y universidades, y ha puesto de relieve cómo las instituciones de educación superior impulsan el progreso en el campus con el uso efectivo de datos en estudiantes. Son un ejemplo de esto los casos de la Universidad Estatal de Colorado y la Universidad Estatal de Georgia.

La asociación Educause ha creado un grupo de trabajo con especialistas para avanzar en el estudio del análisis de datos y el éxito estudiantil. El grupo ha preparado un marco para el análisis del éxito de los estudiantes basado en cuatro componentes: preparación, resultados, análisis y decisiones.

 

  1. Aumento del aprendizaje a lo largo de la vida

Los retos socioeconómicos constantes del mundo en muchos ámbitos y el progreso tecnológico empujan a las personas a reciclarse y adaptarse a nuevos conocimientos, de forma que optan por estudiar a lo largo de su vida laboral, lo que se conoce como lifelong learning. A las instituciones se les pide la oferta de disciplinas punteras en el campo de la tecnología o en otros ámbitos y microtitulaciones en un tiempo reducido.

El 16 de junio de 2022, el Consejo de la Unión Europea (UE) adoptó una recomendación sobre un enfoque europeo de las microcredenciales para el aprendizaje permanente y la empleabilidad, documento que pretende apoyar el desarrollo, la implementación y el reconocimiento de microcredenciales entre instituciones, empresas, sectores y fronteras.

Conocidas como insignias digitales, las microcredenciales se recogen a través de aplicaciones, sitios web o sistemas de datos. Suelen demostrar un aprendizaje más breve y especializado que un diploma, un título o un certificado tradicional.

 

  1. Aprendizaje inmersivo y auge de metaversos universitarios

El anuncio de 2021 de Facebook de convertirse en Meta y liderar el metaverso ha hecho que el concepto haya sido uno de los más utilizados durante el año. Sin embargo, todavía no está claro dónde llegará ni qué impacto tendrá en la educación. Hasta ahora, hemos visto pocas iniciativas respecto a este tema; solo algo muy en la línea de lo que fue Second Life hace una década, por ejemplo, en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey o en Standford, ambos centrados en la navegación y sin explorar a fondo las posibilidades pedagógicas que seguramente puede ofrecer el nuevo entorno.

Por otro lado, en las instituciones de educación superior surgen muchas dudas. ¿Cómo será el metaverso educativo? ¿Usaremos dispositivos de realidad virtual? ¿Tendremos avatares? ¿Qué aportará a la educación? ¿Cuáles son las posibilidades pedagógicas que mencionábamos? Para explorar estas y otras posibilidades, desde el eLinC de la UOC se encargó un informe al experto Marc Cortés, en el que se destaca que el metaverso educativo tiene un impacto potencial en cuatro ejes: modelos y procesos; adecuación de oferta y demanda; rediseño de entornos, y modelos basados en ecosistemas.

 

  1. Refuerzo de la alfabetización digital

En el artículo «Un gran reto de la alfabetización digital: la brecha digital de género» expusimos las consecuencias de la carencia de acceso a las nuevas tecnologías para la población en una sociedad abocada a la revolución industrial 4.0. La brecha digital no afecta solo al acceso a las tecnologías, sino también a la tenencia de habilidades funcionales en cuanto a competencias TIC, así como a la conciencia de la personalidad digital, entre otros factores.

La estrategia de la UNESCO para la alfabetización de jóvenes y adultos (2020-2025), alineada con el objetivo de desarrollo sostenible 4 (ODS 4), de educación, y con la agenda Educación 2030, destaca la importancia de prestar más atención a las habilidades de alfabetización digital y la garantía de los vínculos entre la alfabetización y otros conocimientos, las habilidades y competencias, incluyendo la ciudadanía global, las habilidades profesionales y la alfabetización mediática e informacional.

 

  1. Aprendizaje virtual y emociones: pedagogías que apoyan la parte socioafectiva

Durante la transición de la educación presencial al aprendizaje remoto de emergencia, se puso mucho el foco en el aspecto socioemocional del estudiante. Desde entonces se han hecho muchos estudios.

El artículo «Student Emotions in the Shift to Online Learning During the COVID-19 Pandemic» subraya que la angustia que sintieron los estudiantes durante la pandemia estaba conectada al formato, el enfoque y la carga de trabajo. Esto es un indicativo de las dificultades que tuvieron los estudiantes para mantener la atención y equilibrar las tareas en las actividades de aprendizaje en el confinamiento (Espino et al., 2021).

Para evitar estas situaciones, un buen aprendizaje en línea debe estar basado en pedagogías que acompañen al estudiante, lo coloquen en el centro de la experiencia educativa y entiendan el factor afectivo y emocional. Cada vez hay más centros que trabajan esta dimensión, y pedagogías como el aprendizaje social y emocional (social-emotional learning, conocido como SEL) ayudan al estudiante no solo a desarrollar sus emociones, sino también a ser empático y tomar decisiones para afrontar los retos, factores clave dentro del aprendizaje remoto.

La tecnología es un factor de ayuda en este ámbito y, durante y después de la pandemia, muchas universidades han animado a los estudiantes a utilizar aplicaciones móviles para el apoyo emocional, como la Universidad de Míchigan, que recomienda SilverCloud, aplicación que les ayuda a gestionar el estrés y la ansiedad.

 

  1. Boom de las IA creativas (generative AI): la IA se populariza

Habrá que estar atentos a cómo evolucionan las IA creativas o generativas basadas en reconocimiento del lenguaje (NLP, por la sigla en inglés) y el tratamiento masivo de contenidos de entrenamiento mediante técnicas informáticas como el aprendizaje digital y las redes neuronales. Se han hecho muy populares proyectos como DALL-E o GPT-3 (ambos de OpenAI, organización cofundada por Elon Musk y controlada por Microsoft, y ambos de código abierto) y también otros muchos que permiten «crear» contenido totalmente original. Algunos están en fases iniciales o de investigación, pero pueden desde escribir textos de todo tipo hasta generar, de forma sintética o artificial, imágenes de alta calidad, audio y vídeo a partir de ideas introducidas por vía textual.

Esto abre infinidad de posibilidades en todos los sectores, y también en el sector de la educación. Sin embargo, también genera muchas dudas y abre muchos debates que habrá que abordar. ¿Cuál es la calidad o veracidad de un texto generado por una IA? ¿Una IA puede crear arte? ¿Y conocimiento? ¿Cómo afecta a los derechos de autor? ¿Qué impacto tendrá en ciertas profesiones?

 

  1. Redefinición de la confianza en la cadena de bloques

En 2023 se mantiene como tendencia el hecho de que la cadena de bloques será una pieza clave en todo el proceso de acreditación de la formación a lo largo de la vida y que su papel se verá reforzado dentro de la certificación de microacreditaciones, nanogrados, acreditaciones digitales y badges. En este sentido, la tecnología de cadena de bloques puede ser una herramienta muy útil para gestionar la identidad digital y la confianza en los procesos de certificación y acreditación.

Asimismo, se habla del hecho de que la cadena de bloques y los NFT (non-fungible tokens) podrían ser la pieza clave para que el metaverso educativo fuera un paso más allá de la experiencia de Second Life y facilitara una trazabilidad, una certificación y una gobernanza que permitieran una gestión de la identidad, la privacidad y los datos de aprendizaje de forma segura.

 

 

 

 

 

 

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Autores / Autoras
Guillem Garcia Brustenga es experto en detección y análisis de tendencias en el eLearning Innovation Center (eLinC) de la UOC. Ingeniero de telecomunicaciones senior de la Universidad Politécnica de Cataluña (1997), tiene un máster en Multimedia y dos posgrados en Administración de Empresas y Dirección de Proyectos. Ha participado en la gestión de varios proyectos tecnológicos de la UOC en áreas de innovación relacionadas con Internet como facilitador de la innovación educativa de la universidad desde el eLinC. Está interesado en modelos y estrategias de innovación, transformación digital de las empresas, oportunidades emergentes y su efecto en la tecnología –y el crecimiento exponencial que provoca– en las personas, la sociedad, el mercado laboral y la educación.
Especialista en innovación educativa en el Grupo Operativo Generación y Transferencia del conocimiento del eLearning Innovation Center de la Universitat Oberta de Catalunya. Lleva a cabo tareas de detección y análisis de tendencias educativas, innovación y tecnologia, curación de contenidos, comunicación y observación. Tiene  una licenciatura y un máster en Historia del Arte de la Universitat de Barcelona y un Postgrado de Dirección y Gestión del e-learning de la UOC. Está especializada en relaciones internacionales y observación educativa y tecnológica. 
Joan Antoni Guerrero Vall (Reus, 1979) es licenciado en Periodismo por la UAB. Actualmente, trabaja en el diario digital El Món, donde se encarga de temas de sociedad. Antes había trabajado en otros periódicos y agencias de noticias cubriendo varios ámbitos de la actualidad catalana, española e internacional. También colabora con la UOC.
El eLearning Innovation Center (eLinC) impulsa la evolución de nuestro modelo educativo a través de innovaciones en el aprendizaje.